13.1.14

savelucioflores.com

Hoy me enteré que mi deuda con la inmobiliaria ascendió a 7000 pesos (más intereses que vienen acumulándose desde noviembre).
Una vez, hace dos años, había escrito una entrada sobre el doloroso valor del dinero cuando se lo debe. ¿Cuál era mi problema? Me había atrasado una semana, negligencia que me costó una fortuna de aproximadamente siete pesos con cincuenta.
En esa entrada, bastó un comentario alentador que decía: el dinero va y viene. A veces parece que va más de lo que viene, pero uno le encuentra la vuelta. Dos años de ser mantenido bastaron para hacerme creer que el dinero viene del cielo, y por ende, mi actitud siempre fue baudelairianamente pasiva. Pero la fortuna del cielo no es inagotable; menos todavía, la familiar.

Hoy hay 7000 pesos mediando entre yo y Cockaigne.
Mi situación hoy se asemeja a la de un prisionero que, con un mosquete en la espalda, está a punto de tomar un relajante baño en un caldero de bosta hirviendo.
No voy a decir que es mi estilo, pero sólo me queda una alternativa. A mis acreedores, que son verdugos vestidos de pies a cabeza con un traje de seda negra que tiene en el pecho y en el culo un solo logo en naranja (ARGO: BIENES INMUEBLES), voy a hacerles lo que les haría el transportador: una serie de patadas que yo creía imposibles, de manera que luego de unos pasos de baile calculados voy a tener su mosquete en mi mano y voy a decirles que se lleven la bosta, si no es que quieren hundirse ellos mismos en ella. Que acá no hay exfoliación, que para los HOMBRES, que toman el toro por los cuernos y de paso se lo culean contra un alambrado, no es necesaria la exfoliación ni hay tiempo para ella.
7000 pesos de mierda no me van a impedir llegar a mi futuro. Sea cual sea, este picaporte tamaño industrial metido en el recto mío hasta el último remache, me dejará rengo pero nunca postrado.



Gotta get to the head of the crowd!
Gotta get to the front of the line!
Take it like a man,
take it like a man!
Take it like a man!

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