28.4.15

Bob Dylan y la composición musical

No estoy muy seguro de cuándo se me ocurrió empezar a componer mis propias canciones. Jamás se me hubiera ocurrido algo comparable a las letras folk que ya cantaba para expresar mis impresiones sobre le mundo. Supongo que vas entrando poco a poco. No te levantas un buen día y decides que necesitas escribir canciones, sobre todo si ya eres un cantante con un repertorio considerable y cada día aprendes otras nuevas. Siempre se puede presentar una oportunidad de convertir algo que ya existe en algo que aún no había cobrado forma. Eso es quizás el principio. A veces, sólo quieres hacer las cosas a tu manera, averiguar por ti mismo qué hay tras el telón oscuro. No es como si vieras venir las canciones y las invitaras a pasar. No resulta tan fácil. Quieres componer canciones colosales. Quieres hablar sobre las cosas extrañas que te han pasado, que has visto. Tienes que conocer bien algo, comprenderlo, y trascender entonces el lugar común. La precisión escalofriante con que los compositores de antes trataban los temas de sus letras no era una menudencia. A veces, al escuchar una canción, tu mente pegaba un brinco. Percibías ciertas analogía con tu manera de ver las cosas. Yo nunca juzgaba una canción como buena o mala, para mí sólo había distintas clases de canciones buenas.

Bob Dylan
en Crónicas, vol. 1 

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