27.5.14

La madrina

Rock & Roll Nigger by Soundtracks on Grooveshark





















"Well,
I don't fuck much with the past,
but I fuck plenty with the future..."
(Babelogue)

24.5.14

Recuerdos de fin de año

Año Nuevo tiende a ser una mierda.
Navidad está bien, porque es el cumpleaños de mamá y una tía; toda la familia se reúne, mal que mal, en torno a un pan dulce, una sidra y un arbolito iluminado sin ganas.
Mi bisabuela, cacique de la familia, tiene tres hijos. De a poco, los hijos se odian.
Ahora ella está en un hogar de día y no la traen más porque es un perno moverla de ahí. Uno de los hijos ya no aparece por casa. La del medio, mi abuela, tomó la sana decisión de tomarse el palo al interior el 24 a la tarde. La pasamos con César, el menor de los tres, en su casa. Yo estaba con Alonso, habíamos llegado a Corrientes viajando a dedo la noche anterior a Nochebuena. Al 24 no lo iba a pasar con mamá, iba a salir de joda. Agarramos el auto de uno de los presentes (no voy a decir de quién) y nos fuimos a hacer la nuestra a un patio largo de la calle Madariaga.
Navidad no está mal.

Pero Año Nuevo sí. Como en Pascua, no paso un Año Nuevo sin lluvia.
En el 2013 me acuerdo de haber estado sacado el agua a baldazos de mi casa cuando se hicieron las doce, y escuchando los Kansas City Six. Éramos cuatro: mis dos abuelos, mi hermana y yo. Como no había ningún invitado (mi bisabuela todavía no estaba internada, pero se fue a dormir a las once y media cagada del embole) la sidra era toda para nosotros; pero mis abuelos se fueron a dormir a las doce y cuarto y a mi hermana no le gusta la sidra. Entonces quedé yo tomando solo, escuchando jazz y mirando a la calle, pensando una sola cosa: "qué año de mierda va a ser".

En el 2014 estábamos en Puerto Iguazú comiendo un asado en un tablón largo, éramos como 10 personas. Ahí estaba con mi viejo y sus amigos, más los padres de sus amigos y los suegros y los cuñados, y Alonso que es mi coequiper en momentos así. También llovía a cántaros, y tenía una gotera que caía justo entre mi silla y mi plato, de modo que comía un poco separado de la mesa y con las piernas abiertas. Era una galería vieja como la miseria, en la casa de un señor respetabilísimo en Puerto Iguazú que tenía por ahí una foto con Alfonsín y una gran colección de zapallos gigantes. El señor era casi totalmente sordo, y no participaba de la conversación. Esa noche comimos mucho y chupamos muchísimo; mi viejo se encargó de los dos o tres primeros champanes y a cada rato me decía "vení a chupar con tu viejo" y me pasaba un vaso lleno de hielo para que le sirva.
En Año Nuevo, Puerto Iguazú se jacta de tener el segundo mejor show de fuegos artificiales de la cuenca del Paraná, superado sólo por los vecinos de Foz. A pesar de la lluvia, nos la arreglamos para meter a los sobrios, a los borrachos y a los hijos de los borrachos en dos autos y nos fuimos picando para el club de jockey para llegar a las doce; allí, en la vereda de una rotisería cerrada, recibimos el 2014 con un show de fuegos artificiales de media hora que uno de los presentes grabó enterito con su tablet y no saludó a nadie hasta darle stop.

Siempre los años nuevos son una mierda. Mierda causada, creo, por las altas expectativas.
Con los cumpleaños me pasaba, hasta que apareció Facebook y empecé a sentirme querido con todos esos mensajes que llueven.
Año Nuevo no es así. Año Nuevo es, sin más, una poronga.
Y la mejor forma de recordarme que no es sino una fecha, cuando me quedo solo (en el medio de la histeria colectiva, los abrazos y los buenos deseos), es mirar al celular. La pantalla dice "1/1/2014 0:03".
Es la primera vez que veo un nuevo año en el cuentavueltas del celular, configurado para decirme la fecha exacta hasta el año 2075 de la era de nuestro señor Jesucristo.
Y pone la fecha así sin hacer tanto lío. No como Google y sus doodles molestos, que te recuerdan cuándo nació el putísimo ocioso que inventó el cubo de Rubik. De una forma muy modesta, el celular te recuerda que es Año Nuevo, pero no te festeja nada: sólo se limita a decirte la fecha, en una actitud desdeñosa, como diciendo "para qué me voy a alegrar, si es mi laburo decirte qué fecha es todos los días".
Y eso me deja más tranquilo. El rodeo de la vida sigue sin más. Tons cuá con toda esa algarabía repentina porque archivamos un año que pensamos que puede dejar de ser una mierda.

Probablemente, cuando sea viejo, voy a pasar todos los años nuevos como el teniente Dan: mirando solo y sin piernas los fuegos artificiales por la tele. Mi familia me demuestra con creciente sinceridad (a medida de que me voy poniendo más viejo) que las reuniones entre tíos son esencialmente caretaje, y la botella que te escabiás solari vale el triple en una fecha patria.
meando
había pasado la noche con
necesitaba saber de julia

Las maravillas de la cocaína

VILMA SILVA

desgraciadamente
soy un tipo
sin complejos
consideración
ni mbaeañá

si te tengo
y el que no
que se curta

22.5.14

Jack White, 1

"I’ve got friends who are very indecisive and they hem and haw for weeks. I think it would be better to make your decision within a couple of seconds. Even if you make the wrong decision, at least you didn’t sap all your energy by worrying and over thinking things.”
(Jack White al New York Post,
hablando sobre su naturaleza impulsiva)

14.5.14

Siete sonetos medicinales (1907)

¡Piú avanti!

No te des por vencido, ni aun vencido, 
No te sientas esclavo, ni aun esclavo; 
Trémulo de pavor, piénsate bravo, 
Y arremete feroz, ya mal herido. 

Ten el tesón del clavo enmohecido, 
Que ya viejo y ruin vuelve a ser clavo; 
No la cobarde intrepidez del pavo 
Que amaina su plumaje al primer ruido. 

Procede como Dios que nunca llora, 
O como Lucifer, que nunca reza, 
O como el robledal, cuya grandeza 
Necesita del agua y no la implora... 

¡Que muerda y vocifere vengadora, 
Ya rodando en el polvo tu cabeza!

(Almafuerte - fragmento)

12.5.14

poema s/n encontrado en un fanzine sobre velorios

De día

bajo un sofocante sol chaqueño

Enero, vacaciones para algunos

   ríos de transpiración por la frente

muecas de asco sin parar

pelo suelto

política

desmonte

Luis Miguel sacó un disco de navidad.

La muerte me acosa por todos lados.-
(Ailin)

11.5.14

La gloria

Thompson es hoy un héroe, un modelo para muchos periodistas, e incluso para algunos escritores, pero jamás habrá escrito la "gran novela americana". ¿Es grave, doctor? No tanto: el culto que se le dedica, más los movimientos tectónicos y textuales que agitan la literatura parecerían, si no darle la razón, al menos mostrar la fragilidad de su ambición, la crasa nulidad y al mismo tiempo la belleza de su investigación fracasada. Hunter S. Thompson ha muerto, viva Hunter S. Thompson.
Pierre Sianowski

Sábado

9.5.14

La fama

La fama no era más que un rostro extraño, aferrado a un micrófono, que preguntaba cosas que uno había respondido centenares de veces. "¿Qué piensa de la actual situación política en Nueva York?" (La mayoría de las preguntas vienen de los desiertos filosóficos que los Medios de Comunicación dejan detrás suyo, después de lavar y fregar el gran cerebro colectivo). La fama es el teléfono que suena dos o tres veces más cada semana para pedir entrevistas que no queremos conceder y no concedemos. La fama es esa gente de afables intenciones que interrumpe nuestros pensamientos en la calle. La fama es esa inhibición que nos impide orinar en un callejón por temor a la policía y a los titulares de primera plana. La fama es lo que nos impide ponernos en ridículo en un baile. La fama es esa incapacidad para emborracharnos anónimamente en un bar de extramuros, o sea, la incapacidad de criar una melancolía obsesiva durante una noche de revelaciones.
[...]
La fama, a menos que tengamos una misión, sería igual al gusto de una aspirina en el momento de la muerte.
(El prisionero del sexo, Norman Mailer) 

I Will Be KinG!

Quiero ser un tipo de culto.
No un autor de culto ni un músico de culto. Quiero ser todo yo de culto. Quiero que la gente guarde las colillas que tiro a la vereda mientras voy caminando y formarme una fanbase que me alabe desinteresadamente.
Quiero usar lentes de sol.
Quiero sacar una obra de arte malísima, un poema al estilo Pizarnik o una versión para niños de una pintura de Basquiat. Y no quiero que la gente piense que es malísima, todo lo contrario. Quiero que toda la gente piense que no me equivoqué, sino que inventé una forma de llegar a lo sublime vía lo ridículo, que soy un genio que alumbra superficies inexploradas.
Quiero una hagiografía escrita con la sangre de tres papas distintos y firmada por Charly García. Que las repartan en los primarios como material de estudio y que salga cada tanto como fascículo opcional de La Nación.
Quiero condenar a mis enemigos a la masiva y perpetua incomprensión.
Quiero que me saquen fotos un tiempo, y al tiempo que no me saquen ninguna, para sumirme en un aura de misterio que deje a todos intrigados. Quiero que los gurúes de todo el mundo me rueguen que vaya a sus cumpleaños. Las invitaciones son para la gilada.
Quiero todo eso. Una noche que esté aburrido en mi casa solo, tomando whisky y fumando cigarrillos, quiero asomarme a la ventana y elegir entre el público dos de las mejores.

8.5.14

Cosas que a los 16 tenía y hoy no

  1. La segura proximidad de un viaje pago.
  2. Las ganas de quedarme hasta las 6 de la mañana hablando con alguien.
  3. La sensación de que me empezó a gustar mucho una banda.
  4. La urgencia de aprender a pelear.
  5. La urgencia de aprender a coger.
  6. Las ganas de tener un hermano mayor que te diga qué hacer y cómo.
  7. El peso de la opinión de los demás como instancia autosuperadora.
  8. La vocación clarísima.
  9. Los Buzzcocks.
  10. La convicción de que los pelos en el pecho ya crecerán en algún momento.
  11. Desperate Housewives.
  12. El plagio sin culpa.
  13. Los poemas espontáneos, inspirados en cualquier cosa, desde una roca sucia en la costanera hasta Huckleberry Finn.
  14. El desconocimiento de que hay algo jerarquizante que los adultos llaman "tener calle".
  15. Por lo mismo, la carencia de prejuicios ante eso que llaman "calle".
  16. La necesidad de asistir a un reci rolinga sólo porque hay una probabilidad de que ahí esté el amor de tu vida.
  17. El desconocimiento de que la duración promedio de un "amor de tu vida" es de 9 meses.
  18. En total contradicción con el ítem anterior, la apremiante necesidad de renovar el "amor de tu vida" cada tres semanas.
  19. Absoluto desinterés por la gravedad de una contradicción.
  20. Las bolas de papel envueltas con cinta adhesiva, un lunes 9 am, en un curso de 40 alumnos.
  21. El asco visceral al frizzé.
  22. La poca o nula necesidad de redactar listas como ésta.
  23. El sentimiento de que quedan muchas cosas por aprender, pero que al mismo tiempo queda mucho tiempo y que es mejor invertirlo divirtiéndose.
  24. Un vértigo atroz, bien católico, cuando alguien propone intentar comprar una cerveza.
  25. Los castigos al estilo "una semana sin computadora". Infringirlos.
  26. Cuestionar constantemente la ciudad donde vivía, pero con cariño, porque pensaba que iba a vivir ahí para siempre y que en algún momento tenía que aprender a tolerarla.
  27. Una anti-académica tendencia a no ser siempre claro con las palabras.
  28. Llamar a las novias como las novias de los protagonistas de los libros, con una inocente intención codificadora. Verbigracia: Ayelén = Alejandra Vidal Olmos. Ver ítem 12.
  29. La lasagna.
  30. Desconocimiento absoluto del desconocimiento absoluto de la mecánica automotriz y sus implicancias prácticas en la vida cotidiana.
  31. El pelo, que sigue igual pero hoy está orsai.
  32. Tribus urbanas de las cuales burlarse abiertamente.
  33. Pesimismo general sobre el futuro del país, pero no tan marcado como hoy.
  34. Las vacaciones en Santa Lucía donde por una semana daba de comer a las gallinas y manejaba un Volkswagen Senda modelo '94 (no sé manejar).
  35. Bancar a los Ramones y decir que eran mejor que los Pistols, sólo porque lo había escuchado por ahí.
  36. Un enamoramiento constante, irrefrenable, idílico, rebelde, fiel, impecable y devastador a la ciudad de Santa Fe.
  37. Los seudónimos descartables.
  38. 1,039/Smoothed Out Slappy Hours.
  39. Videojuegos.
  40. Blogs peores que éste.
16 by Green Day on Grooveshark

At Some Point, Karma Fucks You

1.5.14

The dam

-pónganme la antirrábica!!! -deseó marcelo con toda su alma -pónganme la antirrábica, pónganme la , póngame la .
—Espere, buen hombre, espere, espere por favor su turno, espere.
-póngamela ya!!! -marcelo no podía parar de agitar las piernas en vaivén sentado en una camilla incómoda deseando -pónganme la antirrábica.
—Contrólese, contrólese, por favor, buen hombre. —El doctor no sabía qué pedirle, así que le pidió control. El paciente sí sabía qué pedir. El doctor le pide control; deje quietas sus piernas, compórtese, sea civilizado, humano, sea un buen.
marcelo no podía parar de pensar. sentía algo acá en el pecho. no podía explicar qué eera. si le daban una pastilla, si le daban algo para calmarse, capaz hubiera podido ordenar de mayor a menor cuáles eran sus pequeños y grandes problemas, que todos habían explotado a la vez causando un caos colorido de cosas que marcelo era muy torpe para ordenar.  si abrieran la ventana del galpón que tenía que ordenar, capaz adivinara en qué lugar iba cada cosa. era todo lo que rogaba.
El doctor no se lo facilitaba. Insistía en que espere. —Disculpe, señor. Ahora mismo no se lo puedo facilitar. Déjeme que insista; espere.
una ventana sola, una cosa que lo calme, ese vaivén de piernas, marcelo marcelo marcelo, en qué te has convertido
El doctor en otra época hubiera recomendado que se tome esto un poco más a la ligera, pero sabe que como un problema neurálgico no se soluciona con un dictamen del corazón —¡aparte no estoy calificado!, pensó— lo más correcto sería llamar a la enfermera para que llame al médico de cabecera para que le diera aviso —en tiempo y forma, claro está, porque era feriado— al neurólogo para que disponga su agenda para atender un caso de urgencia...
una ventanita para sacudir el polvo de toda esta bosta y empezar de nuevo, desechando todo lo viejo, acomodando todo lo que vale la pena conservar; si tengo esa remington del año del pedo que está juntando polvo horrible y pelos de gato y me deprime cada vez que la veo porque no escribe más, allá ella, sacarla a la calle ¡]pero no la veo! porque tal es el desorden de mi casa que ni siquiera tengo persianas,  me entiende doctor?
—Yo le entiendo perfectamente —dijo el doctor algo confundido—, pero usted entiéndame a mí. Yo estoy haciendo mi trabajo. Y en el trabajo hay que mantener las formas. El ocio es el taller del diablo... y, si me permite la ingeniosa observación, con ese patalear y esa crudeza en los gestos y esa torcedura de boca, usted ha estado mucho tiempo de balde.
este doctor me viene a cuestionar a mí, cuando el enfermo es él!!!! - pensó marcelo, desesperado. no voy a ceder ni un paso. esto es lo único que yo tengo por seguro: quiero esa pastillita, quiero esa persiana, quiero escuchar su bisagra oxidada, quiero que entre la luz que refleje el polvo que salta cada vez que yo muevo un papel o piso algo o agarro la escoba...
—Me sigue hablando de la pieza —dijo el doctor a la enfermera —me sigue hablando, me sigue, no colabora, no colab- por favor, espere. Espere, señor. Espere.
marcelo estaba parado en el umbral de una pieza desordenada y sucia que no podía ver, y el consejo del gran hombre, del Hombre de Blanco, del poderosísimo y sobre todo del superlúcido Profesor o Licenciado Almamater Fulanensis del lado de afuera, lo único que tenía que hacer era tirar de la persiana
—Insiste, insiste, y si él insiste yo insisto —insistió el doctor
colaboración, por favor, colabore, colabore conmigo, yo colaboro con usted, he dejado de mover las rodillas, mire, trato de suavizar mis gestos, negocio, negocio, negocio, negocio, míreme, sobrio, lúcido, nada endemoniado
—No creo que el señor entienda de qué se trata todo esto —dijo el doctor a la enfermera
almamater fulanensis quizás si pudiera por lo menos tratar de palpar las paredes de la pieza si son de madera de adobe si tienen revoque o estoy viviendo en un trailer horrible sucio, por lo menos para saber qué tan grande es la pieza, para saber que no es una celda porque tiene puertas y ventanas para saber si se termina si en realidad al final todo lo que hace es confundirse con la suya, la suya la pieza suya, ¿será eso? ¿tendrá fin mi pieza?
—Dígame usted, ¿qué es lo que se termina cuando empieza otro?
pues no sé doctor, dígame usted, almulensis fu la m-matasanos
—Pues yo mismo. ¿Me entiende?
no doctor (el río empieza a fluir cada vez más fuerte y yo estoy parado en la orilla a ver si en una de esas el río me lleva a quién sabe dónde, sospecho con toda moción y todo honor que estoy a punto de colapsar)
—Yo mismo. Yo mismo termino cuando empieza otro. ¿Entiende? Yo tengo un límite, que es esto, mi piel, mi nariz, mi ojo; más allá de eso hay aire y un poco más allá esta la suya, la nariz suya propia, puesto que usted también tiene una, y eso (su nariz, o su piel, o su ojo) es el testimonio de que usted existe y que es distinto a mí.
me está hablando de revoques -pensó marcelo ¿quién es marcelo?-el río fluye cada vez más fuerte, mirá, se está llevando esos honguitos, esos pastitos, esas ramitas, esos pequeños animalitos, está viniendo con peces, está viniendo con lagartos, está viniendo con ramas más grandes esta vez frondosas y verdes, no muertas, hasta que al fin pasa rozando la raíz de un imponente roble de trescientos años y cada vez más agua y hojas vivas, recién arrancadas, trozos de tierra, rocas caminantes, bordes de glaciar, picos de volcán, trae una ciudad entera con todos sus habitantes cuyas cabezas entran y salen del agua tratando de salvar a sus autos, a sus bebés, a sus oficinas a sus minimercados, trae mucha más agua detrás, ya no trae nada, sólo agua, sólo grandes extensiones de agua salada, deja de venir todo, simplemente llega el agua, nada más que agua, agua, agua, agua. a ver si me arrastra a mí toda vía, que estoy sentado en la orilla.
— ¿Me entiende lo que le digo, señor?
yo estoy mirando desde la
—Se quedó callado —le dijo el doctor a la enfermera. —Se quedó callado, como en estado de shock. ¿Vos decís que le recete algo?
—Tengo acá algo que le podemos prescribir —dice Gladis —pero habría que internarlo. ¿Qué decís, que lo internemos?
—Tomale los datos —dice Álvaro.
"—Amigo —Álvaro—, acá Gladis te va a tomar los datos. Por favor, respondele como te llamás, dónde vivís, cuál es tu edad y tu grupo sanguíneo. Por ahí podemos ir arrancando. Después te vamos a hacer más preguntas, pero por favor, mantenete tranquilo como estás ahora. Yo tengo otras cosas que disponer, pero voy a darme una vuelta más tarde. ¿Hacemos eso, campeón?