5.7.14

Opyguánna be someday

Siempre que vengo a Corrientes me paso las tardes mirando canal Encuentro y tomando mates amargos con buena yerba (acá todos tienen buen gusto en yerbas y eligen La Merc*d).
Hoy vi un documental sobre la música de los mbya guaraní. La comunidad se reúne alrededor del opyguá, que es el más anciano. Uno toca una guitarra, otro toca un violín de dos cuerdas (que tiene un nombre específico, que no me acuerdo); los hombres tocan una flauta hecha con tacuaras, gruesa, y tres mujeres tienen tres flautas finitas. Las particularidades son dos: la guitarra cumple una función de percusión (de hecho, según los antropólogos, la guitarra vino a reemplazar a las maracas) y las flautas de las mujeres se fabrican y se descartan en el momento.
Anoto las palabras que me parecen más relevantes. El nombre de la antropóloga. El programa estaba conducido por el Chango Spasiuk, que con su cara de sueño hacía siempre las preguntas pertinentes. La comunidad mbyá se llama ka'a kupé y viven en Misiones.
Me cebaba mate. Después, me recosté y mirando un western me dormí la siesta.
Soñé que me mordía un caballo.
Me desperté ensopado. Hacía mucho calor. Eran las cinco de la tarde. Mi hermanito había apagado la tele. Me levanté a preparar más mate. No tenía planes.

Ahora es la una de la mañana y afuera el patio se extiende bajo una bóveda parecida al cielo nocturno, pero con un extraño punteado blanco que en Córdoba no se ve, creo que son constelaciones. También hay sonido de bichos en orquesta. Gri... ¿cómo era? Llos. Gri-llos.
Tres o cuatro especies de árboles se ven desde acá. Vivimos en planta baja. La vereda está medio rota. Enfrente está la cancha desierta de Huracán. Hay containers vacíos donde generalmente va la basura, y el recolector no pasa los sábados ni los domingos. La noche flota como si la hubieran inflado con helio y la hubieran dejado ahí. No pasa absolutamente nada; ni tiros, ni sexo, ni perros.

Siempre que vengo a Corrientes es como un retiro espiritual. Tengo mucho tiempo para estar solo, porque vengo a estar al pedo cuando todos siguen con su vida normal. Entonces no tengo muchas cosas a las que prestar atención; ni la ropa, ni la comida, ni los amigos, ni a un eventual laburo. Sólo me preocupa dormir, y ni siquiera a qué hora.
Siempre nos quedará el canal Encuentro.
Podría también salir a trotar.

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