25.2.14

La buena violencia de la mente


nena demonio de medianoche tus ojos ya no pueden - mirá que el mundo, el perro mundo, todavía es nuevo para mí - sí, a esta altura, es decir año 2014, siete años después de mi iniciación en la música, si es que existió como tal - escucho este disco que allá por el 2008 era nuevo y me siento de nuevo un novato... mi repertorio, si es que existe como tal, no entraba siquiera al rock psicodélico sino que se quedaba ahí en el umbral, en pastiches como Luzbel o Last ride in o a lo sumo los residents... y hete aquí que un día mi abuelo (¡que tu abuelo, en Corrientes, sea el que te inicie en el rock psicodélico, es claro testimonio de lo novato que sos!) trae este disco que tenía por seña nada más que La Buena Violencia de la Mente

y comentario mediante "estos son unos fumetas" le doy play, arranca hablando de lluvia, de velocidad, de chamanes, de estanques, de pitohués y de eternautas, qué es esto pregunto "una banda de acá" (de Corrientes) me dice y tengo ahí nomás dos órdenes de impresiones, a saber: uno las profundidades majestuosas, terribles de la psique humana (los arquetipos de Jung y todo eso) expresadas menos con la palabra que con la música, fuerza universal, magia y rugido, cuyo centro está en todas partes y blablablados los músicos escondidos en esa la ciudad donde nací, que siempre me pareció que si no era por el chamamé estaba muerta por dentro y por fuera

estos a los quince o catorce me parecían más que humanos espectros volátiles (llamados Raúl, Alejandro, Iñaki, Fulano, Mengano no importaba) que andaban flotando por el lago del Camba Cuá o salían por ahí a la noche, cuando nadie mira... no se me ocurrió que podían ser de carne y hueso y por eso no necesitaban ni podían esconderse y encarnar sólo cuando yo los escuchara... esto a los quince es una revelación, había músicos cerca, no estaban todos en MTV ni eran fantasmas, hacía falta rastrearlos, escucharlos, porque cantaban un son que yo iba a poder entender (¿o no conocía yo el parque, el pitohué, la lluvia y el estanque?) y esto no se limitaba a escuchar algo poco conocido, no, era algo íntimo, algo realmente cercano como pocas otras cosas, un aditivo a la música que, sí, es algo universal, pero si viene de cerca es como si te hablara al oído...

y ahí no fue lo mismo nada, perdí un poco de mi inocencia, estos chicos me revelaban algo: no hacía falta estar en MTV para hacer música, y hace rato que tampoco es al revés. en realidad, MTV no tiene nada que ver... no es sólo porque moldee nuestros gustos a la conveniencia yanqui (o capaz sí) o que sea una herramienta diabólica del cosmos mercantilista (también puede ser) sino que, simplemente, MTV no tenía nada que ver... estaban desfasados, eran sapos en un pozo muy distinto... y no los necesitábamos. el mejor canal de televisión era inmediato (una brutalidad cometida directamente contra el espíritu de la tele-visión: ver de lejos)

Noche en el Estanque by La Buena Violencia de la Mente on Grooveshark

el mejor canal era salir a la puerta de tu casa y caminar al bar, que entonces era Picasso como podía ser cualquier otro, allí pasaba algo. encarnaban estos espíritus (cuando por fin los vi en vivo perdí otro poco de mi inocencia) y ahí nomás tocaban los temas que yo ya conocía... pasó lo que le critica el teatro al DVD: cada función fue realmente única... y los tenía enfrente, como hoy los podría tener en facebook, sin ganas de darse aires falsos, sin truchezas, sin bajezas ni mediaciones... hay que volver al bar, pensé y pienso... estar solo escuchando sus discos afina el oído y también el corazón. pero todavía no inventaron nada que imite la energía que se libera allí, en el bar, cuando transpiramos en un sucucho...


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