29.7.15

La gorda fanzinera

Soy una gorda fanzinera frustrada. Me lo estoy tomando con muchísimo humor cada vez que alguien me pregunta por ese fanzine astral que sigue estando en la galera después de cuatro meses (#NOTFOUND!), con el 90 por ciento del chisme diagramado. Eso porque no saben que hace un año y medio lo vengo maquinando. Ahora es como que tengo miedo de sacarlo si no es el mejor del mundo: la calle es un pozo lleno de cocodrilos. Soy una gorda fanzinera porque me gusta más leerlos que hacerlos. Siempre hay mejores. Hay algunos que me encantan. Hay algunos que destacan por su inocencia, otros que cautivan por lo bardero, por lo bizarro, por lo artesano. (Tengo una especie de relación amor-odio con esta palabra: "arte-sano" suele usarse para los gilastrunes que hacen macramé y lo venden en las peatonales - ¿y el resto del arte, qué es? ¿Arte enfermo?).

Cada vez que voy a una de esas ferias fanzineras me imagino con un puestito pero después me imagino a mí mismo recorriendo todos los otros. Y es poco ético porque afano ideas a dos manos. ¡Quién pudiera escribir con el mismo impulso animal con el que se te revuelven las tripas! El fansín es la publicación sin complejos, un sox on cox editorial.
Después tenés a los académicos que miran siempre muy arriba, y más de una vez terminan siendo unos pretenciosos que cagan más alto de lo que les da el culo, como se dice en buen criollo, fijate sino ese detestable Pablo Ingberg con una prosa fatal que quiere combinar gracia y erudición y un pedo posmoderno en la cabeza. ¿Cómo no vas a entender el Finnegans Wake? Nadie lo entiende, campeón. Pero decir que es un mal libro es de impotente frustrado en un mundo de pijas flojas. Idem Nabokov.

En todo caso me quedo con esa frase del libro 2666 de Bolaño, attacking people who prefer “the perfect exercises of the great masters” to “the great, imperfect, torrential works, books that blaze paths into the unknown."

Así la vida se convierte en una hermosa sala de ensayo en donde pasás tus días entre birra y amigos y de paso vas descubriendo un mundo ese que es el mundo de la expresión al que uno (llegada cierta madurez, ¿quién sabe?) le imprimirá después ese gustito de lo universal, ese artesanato que de repente se ha vuelto ¿qué? artenfermato, o cosa seria, que ya puede gustar a los padres y a los padres de los padres y a los hijos y a los hijos de los hijos o no gustarle a nadie y comerte un juicio por obscenidad, lo que te dará la satisfacción de saber que algún hilo pulsaste en esta sociedad que ignora todo lo que no comprende.

¿La política? La política es de mercenarios. De pancho merquieros. La cultura es la perpetua máquina de endiosar boludos. El arte nace en un galpón y cuando le querés poner traje ya se prostituyó mil veces, porque el traje es lo menos espontáneo que existe.
A ver, ¿cuándo empezó el arte changarín? Mi tema de tesis. Porque soy una gorda fanzinera (ese va a ser el himno de mi nación).

1 comentario:

  1. Hola, soy Pablo Ingberg, gracias por lo de campeón. ¿Me dirías quién y dónde ha dicho en mi nombre que yo no entendía el Finnegans Wake o que lo juzgaba un mal libro? Porque nunca pensé eso, y como a cualquier hijo de vecino no me encanta que me tergiversen o atribuyan lo que no dije ni pienso. Por lo demás, me parece de valientes firmar con nombre lo que se publica, ¿no?

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