25.1.15

Adán, I

—Lo que no puedo entender es cómo nuestro gran Macedonio, viviendo en Buenos Aires, ha podido llegar a esta sorprendente conclusión metafísica: "El mundo es un almismo ayoico". ¡Dios le perdone los neologismos! Yo, en las mismas circunstancias, hubiera llegado a otra muy diferente.
—¿A cuál? —preguntó el visitante.
—A la que sigue, redonda, musical y significativa: "El mundo es un yoísmo al pedo".

Adán Buenosayres, L. Marechal

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