1.5.15

RIP Grooveshark / viejo, volvé a los vinilos

El buen criterio del mercado -el mismo que, en Katmandu, le impide el acceso a un hotel cinco estrellas a víctimas de terremoto en busca de un lugar para refugiarse-, sometió a nuestro querido Grooveshark a una presión financiera y legal tal que obligó a sus fundadores a descontinuar su servicio gratuito a sus 30 millones de usuarios el día de ayer.
Financiera: por la amenaza de una multa de más de 700 millones de dólares. Legal: la multa viene a causa de una acusación hecha por nueve grandes empresas discográficas amparadas en las leyes del copyright, cuyo fallo final a favor de estas últimas tuvo lugar en septiembre pasado por (la coincidencia es increíble) el juez Thomas Griesa. A los fundadores de Grooveshark, plataforma que llevaba diez años funcionando, no quedó más alternativa que acatar la resolución de Tom el chueco.

Yo le tenía mucho cariño al tiburón. Pero era bastante bueno para ser real: casi toda la música que escuchaba yo estaba disponible ahí, y era sólo cuestión de buscarla y añadirla a una lista de reproducción con corazoncitos. Era lo más fácil de usar. Era gratuito, aunque tenías la opción de pagar. Fue de gran ayuda para ir descubriendo discografías enteras, desde Bregovic a Belle & Sebastian, y simplemente ignorar las que me desagradaban sin tener que bajarme un torrent. 

A la lista que tenía acá como gadget le metí horas enteras de dedicación para dibujarla con un prolijo degradé que arrancaba con un poco de bizarrada (me sentía orgulloso de haber metido Halibour Fiberglass Sereneiders), y pasaba por el rock alternativo, la música balcánica, el blues, la chanson francaise, el chamamé, el post-rock, e incluso tenía dos o tres canciones propias mías metidas por ahí con nombres truchos y grabadas con mi propia computadora en el living de mi casa. Bueno, party's over.

Escribo esto porque hoy no tengo ganas de escribir otra cosa, no podía pasar esto por alto. Y de paso, aprovecho para dejar en claro que me re contra cago en Spotify en tanto es la opción más accesible, más boba, más lógica, y la que te inunda con publicidades invasivas a menos que pagues dinero. Tiene pésimo gusto para sugerirte música, allende el hecho de que te la sugiere muy de prepo. Y es verde. Y evidentemente tengo problemas con las aplicaciones para celular de color verde.

El vecino del 3°D, un viejo un poco sordo, ex-trompetista, me contaba que conserva hasta hoy una amplia colección de discos de vinilo pero que vendió todo lo que tenía para escucharlos. Lo único que tiene es una pequeña radio que de vez en cuando engancha Beethoven, dice. Por lo que entendí, no maneja Internet.

Viejo, volvé a los vinilos. En mi opinión, el mundo se está volviendo cada vez más choto.

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