3.6.15

#NiUnaMenos

Bueno, por suerte todos sabemos qué sucede hoy: a partir de las cinco de la tarde, el estrógeno combativo va a tomar las calles y las plazas de todas las principales ciudades del país, desde Iguazú a Río Grande, para pronunciarse en contra del femicidio.

Esto me hace sospechar un poco de lo amplio que es, pero estamos de acuerdo en que sí, el femicidio es algo contra lo cual hay que pronunciarse.
Me llena de orgullo no recordar ninguna otra causa en la que haya habido tan unánime adhesión, al menos quizás desde el 2001. Tan unánime, que los pesimistas están a la caza de los bemoles. ¿Una adhesión teñida de hipocresía? ¿Objeto de distintas manipulaciones? ¿Cada cual quiere llevar agüita a su molino? Sí, puede ser. En estos días, hasta me daba miedo ver una foto del odontólogo Barreda levantando su cartelito caté.
No deja de llamarme la atención que hoy marche Cecilia Pando conjuntamente con frentes de izquierda revolucionaria, que no han desperdiciado la oportunidad para renovar su reclamo, por ejemplo, por un aborto legal, seguro y gratuito. Me encanta esto. De repente, siento como si hubiera verdadera democracia: realmente ninguno queda afuera. El 3-J (que, por suerte, no se popularizó así) es un verdadero muestrario de la diversidad de la sociedad argentina del trosko al gorilón. Que se descalifiquen entre ellos, que se miren torcido, que anden diciendo que Susana esto y Marcelo lo otro, también me fascina. El puterío viene a ser parte de la democracia. El hashtag es lo más cercano a un ágora griega que tuvimos en toda nuestra historia.

Sea como sea, de lo que se trata parece ser de desnaturalizar algunas de nuestras conductas, incluso las más mínimas, porque aparentemente hasta el más mínimo machismo actuará como bola de nieve reproduciendo una enfermedad social que tiene por víctima a toda una clase: las mujeres. Lo entiendo algo así, y me parece que es una lucha excepcionalmente bien orientada: no se marcha sólo por los asesinatos pasados, que Canaletti se encarga de rememorar cada sábado fiel a su morbosa parafilia mediática.
Que este ataque sostenido y concienzudo al micromachismo se vuelva pichoteanamente quisquilloso, también es un riesgo a correr. Pero hasta eso es fascinante. Yo me siento en mi salsa, porque al fin y al cabo todo se termina resolviendo en los discursos, y el ciudadano común y silvestre está hoy muy atento a ellos: no deja de ser central lo que digan los diarios, o lo que diga Lanata, o lo que diga Ingrid Beck, o lo que diga la militancia villera de la Garganta. Es todo un acontecimiento social. No hay que perder esto de vista.

¿Qué voy a hacer yo? La verdad, no sé. Me acuerdo del Gordo, por ejemplo: él, que no podía estar una mañana sin decir "teta", "volcar" o "pinchila". Hoy (y espero que no sólo hoy) va a ser un día en el que el Gordo esté muy orsai gritando guarangadas desde la ventanilla de su camión. La vida nos ofrece segundas oportunidades para cambiar nuestras actitudes pusilánimes; aunque, como dijera Jagger, "old habits die hard". Hoy puede ser una fecha clave para pararnos a pensar en qué le estamos pifiando nosotros, los hombres.

Endemientras pensamos, hoy hay que ser cuidadoso en no meter la pata. No es recomendable decir nada que deje traslucir el más mínimo machismo, y si es posible, hasta pedir perdón por alguna vez haberle dedicado una a Pamela David o habernos reído de un chiste de Midachi. Hay que tener mucho ojo con lo que sale de la boca para afuera, porque hoy la sociedad argentina está mancomunada en una causa no menor, y la solemnidad de la causa nos pone un poco susceptibles. En el fuero interno, claro está, nadie puede obligarte a cambiar nada. Si así fuera, sería feminismo orwelliano. No sé.

Hoy es un día especial para las compañeras libres, lindas y locas. Hasta Tinelli les hace la gamba, chicas. Hoy todo es #NiUnaMenos, un antes y después en la militancia pop.
¿Y después? No sé, no soy pitonisa. El éxito de la iniciativa me llena de orgullo como pocas cosas. Pero como en estos casos, no quedará otra que decir "mañana vemos".

(El eclecticismo de las paredes)

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