5.12.14

The graveyard shift

"Under the red hot moon", cantaba Frederiksen con cenizas de tabaco en la garganta hace mucho tiempo ya. Hoy es un gordo punk de aquellos, como los rezagados, los limados que pueblan la ciudad con callos en los dedos. Me urgió de repente recordar a Frederiksen con ceniza en la garganta, cantando under the red hot moon. Red hot: rojo caliente. Moon: luna. La luna que hierve. Allá arriba.
Así están las cosas en esta esquina de Duarte Quirós y Cañada, de las más lindas que existen, mientras (recién) a las ocho y media pe eme se va haciendo de noche y la luna roja empieza a arder. Estamos en plena asamblea en ronda circular sobre un pasto irregular y reseco, y a pesar de que se están empezando a vislumbrar los temas importantes después del rigor del "cómo va" tejido entre dientes, uno, el rubio, señala con su dedo gringo y fino el cielo: la luna poniéndose sobre el techo vidriado de un edificio sobre Cañada. Lentamente uno a uno, primero indecisos en si ignorar al rubio y ponerse a discutir la orden del día; y después convencidos de que el de al lado mira lo mismo, vemos todos la luna: allá se cierne, alta y caliente, como un carbón encendido sobre un mástil de hormigón. La vemos en silencio, pero ya empezó a arder en su viaje ascendente.
En estos días todo arde. Arde el verano incipiente, arde el recuerdo de la Noche Ardiente que sucedió hace un año; arden los cuerpos, el anticipo de la Navidad, los bolsillos famélicos; hierven con fuerza las cabezas llenas de ideas.
Puede sonar esotérico, pero esto de la luna llena me pone raro. Con ganas de laburar y tratar con gente. Me pone bastante intolerante con el gil que se cruza en frente, cortándote el paso y haciéndote perder tiempo, mirando una vidriera con cara de papamoscas sin iniciativa o agachándose en una vereda de treinta centímetros para atarse los cordones con la esperanza secreta de que te lo empomés con fuerza.
La luna llena me aceita el engranaje y me hace intolerante con las ramitas. A medida de que va menguando, ese engranaje se va apagando lentamente: la luna nueva me encuentra a mí totalmente loco en mi habitación, sin entender al mundo que de repente perdió su claridad, su ebullición iluminada, su red hot moon. La luna.

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