9.5.16

Caro Scotto Social Club

Primer acto: me duermo en clase. El profesor no para de hablar de Van Dijk, Deleuze y de un montón de cosas que recuerdo nomás porque las vi en las diapositivas. Toda la clase es una conversación inconexa como la que tenés en un bar cuando arrancaste a escabiar temprano. Estoy al fondo, no se me ve, entonces aprovecho para dormir con descaro y cómodamente. Al fin y al cabo, es más útil dormir en clase que en mi casa: al menos sé, como de rebote, que hablaron de Van Dijk. Quiero tomar apuntes pero mi letra sube y se me escapa del renglón así que apoyo el codo en la mesa y me duermo sobre la palma de mi mano soñando que la ayudante alumna me alcanza una camisa de corderoy.
De golpe abro los ojos. La profe con una hoja A4.
Asistencia. Tenés que firmar.
Firmo y sigo durmiendo.

Segundo acto. Va a ser la cuarta clase de Gramática Aplicada que me pierdo en un mes. Considerando que es una clase semanal, y que hoy es 29, concluyo que no fui en todo el mes. A esto se añade que es el segundo mes consecutivo que mantengo el promedio con dedicación, lo que arroja un total de 90% de absentismo, que equivaldría a casi decir que dejé la materia por tediosa, densa, embolante y confusa a más no poder.
Pero me aferro a este casi. No todo está perdido. Con este chispazo de esperanza pienso: "ma sí, entonces puedo faltar este jueves".

Tercer acto. 6:22 de la tarde del día lunes 9 de mayo; ya arrancó Literatura Española y yo estoy en el bar de la facultad escribiendo sobre mi proverbial desidia académica.
Es un círculo vicioso: no aprendo nada si no voy, no voy porque no aprendo nada.
Me acuerdo de Bukowski que se inscribió en Periodismo en la UCLA y faltaba a todas las clases para dormir bajo un árbol del campus. Yo al menos escribo, voy a la biblioteca o tomo café y reflexiono sobre el futuro. Cosas inútiles todas, dicen, si las comparás con una carrera universitaria, aunque habría que plantearse aquí qué utilidad real tiene estudiar Letras Modernas.
En eso cae la Scotto. Cuando entra me mira con desdén apenas un segundo. Ahí me acuerdo cuando le dije a mi abuelo que yo iba a ser rector de la UNC, y él me respondió: "No te quepa ninguna duda". Al año siguiente le dije a Alonso que iba a ser decano, porque rector me parecía como mucho. "Vos vas a ser el próximo decano", me dijo. Ahora la Scotto me mira como diciendo "volvé a tu jungla, Tarzán" y todos mis amigos se sorprenden cuando me ven incursionando en Ciudad Universitaria, no hay remate. Ni me creen que sigo siendo estudiante.
"¿Y qué", pienso yo. "Hay que recordar que, a su manera, Scotto también es una desertora..."


[esta entrada es una especie de lado B de ésta]


3 comentarios:

  1. Eso que leíste fue el décimo intento de publicar un comentario jaj

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  2. Leí esto sentada al fondo del salón, con el codo sobre la mesa y la cara recargada en la palma de la mano mientras de fondo hablaban de intervención en crisis.

    Dios nos libre:

    A) De todo mal
    B) De las clases inconsecuentes
    C) De los planes a largo plazo
    D) Todas las anteriores

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