24.9.14

El queso y la pasta

Encontrar el lugar. Como rallarse para situarse arriba de una pasta deliciosa que le va a alegrar el día a alguien (¿al demiurgo? ¿a mamá?)... descubrir para qué nacimos. Clave. Un compromiso ad eternum en algún momento de la vida que da origen a tanto curro sobre orientación vocacional, y que genera tantos perdidos como encontrados: multimillonarios jóvenes vs. el desecho social que sirve café en una sucursal de café bistró llena de histéricas del demonio.

"Tengo casi vientitrés", me empezaba a decir Alo ayer, seducido por la eterna angustia sentado en un banco blanco junto al estanque de los patos. En ese momento entendí de qué se trataba todo. Yo tengo veintiuno, pero estamos los dos parados en la misma encrucijada. Qué vamos a hacer después. Qué vamos a hacer ahora, en miras a después; nosotros, que tenemos dolorosamente en tela de juicio (qué mal nos hace la imaginación) que la vida va más allá de una licenciatura y todo resuelto.

Me hace bien imaginarme en cualquier proyecto que pueda construir desde la base. Adherirme a  cualquier causa noble en nombre de la cual valga la pena embarrarse las manos. Esto es lo que yo llamo "trabajo"; muchas (muchísimas) veces no es remunerado ni facilita las cosas. "Work is a global concept these days", decía Charlie. Llevará a la miseria, pero llena el alma.

Mientras tanto, ¿a dónde pertenecer? Rallarse pensando y dudando para terminar estando quebrado, sobre la pasta almuerzo apurado de algún ambicioso grosero y glotón que se aprovecha de tu indeterminación para hacerte trabajar 8 horas, miti miti gris y negro. La vida es sueño, pero no sólo eso. Ya lo decían nuestros abuelos, que llegados de España tuvieron que trabajar para facilitarle la vida a nuestros padres que, en el mejor de los casos, pudieron tener de tres a cinco años de educación universitaria para legarnos a nosotros una dudosa autoridad y la enorme incógnita de qué carajo hacer ahora con su legado en un mundo que no para de fracturarse.

La pregunta.
¿Estamos destinados a grandes cosas?
¿O la vida no es más que un suspiro de 80 años de duración, en el cual hay un par de momentos memorables y el resto es rascarse los huevos frente a la tele e ir a laburar de 9 a 5?
¿Qué somos ahora? ¿Cómo interviene lo que hacemos en lo que somos?, etcétera.
O bien todo es inválido, maquinación enfermiza.
"All day wearing a hat that wasn't on my head!", dice Kerouac; ilustrando (creo, y si no es así no me interesa) esa desazón que pesa cuando uno piensa demasiado, cuando gira y gira una llave que simplemente no es.
"Caress the circle until making it vicious", Jodorowsky. Ilustra el momento donde hay que dejar de formularse la misma pregunta, por más bonita que sea, y a otra cosa mariposa.

Sin embargo, ¿quién no quiere ser un digno pedazo de queso?

1 comentario:

  1. Un diálogo sobre el propósito interno:
    «P: No sé exactamente de qué se trata, pero cuando pienso en un cambio, siento que deseo expansión en mi vida; deseo hacer algo que deje huella y, sí, deseo también la prosperidad y la libertad que viene con ella. Deseo hacer algo importante, algo que deje una huella en el mundo. Pero si me pregunta qué es exactamente lo que deseo, tendría que decir que no lo sé. ¿Podría ayudarme a encontrar mi propósito en la vida?
    R: Su propósito es estar aquí, hablando conmigo, porque es aquí donde usted está y es esto lo que está haciendo, hasta tanto se levante y comience a hacer otra cosa. Esa otra cosa se convertirá entonces en su propósito. P:¿Entonces mi propósito es sentarme en mi oficina durante los próximos 30 años hasta jubilarme o hasta que me despidan?
    R: En este momento no está en su oficina, de manera que ése no es su propósito. Cuando esté en su oficina, haciendo lo que sea que haga, ése será su propósito. No durante los próximos 30 años, sino ahora. Creo que no nos estamos entendiendo. Para usted, el propósito es lo que hacemos ahora; para mí significa tener una meta en la vida, algo grande e importante que imprima sentido a lo que hago, algo que deje huella. Despachar documentos en la oficina no lo es. Eso lo sé. Mientras no tenga conciencia de Ser, usted buscará significado solamente en la dimensión del hacer y del futuro, es decir, en la dimensión del tiempo. Y todo significado o toda realización que usted encuentre en esa dimensión se disolverá o demostrará no ser más que una ilusión. El tiempo terminará por destruirlo indefectiblemente. Todo significado que encontremos en ese plano es verdadero solamente en términos relativos y temporales. Por ejemplo, si ver por sus hijos le da significado a su vida, ¿qué sucederá con ese significado cuando ellos ya no necesiten de usted y quizás ni siquiera deseen escuchar lo que usted tiene que decir? Si le encuentra importancia a la vida ayudando a los demás, dependerá de que otras personas estén en peores circunstancias que las suyas para que su vida continúe teniendo significado y usted pueda sentirse a gusto consigo mismo. Si sobresalir, triunfar o tener éxito en esto o aquello le proporciona significado, ¿qué pasará si nunca llega a triunfar o si algún día se termina su racha de buena suerte? Tendría entonces que recurrir a su imaginación o a sus recuerdos, los cuales le proporcionarán apenas un significado pobre e insatisfactorio a su vida. Triunfar en cualquier campo tiene importancia siempre y cuando haya miles o millones de personas que no hagan lo mismo. Por consiguiente, es preciso que otros seres humanos "fracasen" para que su vida pueda tener significado. No estoy diciendo que ayudar a los demás, ver por los hijos o aspirar a la excelencia en cualquier campo no merezcan la pena. Para muchas personas, son un aspecto importante de su propósito externo, pero éste por sí solo siempre es relativo, inestable y transitorio. Pero no significa que usted deba abstenerse de hacer todas esas cosas. Significa que debe conectarlas con su propósito primario interno, de tal manera que pueda imprimir un significado más profundo a todo lo que haga. (...)»
    Extraído de ”Una nueva Tierra " de Eckart Tolle

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