10.3.15

Kill your idols, rise from within

Cuando mi primo era mechudo y desprolijo, un tipo flaco como una tacuara enfundado en un jean roto estratégicamente en lugares sugerentes pero no pornográficos, su sistema de creencias era una mezcla de espiritualidad oriental con lo más groncho de los cómics de Kaz Prapuloenis. Me implantó muchas ideas como por lobotomía, cosas que a mi vieja no le gustaron, empezando, naturalmente, por la palabra "lobotomía": ya de grande me hizo ver Pink Flamingos advirtiéndome de tener a mano un baldecito para el vómito, y me convidó prensado santafesino dejándome solo en su casa escuchando surf rock. Muchos años pasaron antes de tener un panorama más o menos fiel de su historia personal, contada por él mismo; sólo por un impulso de documentación, pues él no era pasado para mí, sino esencialmente futuro.

Las ideas germinaron convirtiéndome en un terruño fértil y, en segundo lugar, un Ceres autosuficiente pero extraviado, condecorado con el color y sedimento Raymond, intentando engordar como podía, alimentándome de ideas nuevas; en retrospectiva, que es la única forma de hablar de estas cosas, lo veo así.

Así que cuando veo escrito por ahí el fragmento de un pequeño (pero hermoso) proverbio:

rise from within

...le digo a él gracias, pero no gracias. Desde muy temprano, más homenaje me parece el hecho de transgredir que el hecho de obedecer. No sé hasta qué punto es idea suya; pero en buena hora. Bettiana tenía otra linda frase: "héroe es quien se opone a la autoridad y logra superarla".

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