13.5.15

Dolly Penreath

A Dolly Pentreath la bautizaron en el año 1692. Vivió toda su vida en un pequeño pueblo portuario llamado Mousehole, al final de la península que conforma el condado de Cornwall, al sudoeste de Inglaterra. Dolly nunca se casó debido a su pobreza, y laburó de vender pescado en el pueblo. Vivía en "una choza en una avenida angosta", de acuerdo a un cronista llamado Daines Barrington, y a la edad de 82 años se mantenía mitad con aportes de la iglesia y mitad con dinero proveniente de adivinar la fortuna a sus vecinos.

Dolly Pentreath cobró relevancia por ser la última hablante nativa monolingüe del idioma córnico, una lengua celta que se originó alrededor del 600 d.C. y se declaró oficialmente como lengua muerta cuando Dolly falleció en el año 1777. Actualmente, se conoce que la lengua se siguió utilizando en el seno de algunas familias de Cornwell, aunque hay consenso en que Penreath fue su última hablante fluida. 
Dolly era consciente que el destino del córnico como lengua estaba signado por una próxima desaparición, debido al avance del inglés. Y aunque en su comunidad ya era común el bilingüismo, ella se tomaba el recaudo de hablar y putear en córnico cuatro horas por día todos los días con estudiosos que llegaban desde la capital, y repetir insistentemente que hasta los 20 años no sabía una sola palabra en lengua inglesa. 

Testimonial del avance (en retoño todavía) del idioma inglés como lingua franca en más de un rincón del mundo, Dolly Pentreath adquirió celebridad por su rebeldía y está enterrada en la parroquia de St. Paul Aurelian, con una lápida construida por Luis Bonaparte, sobrino de Napoleón. Según la leyenda, sus últimas palabras fueron: "Me ne vidn cewsel Sawznek!" (¡No quiero hablar inglés!)

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