24.5.15

Mauro Gil, "Corrientes 10/15"

A Mauro todavía no lo conocí en persona, pero creo que lo tengo en Facebook desde los tiempos de la Usina. Supongo que fue algo así: Mauro fue uno de los tantos nombres que rescaté de por ahí, de gente que me dijo "fijate, este tipo es un poeta y te puede servir para algo" (sic).

En tiempos de la Usina la tarea era estar al acecho de cualquier persona con vuelo artístico o firmeza en sus convicciones, y captarlo para la más hermosa causa perdida que se recuerde: luchar contra la expropiación inmobiliaria de la vieja usina de electricidad en la costanera de Corrientes, que había sido declarada Patrimonio Histórico de la Ciudad y que Goitia quería convertir en un shopping. Nuestra denuncia era la siguiente: evidentemente, al avance inmobiliario le importaba un carajo el estatuto de Patrimonio Histórico; así como le importaba dos carajos la posibilidad de que el edificio estuviera contaminado con un químico cancerígeno llamado PCB. El edificio tenía que limpiarse y ser un centro cultural.
Argumentos teníamos miles, pero jamás alcanzan: militar en Corrientes por una causa así es ser profetas en un páramo árido donde la facilidad de no comprometerse con nada es el único cactus amargo y reseco que crece. Éramos muchos, pero siempre los mismos. Nosotros seguíamos adelante como que no era así, pero llegó el momento de chocarnos contra una pared. El edificio sigue ahí, como una zanahoria, y aunque se pintaron cosas lindas en sus paredes (lo que en ese momento llamábamos intervenciones), a ningún correntino fuera del movimiento usinero parece importarle qué va a ser de él. Mi profesor de arte, de apellido Lacava, lo sintetizó con monstruosa maestría: "ya hay centros culturales, ¿para qué quieren uno más?".

Lo que más rescato de esos días fue la solidaridad que se dio entre personas abocadas a disciplinas artísticas distintas, tan distintas como puede verse en el Litoral. Fue mi primera observación participante en hechos realmente artísticos: desde la bohemia chamamecera de Yaguá Rincón hasta los recitales hardcore punk en el astillero. Todos tenían cabida ahí, si lo que querían era remar a contracorriente (valga la redundancia) de las políticas culturales que avalan que la provincia siga siendo nada más que carnaval y carpincho.

Lo que me lleva de vuelta a hablar de Mauro. Él siguió escribiendo poesía mientras nosotros, de a poco, íbamos poniéndole naftalina a los banderines de la Usina ante un Goliat que había ganado por decreto.
Quizás por este trabajo de creación, casi como si hacer poesía fuera inevitable (como decía Bukowski), es Mauro quien, hoy por hoy, me parece el más logrado radiógrafo de una Corrientes que sigue siempre igual, flotando con una veleta Colombi jamás llamada a cambiar de viento, ni a detenerse a pensar por qué, para qué o hacia dónde navega. No me sorprende que Tato Romero Feris haya anunciado presidir un frente político autonomista en el 2017.

Pero como correntinos, ndayé que soberbios o muy románticos, nos seguimos enamorando siempre de la ciudad en la que vinimos a nacer.

Corrientes 10/15


No sé por qué;

pero te quiero al verte Corrientes por oxidada.
Te llevo ciudad con tus
transformadores derretidos,
pancartas proselitistas
y promezas en los barrios,
te quiero Corrientes
desconcertada en tu futuro;
algún carpincho cuatreado
ilegalmente por alguno
y de ese olor de nuestro alba
que ya trae más basura,
con tus cole's plagados
de rostros tristes de mañana,
con tu tanta indiferencia
al hambre del olvidado;
tus mosquitos que decoran
todo el parque alumbrado.
Y hecha costumbre de creerse capital
de lo bueno y lo malo
(nos corresponde un poco),
pero te llevo Corrientes
con tu avenida de inmigrantes,
un chamamé que no entiendo
pero lo siento tan gigante
que te tiembla hasta los huesos
ver que estamos tan al margen
de este país que se pelea
entre Paraguay y Buenos Aires,
que no sabe si va y viene,
si crece o si va a estancarse.
Y te sobran costaneras, corsos, deudas fiscales,
rockeros, alta cumbia y tecno en todas tus partes,
las modelos de Junín, los vendedores ambulantes,
mis morochos, mis trigueños, su sonrisa inevitable,
yankees, porteños, chinos y ya de todas partes
se hace mundo este pedazo de estero inabarcable
sin disfrutar del agua dulce ni el espíritu salvaje.
Y no nos entendemos, nos miramos de costado,
casi no nos conocemos...
Sea Gauchito Gil o Expedito le creemos,
sea virgen, mercadotecnia,
umbanda o evangelista los tenemos.
Corrientes digna de no sé cuánta intervención,
de su dosis de invierno,
boleto a $3,75 sin ningún beneficio,
digna del calor envidiable y de otra inundación
que se acerca a las costas sin hacer ningún show.
Y se extrañará Corrientes con su puente casi en lamas,
educación en espera y la cana con su fama
que sea cual sea ya es parte de estas pampas.
Que sí, que no, que uno más uno acá es cero,
que Colombi por Colombi se parece a Romero.
Hoy tal vez ya nos custodian Ramoncito
y Cristian Schaerer,
esperando que un mural dignamente te recuerde
que hoy pujan en los bancos jubilados y docentes
por unas pocas monedas que nunca vio el excombatiente.
Se extrañará el tereré y el regateo de precios,
los mendigos que se mueren al lado de un cajero,
y la plata derrochada frente a tantos cartoneros.
Esta patria con sus oriundos próceres y ridículos,
esta provincia hecha añicos, festival de corruptos,
¡Mbaeparicó! ¿Vose fala.../...to the english?
Sayonara chamigo...
¿Si estamos todos acá por qué no hablamos de lo mismo?
Corrientes soñadora, the dream is over,
ya no somos los mismos que éramos entonces,
te esperamos entre ramos y discursos
con una lección de vida que nos baje los humos
entre guerras civiles por consumidor o dealer
y la ambición de algún zorro al acecho del "sin casco"
si es por seguridad, tenga un 20 a mano.
No te asombres de ver un radical, un peronista
y hasta tal vez un comunista todos en la misma lista,
porque no es diversidad, sino el cómo se administra
en la ciudad de Vera la ilusión multipartidista.
Mientras pago con mi sueldo cada foco en costaneras
y de yapa para ERSA, mi paciencia y mis monedas.
Chaque mboy que la ambición
acá no duerme siesta
y mientras bailan las comparsas
otra gente está de fiesta.
Hoy se revientan los splits y la vida no es barata,
cada años sos Corrientes, la ciudad de las migrañas.
Acá en las siete puntas, cuna de cuentos y pavadas,
de las "1000 cuadras pavimentadas"
Corrientes norte, casi ya estás casi afuera
con tus mil facultades y un millón de analfabetas
sin saber de ecología, inmigración o economía
sin saber que acá se vive día a día
en el medio del calor una implacable guerra fría.
Por eso te quiero Corrientes, con tu déficit de sueldos,
tus ateos, tus garantías que caducaron hace rato,
tu asfalto barato, tus villas y amuletos,
dinastías irrisorias, trayectoria sin progreso,
tus facturas de DPEC y tus tantos intentos
de surgir de entre las deudas que el pasado nos ha hecho.

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