12.3.14

El ciudadano que está solo y espera

Saludo al chofer y me aseguro de haber tomado la línea correcta antes de pagar. Me responde sin mover los labios ni separar los dientes. La ventriloquia en los empleados de servicios públicos es un tema que nunca ha sido explotado. Pienso que ciertas pequeñas molestias cotidianas son más nocivas para una comunidad que un desastre natural. No hay cicatriz o mutilación peores que el desgaste de un alma erosionada en su voluntad -día a día, mes a mes, año tras año- por imposibilidades y complicaciones logísticas que escapan a su control. De alguna manera, el hábito hace al monje. El problema sería no poder elegir qué hábitos o cómo ejercerlos.
Cezary Novek, El ciudadano que está solo y espera
En Diario Hoy, Córdoba, 11 de marzo del 2014

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