30.9.14

City sleeping

Lo que más me gusta de cuando hace calor es dormir con las ventanas abiertas de noche.
Cada lugar tiene su fragancia. En Corrientes tengo dos: en lo de mi vieja, arbusto húmedo del gran parque del monoblock; en lo de mi abuela, hoja de mango que pervive aunque lo talaron hace cinco años.
En Córdoba, asfalto desconsolador, parquímetros. A veces hay murciélagos. La Colón no es precisamente el Amazonas. Pero tuve la viveza increíble de situar bien mi cama debajo de la ventana. Y tengo un ángulo sublime: con una almohada apenas un poquito alta puedo ver el campanario de una de las iglesias de la Cañada. Es más: para saber qué hora es a la mañana, me alcanza con frotarme un poco los ojos e interpretar el minutero gótico que resplandece bajo un cielo naranja, cada vez más nuboso por esta época del año.
Entra la brisa, viento que baja trayendo lo que quedó del perfume de la Sierra Chica cuando pasó por tres Gridos y un McDonald's.

En un contexto adecuado me hace muy feliz. No se compara a mirar un caballo pasar por frente a la persiana, caminando clocloclocloc por la Teniente Ibáñez (home is where your heart is); pero está bueno apagando las luces (las de la casa y las de uno mismo) y poniendo un disco como éste.

3 comentarios:

  1. Se me hace que tal vez lo siguiente no viene mucho al caso; salvo quizá por la feliz imagen que ambos recrean; pero REALMENTE no pude evitar pensar en vos al leer el estado de mi amiga Ana Luz:
    "Sé que nadie leerá mi estado pero a veces, cuando me aburro, salgo al jardín, me escondo y finjo ser una sandía"
    Creo que esa también es una posición que deberías intentar experimentar; si es que aún no lo has hecho.
    Saludos :)

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    1. jaaaaaa me rei mucho.
      you are only yourself when no one else is around

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    2. Hahaha, you know I ❤ listen to U! :D

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