15.7.14

De Times Square a la Calle 50

Super Sex by Morphine on Grooveshark
De Times Square a la Calle 50 abarca todo lo que Santo Tomás de Aquino olvidó incluir en su magnum opus, es decir, entre otras cosas, hamburguesas, botones de cuello, perros de lanas, máquinas tragaperras, bombines grises, cintas de máquinas de escribir, pirulíes, retretes gratuitos, paños higiénicos, pastillas de menta, bolas de billar, cebollas picadas, servilletas arrugadas, bocas de alcantarilla, goma de mascar, sidecares y caramelos ácidos, celofán, neumáticos radiales, magnetos, linimiento para caballos, pastillas para la tos, pastillas de menta y esa opacidad felina de eunuco histéricamente dotado que se dirige al despacho de refrescos con un fusil de cañones recortados entre las piernas. La atmósfera de antes de comer, la mezcla de pachulí, pecblenda caliente, electricidad helada, sudor azucarado y orina pulverizada te provoca una fiebre de expectación delirante.
Cristo no volverá a bajar nunca más a la Tierra ni habrá legislador alguno, ni cesarán los asesinatos ni los robos ni las violaciones y sin embargo... y, sin embargo, esperas algo, algo aterradoramente maravilloso y absurdo, quizás una langosta fría con mayonesa servida gratis, tal vez una invención, como la luz eléctrica, como la televisión, pero más devastadora, más desgarradora, una invención inconcebible que produzca una calma y un vacío demoledores, no la calma y el vacío de la muerte, sino de una vida como la que soñaron los monjes, como la que sueñan todavía en el Himalaya, en el Tibet, en Lahore, en las islas Aleutianas, en Polinesia, en la isla de Pascua, el sueño de hombres anteriores al diluvio, antes de que se escribiera la palabra, el sueño de hombres de las cavernas y antropófagos, de los que tienen sexo doble y colas cortas, de aquellos de quienes se dice que están locos y o tienen modo de defenderse porque los que no están locos los sobrepasan en número.
H. Miller

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