28.7.14

Una noticia genial

En estos días me di con la bonísima noticia de que viene Morphine a Córdoba el 17 de octubre. Si me conocés personalmente, seguramente ya te harté con mi euforia (si no te harté con mi euforia, es momento de preocuparte sobre la continuidad afectiva de nuestra relación personal).
Bueno, ya sé, viene lo que queda de Morphine: los otros dos sin Mark Sandman, más un señor que se llama... estem... Jeremy Lyons, que pensé (pura autocomplacencia de groupie) que era el chico que tocó con Él en Treat Her Right, pero no.

Hace unas semanas declaré que Morphine es mi banda favorita. No es que la escucho todo el día y, por Dios, jamás pondría un tema de Morphine de despertador. Tampoco es para escucharla en cualquier momento. (Manu, un amigo, me decía "Morphine es para escuchar cuando estás triste", y yo le dije ¡no!, pero sí, Morphine tiene eso a veces). No hay que quemar los discos. Supongo que todo va bien en su justa medida, y pasa también con las drogas duras o con el orégano.
Pero sí estoy convencido de que es mi banda favorita. Desde los 14 años escucho música asiduamente, todos los días, y casi todo el día (más en los días ociosos) me la paso escuchando música. Muchas veces más de lo mismo, pero no pocas veces cosas nuevas. Y de todas las cosas que fui atesorando desde los 14 años, momentos y bandas asociadas a momentos (desde Jane's Addiction al Chango Spasiuk, desde Taraf de Haïdouks a Aerosmith), Morphine es la que más me gustó.
Muchísimo tiempo fue Green Day, 'ta bien. Esas dos bandas no se pueden batir a duelo. Me llenaría de urticaria. Y tampoco hay que hacer comparaciones de mierda. Capaz es como que dice Charlie: a medida que pasan los años, uno se va sofisticando. O estupidizando. Como dice Capusotto.
De cualquier forma, nunca me pregunté por qué Morphine es mi banda favorita, y menos escribí sobre eso. Supongo que esta felicísima noticia, de la que me enteré el sábado, es el pretexto perfecto.

¿Por qué me gusta Morphine?
Lo digo acá, que es un espacio súper conveniente, porque si querés leés y si no pasás a otra cosa. No pasa cuando se lo decís a una persona. Generalmente esa persona se aburre al toque y empieza a masticar chicle, a divagar en su mente o a hablar de sus propios gustos. Y es incómodo seguir hablando cuando ves que la otra persona se muere de ganas de decirte "sí, pero vos sabés que a mí me gusta muchísimo Sofía Viola".

Creo que no puedo esperar nada más de Morphine.
Me encantan los puristas de conservatorio. Bichitos que creen que se las saben todas. Probablemente sea así. Pero yo me siento incuestionable cuando digo que Morphine se acerca muchísimo a una perfección.
Que (esto es un recontraremilcliché) no es la perfección, sino su perfección.
Que es lo mismo que decir, como dije, que no puedo pedirle nada más a Morphine.
El sonido de Morphine es perfecto. Mark Sandman, autor intelectual y joven mártir, lo perfeccionó en el sentido más estricto de la palabra. Le llevó años, ojo. Logró un sonido inconfundible. Tan inconfundible que su influencia en otras bandas es muy sutil: cualquier banda que quiera tocar con un bajo con dos cuerdas sería automáticamente acusada de plagio.
Una vez llegado a ese sonido inconfundible (como llegar a escribir como Borges, inconfundible entre la marejada inagotable de sus imitadores), lo único que queda es empezar a escribir temas. Si te gusta el estilo de Morphine (¡jodida palabra: ESTILO - en ella está TODO!), todos los temas van a ser temazos. Ya sabemos que en parte el estilo acorrala los músicos. Entiendo que esta podría ser una de las razones por las cuales Mark Sandman sacó un disco solista usando a los mismos músicos que Morphine, pero cantando algunos temas en español y acompañado por una mandolina. Sandbox es un disco genial, una joya, y se lo recomiendo hasta a los sordomudos.

Supongo que por eso Morphine es mi banda favorita.
De todos los estilos que conozco (y no todas las bandas tienen uno), el de Morphine es el que más me gusta.
La primera vez que lo escuché me parecía conocerlo de toda la vida.
Cuando vine a vivir a Córdoba, explorando la ciudad de arriba abajo, como si fuera el lugar donde voy a transcurrir los años más densos de mi vida, Morphine fue la banda de sonido.
Mi obsesión no hizo más que crecer.
Saber que el 17 de octubre los voy a escuchar en vivo en la ciudad de la que me enamoré gracias a su música, es algo que me llena el culo de felicidad. Además, en uno de los lugares más bonitos que tiene la escena musical cordobesa; el lugar donde, además, fue mi debut como cronista musical. Porque la vida está llena de esas coincidencias mínimas que sirven más adelante para colorear una autobiografía.

Voy a seguir hartando con esto. El 16 de octubre no me voy a aguantar ni yo.
Allá nos vemos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario