23.12.14

El tiempo

1. 


Ella había dicho "la gloria". Eso no tiene nada que ver con la glory, en inglés, ni con la gloire de la que los franceses hablan y escriben. Es algo que se encuentra sólo en el cante jondo y en las saetas. Está en el Greco y en San Juan de la Cruz y, desde luego, en otros. Yo no soy místico; pero negar eso sería ser tan ignorante como negar el teléfono o el movimiento de la tierra alrededor del sol, o la existencia de otros planetas. ¡Qué pocas cosas conocemos de lo que hay que conocer! Me gustaría vivir mucho en lugar de morir hoy, porque he aprendido mucho en estos cuatro días sobre la vida. Creo que he aprendido más que durante toda mi vida. Me gustaría ser viejo y conocer las cosas a fondo. Me pregunto si se sigue aprendiendo o bien si no hay más que cierta cantidad de cosas que cada hombre puede comprender. Yo creía saber muchas cosas de las que, en realidad, no sé nada. Me gustaría tener más tiempo.
-Me has enseñado mucho, guapa -dijo en inglés.
- ¿Qué dices?
-Que he aprendido mucho de ti.
- ¡Qué va! -exclamó-. Tú sí que tienes educación.
Educación, pensó él. Tengo las primeras nociones de una educación. Los rudimentos más ínfimos. Si muero hoy será una pérdida, porque ahora conozco algunas cosas. Me pregunto si las has aprendido hoy porque el poco tiempo que te queda te ha hecho hipersensible. Pero la cantidad de tiempo no existe. Deberías ser lo suficientemente inteligente como para saberlo. He vivido la experiencia de toda una vida desde que llegué a estas montañas. Anselmo es mi amigo más antiguo. Le conozco mejor de lo que conozco a Charles, de lo que conozco a Chub, de lo que conozco a Guy, de lo que conozco a Mike, y los conozco muy bien. Agustín, el malhablado, es hermano mío, y no he tenido nunca otro hermano que él. María es mi verdadero amor y mi mujer. Y no he tenido nunca un verdadero amor. Nunca he tenido una mujer. Ella es también mi hermana, y no he tenido nunca una hermana. Y mi hija, y no tendré nunca una hija. Odio tener que dejar algo tan bello.
Acabó de atarse las alpargatas.
-Encuentro la vida muy interesante -le dijo a María.

(Hemingway, Por quién doblan las campanas)

2.

Paco, que ha pasado la vida viajando y vendiendo, se plantea un futuro muy diferente. Sabe que Madrid no es su sitio, "no me gusta nada, me agobia", y se plantea un retiro en México, su paraíso personal.
-¿Y por qué México?
-Allí es donde de verdad disfruto en Playa del Carmen, con su mar tranquilito. Voy, me alquilo una casa y me dedico a la pesca submarina. Y luego me cocino lo que he pescado y ya está. No quiero más que eso. Ahora pienso mucho en el tiempo, que ya no tengo tanto. Por primera vez creo que tengo que darme prisa y quedarme más tiempo en casa y dedicarme a componer, que es en definitiva lo que va a quedar. Los conciertos se los lleva el aire.

(Paco de Lucía en una entrevista con La Revista)

No hay comentarios:

Publicar un comentario