10.2.15

Summertime Boy: Lo nuevo del viejo gagá

Decía Jack White en una entrevista en la RS bastante perdida entre mi papeleo, allá por el año 2005: "me duele que los chicos de hoy no estén expuestos a cosas más auténticas. Hey, no soy un retrógrado: no digo que todo el mundo tendría que estar escuchando blues y rockabilly todo el día. Pero parece todo tan artificial, ¿sabés?".
Lo decía a propósito de Ashlee Simpson y similares; figur(it)as de la música que nadaban en el mainstream en paralelo a él; figuritas fugaces que se deshicieron porque ni rompieron récords de venta ni manejaron con maestría las verdaderas posibilidades de su arte: hacían música para hoy, quizás para mañana, y después para que diez años después unos vienteañeros la busquen por Youtube como una bizarrada de la adolescencia. La palabra decisiva que usó Jack White me suena hoy más que nunca: "auténtico".

La cita, además de ser precisa, no es casual. Seasick Steve cuenta con White como uno de sus amigos más cercanos: compartieron formaciones (y qué formaciones) y se regalaron guitarras. Como tantas otras veces, vimos colisionar a dos astros del blues en una explosión que (y ojo, yo vivo acá y no en Mississippi) nos dejó a todos deslumbrados.
Viendo ese video me convencí que lo que estaba viendo era lo más auténtico que podría estar viendo en materia de blues: un ex-recluso, ex-vagabundo, tocando una guitarra construida por él mismo, junto a un astro del rock que si bien es dos generaciones más joven es un erudito en la materia como cualquier otro; los dos, además, con la misma tónica de salvajismo.

Ahora bien: ¿qué carajo es Summertime Boy? No sé. Yo veo otro artista garchado por VEVO.
Repasemos un poquito antes de avanzar en el análisis. Seasick Steve nació en Oakland en el año 1941, o sea que hoy tiene entre 73 y 74 pirulos. Hobo, tramp y bum alternativamente. Gran bebedor de vino Thunderbird, artesano de guitarras que suenan como la mierda, productor musical de Modest Mouse en los '90, empezó a grabar su propio material, profesionalmente, cuando arrancó el milenio.
Casi un mito en él mismo, Seasick Steve tiene detrás una carrera como músico de blues que vivió, realmente, como todo lo renegado que pueden ser los músicos de este género. 
No lo conozco al tipo, y así como no tenía nada que reprocharle puedo estar equivocado, pero mientras él tiene 74 años yo he visto fitopáes volverse seniles mucho antes, musicalmente hablando. Por eso Seasick Steve se me hacía un intocable en lo que respectaba a esas market forces, perversamente hedonistas, activas con mordórica energía y sin demasiada sutileza en un video musical muy popular.

Seasick Steve: ¿me estás charlando? ¿En serio estás haciendo un video en el cual te sentás en la arena, enchufás una guitarra, y en el plano siguiente aparecés surfeando (carajo, surfeando parado, vos Seasick, a tus 74 años)? Me parece genial que tengas ganas de surfear a tus 74. Digamos que no es un doble de acción, porque no me sale menospreciarte. Digamos que me parece genial, también, que saques un disco llamado Sonic Soul Surfer. Pero hay ciertas concesiones que incluso mi admiración hacia vos no me permite hacer. ¿A qué obedece el hecho de compartir la mitad de los planos del video con la minita en bikini en la playa, arquetipo del hedonismo de bazar que aprovecharon con la misma ligereza Lenny Kravitz como Will.I.Am? Repito lo que ya dije en otro lado: la figura del rockin' grandpa me da retorcijones; y no es porque estés grande para hacer estas cosas (Dios sabe que América es un continente abierto de par en par para las ridiculeces), sino porque realmente te venía viendo en función de una serie de significados bastante distintos a éste.

De la música no hay mucho para decir. Me parece tenebrosa. Steve canta sin ganas, casi como si supiera qué está haciendo. Y de hecho este hilito de voz que le queda, si quiero escucharlo como si estuviera cargado de culpa, es la única esperanza para concluir que no está totalmente senil y que sospecha que le está pifiando por mucho, en lo que a construcción de persona respecta. Porque, obviamente, el Steve vagabundo y criminal también es una construcción de persona. Pero pasar a hablar de playas en vez de hablar de cárceles, hacer ese viraje tan violento a los 74 años de edad y con una vocación artística estable, responde (en mi opinión) a un criterio de lo digerible, que alguien más le sugirió en función a cosas que él no necesita.

En fin.
Uno quiere conservar su fe, pero se sigue topando con atrocidades. Es todo un desafío ponerse a buscar dónde puede estar la verdadera "autenticidad artística", si tal cosa existe; y si caemos en el cinismo de pensar que no existe (incluso si de verdad no existiera), no tenemos nada que perder: vamos de merca y putas a la playa, un músico es un Jordan Belfort, para qué carajo vamos a esforzarnos en expresar lo que somos.


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