24.3.16

Barack's Last Deadly Tango

Obama nos visitó ayer. El presidente de EEUU estuvo 36 horas en la Argentina estimulando a jóvenes emprendedores y regodeándose con el jet set.

Ayer, cuando mi vieja me hablaba de estos "cambios que ya se están sintiendo", yo no podía evitar pensar que, si bien ella conoce mi postura política (básicamente, no creer en la teoría del derrame ni en el improbable altruismo de los poderosos), me lo decía porque en el fondo ella piensa que soy lo suficientemente inteligente como para integrarme a lo que ella percibe como la nueva ola.
—Van a largar becas, programas de estudio y capacitación, presenciales y semi presenciales, conferencias de profesionales y cursos personalizados y a distancia. El personal de SEDRONAR ("Dios me libre", pensé) estudió TODO mediante un aula virtual. Vos, mi hijo, ya sé que no te gusta Macri, pero mantenete al tanto...
—Y sí, má —le dije al teléfono—. En todo caso yo prefiero quedarme de este lado del abismo...

Del lado que vos quieras, pero salvate. Vos que podés. Digo, qué difícil es hacer un relevamiento de las posibilidades de cada uno. Lo cierto es que yo no nací en cuna de oro y, dentro de las poquitas cosas útiles que hice en lo que va de mi vida, me dediqué a estudiar cinco idiomas y a diplomarme oficialmente en uno. Con lo que podría decirse que ya tengo algo para ir peleándola. Lo que me lleva a suponer que sí, esto es definitivamente un sálvese quien pueda, y quienes no estuvimos ayer en la Usina del Arte (y a los que, seguramente, se les hubiera negado la entrada de plano so pretexto de la afición que tienen los presidentes estadounidenses de morir en tiroteos públicos), tendremos que luchar en el fango buscando perlas.
Me parece urgente recalcar que no hay que dejar de buscar perlas con afán y tozudez, contra viento y marea y en ocasiones un poco à la americaine: es decir, totalmente solo. Más no sea para sentirse, al final del día y con un cacho de culpa de clase, como un self made man.
Entonces me pareció absurdo y suicida (que en mi código moral es lo mismo, la mayor parte del tiempo) tirar todo por la borda. Negarme sistemáticamente al devenir de este statu quo que rige hoy y que no me favorece, no es una solución. Los argumentos en torno a un pasado mejor, quizás medianamente ciertos (al menos, con CFK los jóvenes de clase media educada sentíamos cierta contención), parecen tan demodé en un futuro adverso como el pasado mismo. Macri representa a una clase a la que no pertenezco ni me interesa pertenecer, pero representa también a esa prueba que me hace pensar que si sobrevivimos 4 años con este burro podemos sobrevivir a cualquier cosa.

Ojo. Hablamos del burro despolitizado, producto del marketing y depositario de toda la estrechez mental de una clase media urbana de 30 y pico que sí lo votó. No conocí ni quisiera conocer ese tiempo donde el burro no era el burro, sino el asesino sin escrúpulos. Hoy hacen 40 años de ese tiempo y sería mejor pensar que la reticencia al violento de cualquier ideología es más general que entonces, y que la lucha, si la debe haber, es eminentemente económica o discursiva. Quiero creer que el argentino lo pensaría dos veces antes de tener que derramar sangre de nuevo por estas cuestiones. Quiero creer, o no habremos avanzado un carajo.




24/3/16

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