18.3.15

Himmelb(l)au: una entrada sobre arquitectura

Se está inaugurando en Frankfurt la nueva sede del Banco Central Europeo, un gigante de vidrio y acero de 185 metros de altura cuya construcción demandó cuatro años de obra.

No le haría justicia al caso si no mencionara una protesta del grupo anticapitalista Blockupy, pautada para el día mismo de la inauguración de la nueva sede, que ha dejado un saldo de 350 detenidos y una violenta represión por parte de la policía de Frankfurt.
Blockupy se define como un grupo de activistas contra las "medidas de austeridad" impulsadas por un organismo que financia un edificio de 1.300 millones de euros.

Pero en todo caso, no creo que toda la culpa sea de la Coop. Himmelb(l)au. (Como se dice siempre, "la culpa no es del chancho", etc).
Ahora bien, ¿qué es Himmelb(l)au? Se trata de la cooperativa de arquitectos que diseñó el flamante edificio hace cuatro años, cuya construcción se terminó a finales del 2014 y cuya inauguración se lleva a cabo hoy, con la justa protesta de los grupos disidentes.
Además de aprovechar el reflujo para interiorizarme un poco más en el intrincadísimo mundo de las relaciones exteriores europeas, pude chusmear un poco del portfolio de la oficina vienesa presidida por los arquitectos Wolf Prix y Helmut Swiczinsky; lo que encontré en imágenes es digno de admiración.

Muchas veces se ha dicho que el deconstructivismo, esa corriente filosófica nacida en el seno de la semiología, había influido también en otras esferas de la cultura: la música, la historiografía, los estudios de género, los profesores infumables...; y entre todo eso, también la arquitectura.
Breve historia: la arquitectura deconstruccionista se desarrolla hacia el año 1982, año en el que el arquitecto Bernard Schumi gana un concurso de diseño arquitectónico comentado por el propio, querido y canoso Jacques Derrida; seis años después, en el año 1988, la exhibición de Nueva York, en la que la cooperativa Himmelb(l)au expone lo suyo, consolida el movimiento provocando que varios de sus miembros se alejen, conducta nada extraña en los posmodernófilos.

El estilo continuaría como una tendencia general por treinta años más. Los trabajos de Himmelb(l)au me sorprendieron especialmente; hoy por hoy la cooperativa es, sin duda, una de las gigantes del género (no sé si por calidad artística o por visión empresarial, se ganaron el visto bueno del Banco Central Europeo para diseñar su monstruosa sede, entre otros osados proyectos).
Pero fijaos en este bocetito del Dawang Mountain Resort, un complejo con hotel 5 estrellas en la ciudad china de Changsha, bajo construcción desde el año 2013. No sé nada de arquitectura, pero para ser un pibe que se pasó la infancia viendo Star Wars (esto es, un rato en la Tierra, otro rato en Coruscant y otro rato en Kamino), esto está bastante bien: el futuro ya llegó, canta Solari. Llegó como vos no lo esperabas, añade Fernández: parecía bastante improbable que un filósofo demente como Derrida, al que no se le entiende un carajo pero se le copia tanto (alló Sollers), pueda estimular cosas como estas. Con el vil metal de por medio, por supuesto. Prix y Swiczinsky serían dos delirantes si sus clientes no dudaran de su buen gusto.

Ah, y a la hora de musicalizar, no vale la pena olvidarse del enorme John Zorn, ejemplo vivo del deconstruccionismo, sujeto y objeto de su tesis. Me gusta pensar que Ricarda Cometa es un ejemplo argento, pero ellos se merecen una nota aparte.




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