10.4.15

De acuerdo, perra perezosa

Me llegó en estos días un MD (así les dicen a los mensajes privados de Twitter) de una de esas cuentas que te siguen porque sí, y vos seguís porque decís "bueno, al menos no es un rapero hinchándote los huevos con un link de Soundcloud". Tengo el buzón lleno de esos pelotudos, y casi nunca les respondo, pero un seguidor es un seguidor.
Una de estas cuentas era más bien una especie de agencia de autoayuda de Queens, o algo parecido a un sueño erótico de Coelho en el que por fin descubre que al final del camino de Santiago de Compostela hay nada menos que un best-seller en un cofre. Y la cuenta en cuestión te mandaba un MD, segurísimamente repetido a modo de encuesta, con la escueta pregunta: "¿quiénes son los tipos que te inspiran?", en inglés.
Uno siempre dice la respuesta más fácil en estas cuestiones, así que les largué los tres nombres de las tres personas que pueden ver arriba, en el banner, y en orden: Mark Sandman, James Joyce y Hunter S. Thompson.

De este último voy a hablar, porque de los tres muertos es el más reciente, y aunque es muy difícil decidir si es el mejor escritor de los tres (considero a Sandman un gran poeta), fue un tipo que tenía esa rabia en la punta de sus dedos que no se prestaba con sencillez a moderación; moderación que podría haber velado "la pura verdad", de la que Thompson además dudaba. Un tipo que, como los otros dos, tenía estilo cuando se enfrentaba a la máquina y era ecléctico en su vida diaria: amigo de artistas, escritores, intelectuales, empresarios, motociclistas, políticos, activistas y hippies; un demócrata con una conocida afición a las drogas y a las armas. Tipo sincero y magnético para algunos, absoluto idiota para otros, hoy es una figura de culto y, como pasa en estos casos, sus defectos se desdibujan rápidamente.

El 22 de enero del 2001 Hunter le escribió una carta a la productora de The Rhum Diary, la película que iba a basarse en su primera novela. (No se trataba en el momento de la misma atrocidad que diez años después Johnny Depp protagonizó: una suerte de circuncisión cinematográfica de la novela, como es costumbre en Hollywood, donde se omitían pasajes y personajes a mi parecer sumamente importantes).
Hunter se mostraba bastante disconforme con las demoras de producción de la película, y tuvo a bien enviar una amable misiva a la responsable haciéndole ver, consideradamente, los desaciertos cometidos.

La carta pasó a conocerse coloquialmente como "Okay lazy bitch", y estaba dirigida a Holly Sorensen. Transcribo acá el final, que es una joyita: una especie de cariñoso mensaje de Hunter Stockton a cualquier persona que esté posponiendo algo importante, por pura dejadez, advirtiéndole (quizás lo estoy suavizando un poco) que el tren de la vida pasa una vez y lo mejor que puede hacer uno es buy the ticket and take the ride. No puedo traducir la carta en su totalidad porque las puteadas de Hunter fluyen con la naturalidad de un arroyo cristalino, y son difíciles de pasar al castellano.
Me cago en tus compañeros. Me gustaría mucho más tratar con un pelotudo VIVO que con un gusano muerto con ninguna luz en sus ojos... si ustedes no quieren hacer nada con esta película, simplemente escúpanse la opción y hablo con otra persona. La única cosa que vas a obtener renunciando y enrollándote en posición fetal es vergüenza y una aflicción implacable. Y la única cosa que NO vas a obtener es diversión. 
OK, este es mi descargo por hoy. Esperemos que incentive a alguien a mover un poco el culo. Y si no hacen algo RÁPIDO van a destruir una muy buena idea. Estoy con ganas de cortarles las malditas manos.
RSVP,
Hunter 

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