1.10.14

Jerónimo application

Merced a un feliz hecho fortuito me citaron para una entrevista de trabajo a las cinco y cuarto de la tarde el día 30 de septiembre en un hotel por la calle San Jerónimo, donde había dejado CV presumiendo de más que informando sobre mis excepcionales capacidades para comunicarme en idioma inglés. Recién cuando llegué allí, quince minutos antes de la cita, y noté que era el hotel más grande y fifí de la cuadra (entre el Ritz y el Everest, era el único que exhibía en la fachada siete banderas latinoamericanas de rigor), me di cuenta de la feliz cadena de casualidades que rodeaban todo el evento.

Todos los comercios de la calle San Jerónimo estaban cerrados debido a, justamente, el día de San Jerónimo de Estridón, santo patrono de Córdoba, cuya figura se recuerda el día 30 de septiembre. El hotel mismo se llama Del Fundador, en alusión a Jerónimo Luis de Cabrera, quien en un arranque de narcicismo bien fundado eligió a su tocayo como el patrono de la ciudad; dicho patrono era (según leí hoy) ducho en idiomas y traducciones: Jerónimo de Estridón había sido el primero que tradujo la Biblia del griego al latín en el año 387 d.C.

Que me citen a entrevista en la calle del patrono, en el día del patrono y en el hotel del fundador (que recordó, en su momento, al patrono), y que dicho patrono sea la cara sagrada de la unión lingüística entre culturas, me llena no sólo de un optimismo eufórico sino de fe, la auténtica fe en un milagro que la gente espera como justa paga por creer, más o menos desmedidamente, en estas felices casualidades como la que me toca hoy.

Estoy a punto de entrar en la entrevista, y darme cuenta de esto no sólo me llena de confianza; haber escrito esto sentado en un cantero frente al bar de Yoly, diez minutos antes de la hora clave, me afloja la lengua para expresarme resueltamente en cualquier idioma que el jefecito requiera.

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