25.6.14

Still waters run deep

1.
Somos seres sensibles al abandono. Si uno pierde una pierna queda picando. No es metáfora. Uno se quiere rascar, siente la picazón, y la pierna no está.

2.
¿Alguna vez fueron a despedir a alguien a una terminal? ¿Volvió esa terminal a ser la misma?

3.
¿O la tarde de un velorio?
No hace falta llorar, no pasa por ir o no ir, no pasa por las cinco etapas de una crisis: negación, ira, depresión, negociación, aceptación...
Pero cada vez que muere alguien es un día pesado. Dos o tres veces me pasó, y más todavía hace relativamente poco. No estoy ni triste ni feliz. A veces tengo un poco de impotencia. Pero más que nada estoy como aturdido. Y me doy cuenta cuando me empiezo a fijar en los pequeños detalles de la vida. Cuando me aferro a algo que está ahí, lindo como es o no; pero simplemente me aferro. Como cuando murió Charlie y me fui a jugar al fútbol al parque. Jugué al fútbol sin pensar en nada. Después me senté en un kiosco. Estuve sentado un rato largo con mis amigos sin decir nada, pero riéndome de sus chistes. Después me fui a casa. Fue el domingo más raro de mi vida.
O hace poco, que se suicidó un amigo. Me quedé mirando el mate por un rato largo el mate que tenía en la mano. No podía pensar, pero tampoco podía estar alegre (que es la forma más fácil que tiene uno de darse cuenta que no está pensando).
El abandono nos pega. Cualquier tipo de abandono. No sólo la muerte.

4.
¿Será porque somos seres sociales?

5.
En el caso de la pierna, ¿será porque también, aparte de ser seres sociables, necesitamos y contamos con un apoyo?

6.
¿Será que somos muy narcisistas y el tener un millón de amigos dice algo lindo de nosotros; así como perder a uno dice algo malo?
¿Qué diría Harry Haller, si viniera al caso su opinión?

7.
¿Alguna vez fueron a despedir a alguien a una terminal?
¿Volvió esa terminal a ser la misma?
"Las despedidas son esos dolores dulces" me decía mi hermana en un intento de consuelo tonto. Otro día distinto la tuve que despedir a ella. Ver a un amigo que se va, se va, se va es una fatalidad casi irremediable. No lo es. No es como la muerte. Pero en el momento parece. Uno se queda en una dársena sucia mientras la otra persona "vuelve" (asumiendo que estaba de vacaciones) o "se va" (en busca de aventuras que, evidentemente, no lo incluyen a uno).
El miedo al abandono, ¿no es egoísta?
¿Somos seres de puro amor, desligados de intereses subyacentes, efectivamente capaces de "dejar ir si la amas"?
¿Hasta qué punto necesitamos del otro?

8.
¿Hasta qué punto?

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