10.11.14

La gente es tonta

"La gente es tonta", coincidieron Mario y Fátima, "la gente es tonta; si le das más de una opción les revienta la cabeza", informó Mario; "vos le decís algo y te dicen sí como unos tontos", añade Fátima, que es moza, "siempre van a estar de acuerdo, venderles algo es facilísimo porque llegan a que les sirvas sin nada en mente". El "servicio" es eso: ofrecer algo. Cualquier cosa. Me doy cuenta ahora que tengo que estoy respondiendo mails y noto el mismo problema que tenemos todos alguna vez: ¿qué carajo hay que poner en el asunto? Porque te topás con cosas absurdas, hasta divertidas, de gente no acostumbrada a tratar con la posibilidad de escribir una línea (cualquiera) que resuma todo eso que quiere decir, sin que nadie les dicte. Es sólo una consulta. En esos casos debería ganar la practicidad, pero es muy fácil ahogarse en un vaso de agua porque uno se da cuenta que las posibilidades en realidad son infinitas. Entonces leés cosas como: "tendrán habitación triple para noviembre" o "consulta por disponibilidad de habitaciones para el 3 de febrero". El más ducho pone directamente "consulta" o no pone nada, total para qué: todo lo que quiere decir en realidad está más adelante, y mi trabajo es responderle. Dale un poco de libertad al hombre y va a quedarse papando moscas, esperando que alguien le indique qué hacer ahora.
La gente es tonta. A veces tampoco sé qué poner en el asunto; a veces no me decido entre gaseosa light o agua mineral; a veces voto al mejor postor por su parecido con Gastón Pauls o porque de lejos no tiene tanta cara de garca. Sartre podría sacar mil conclusiones sobre todas las cosas que suceden, en un plano ontológico, cada vez que uno va a un restaurante; "Los arrojados a la gastronomía", y de subtítulo "de los que simplemente tenían hambre". La libertad es un fenómeno de lo más curioso. El mundo es un parque de diversiones con tantas cosas que a veces se nos da por quedarnos sentados en un banquito esperando que haya un cartel luminoso, que atrae a los boludos sin iniciativa como abejorros. Que podríamos llamar sin esfuerzo La Opción Fácil.
Pensemos, es muy importante pensar para no comer mierda, si lo que preferimos no es un tarro de bosta presentado en un bol de oro, a un buen sánguche de bondiola escondido en el fondo del menú.
Qué tanto queremos escarbar para no ser el tonto. Administrar nuestras libertades, que en algún punto son la desgracia si somos chicatos, miopes, sordos, porfiados o tontos lisa y llanamente. Ya que tuvimos esta desgracia de ser arrojados a un mundo donde quedarse en el molde es la posibilidad más atrayente, pero no la que más retribuye. Digo.

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