30.1.15

John Cage y el arte de preguntar

Mi composición surge a partir de preguntar.

Me acuerdo de una historia, hace mucho, en una clase con Schoenberg. Él nos había puesto frente al pizarrón para resolver un problema particular sobre contrapunto (yo pensé que era una clase sobre armonía). Dijo: "Cuando tengan una solución, dénse vuelta y déjenme verla". Yo lo hice. Y dijo: "Ahora otra solución, por favor". Le di otra más y otra más hasta que finalmente, habiendo hecho siete u ocho, reflexioné un momento y le dije con cierta certeza: "No hay más soluciones". Él dijo: "OK. ¿Cuál es el principio subyacente a todas estas soluciones?". No podía responder su pregunta; pero siempre había valorado al tipo, y en ese punto lo valoré aún más. Ascendió, por así decirlo.

Pasé el resto de mi vida, hasta tiempos recientes, escuchándolo hacer esa pregunta una y otra vez. Y entonces se me ocurrió que, a partir de la dirección que mi trabajo había tomado, que es la renuncia a la elección y su substitución por formular preguntas, que el principio subyacente a todas las soluciones que le había dado era la pregunta que él había hecho, porque ellas, ciertamente, no provenían de ningún otro lado. Él habría aceptado la respuesta, creo. Las respuestas tenían en común la pregunta. Por ende, la pregunta subyace a todas las respuestas.

John Cage

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