8.11.14

Here Comes Everybody

lectura para un lector ideal afectado por un insomnio ideal
U. ECO

Habría que investigar sobre la posibilidad técnica de hacer hablar a los sueños y hacer letra para música con el idioma de los sueños. Antecedentes:

+ Fela Kuti, en los años 70, en el África, ideó un idioma que, partiendo de la base del inglés, agrupaba dialectos de distintas partes del continente para crear una especie de criollo, artificial y pan-africano, que servía como un principio de unificación lingüística que (mierda qué complejo) tenía como punto de partida a la música: esta misma tampoco homogénea, sino a su vez una mixtura de géneros y estilos no estrictamente africanos sino simplemente pasados por su tamiz. Cada canción de Fela Kuti es como un árbol que abraza a tres o cuatro millones de hectáreas de sabana distintas; con ramas que envuelven el cuerpo del que oye atándolo a la raíz sugerida por el nigeriano, que guía.

+ Joyce, a partir del año 1923 y diecisiete años después, estuvo trabajando en una obra que unificó el lenguaje de los sueños con el código escrito de la vigilia. Es un texto casi incomprensible y que Nabokov calificó del fracaso más grande de la literatura. Los expertos tratan de imposible la composición de una poética (vale decir, una serie de reglas para entender el texto) porque, para empezar, no hay un criterio unificador para su composición: los borradores iniciales y la versión final son abismalmente diferentes: 628 páginas finales contra 25.000 de borrador.
La empresa de Joyce es crear un (aterrador) testimonio de una noche, así como el Ulises fue un exorbitantemente detallado testimonio de un día.
El protagonista es H. C. Earwick. El nombre es Finnegans Wake (el libro es intraducible; el título no es un genitivo, "El velatorio de Finnegan", sino es "El velatorio de los Finnegans", en plural, aunque el muerto se llame Tim Finnegan, en singular).
Las iniciales de H. C. Earwick significan, también, Here Comes Everybody. H. C. Earwick es la humanidad entera; su esposa, Anna Livia, es el río Liffey; la noche es la Historia; su idioma es una pesadilla. Ninguno de los personajes principales es el mismo a lo largo de todo el libro y el lenguaje del libro se va haciendo más intrincado conforme el sueño es más profundo y va aclarándose a medida de que despunta el amanecer.

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¿Qué hacemos con las palabras?

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El escritor, ¿a qué código debe asirse? El artista. Si la arcilla ya no es más arcilla; si el escritor tiene la opción de modelar con vidrio y acero a la vez; con barro lleno de césped, con polvo de estrellas, con su propio pensamiento hecho letra para crear un objeto intangible, que en la página sería intraducible.

¿Qué queda por crear?
¿Cómo suturamos dos mundos?
¿Tres mundos?
Vale decir, todos los mundos que caben en el África... o este mundo que conocen nuestros sentidos, medianamente modelado por una cierta estabilidad mental; y aquél otro, el aterrador testimonio de una mente sin filtros, que nada propone porque nada prioriza; cuyo caos (Chaosmos y Microchasm son dos palabras presentes en el Finnegans Wake) pasamos por alto al abrir los ojos pero sabemos que existe cuando los cerramos. Puntos quebrados en el casco de un barco sobre el cual flotamos sobre el mundo diáfanamente, pero acaso como una cascarita en un mar de cosas que no vamos a entender jamás.

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¿O nos orientamos a entendernos?
¿Usamos esta ductilidad (creo que es una palabra casi perfecta) para acercarnos?
Alejarnos del mundo de los sueños; después de todo, uno abre los ojos y tiene personas cerca. La proximidad genera lazos de identidad, empezando por el hecho de estar despiertos.
Al fin y al cabo, la labor de todas las personas en conjunto, eso que quedamos en llamar cultura, es la que irrumpe en ese otro mundo, desolador y que jamás vamos a entender, que siendo propio es tan permeable.

¿Usaremos el lenguaje para abrazarnos?
¿Trataremos de que las palabras no nos confundan?
¿Tratamos de no separarnos, de no usar las palabras como un pico provocador puesto sobre una manguera de gas, que es el odio... esa manguera que puede hacernos volar a todos por los aires, cada uno por separado, librados a nuestra suerte...?

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