1.1.14

El año nuevo en 4 sencillos momentos

1. SEÑALES
Me lo dijo una vieja cansada con voz perdida desde unos auriculares.
"Prestá atención a las señales, pues es a través de ella que la Fuente se comunica con vos". Yo andaba caminando por el barrio cuando pasaban los albañiles, era casi mediodía y hacía calor. Pasé por enfrente de una curiosa casa bicolor, mitad amarilla y mitad bordó.
Hoy me quedé mirando un árbol que debajo tenía un cartelito nomenclador. Los locales lo llaman María Preta. Resulta que ese nombre tenía el bar, según me enteré, de cuyo escenario me bajé entre risas y aplausos en esta noche lluviosa de Año Nuevo.

2. LA LLUVIA
Es el segundo año nuevo consecutivo en el que me llueve. El año pasado puse Kansas city six y empecé a tirar baldazos de agua para que no me inunden los ravioles; acto seguido descorchamos una sidra (una sola) y a la una estaba dando vueltas del aburrimiento, haciendo lo mismo que estoy haciendo ahora.
Este año había mucho para tomar, y por consiguiente también llovió mucho más. Pero eso no nos impidió, bien equipados y en un lugar ameno, subirnos a una lomada en un auto con una olla roja de locro llena de hielo y mirar un show de fuegos artificiales asomándose sobre los árboles, explosión tras explosión de pólvora coloreada que se disuelve en glitch mientras la nube de arriba actúa como techo resonante milenario.
Diluviaba más bien. Y diluvió toda la noche. Son las cuatro y paró hace un rato.
Afuera todo está quieto porque ya no hay ni explosiones ni luces ni fiesta ni nada.

3. ¿QUÉ NECESITA UN HOMBRE PARA SER FELIZ?
Astrid, holandesa, 45, me decía mientras estábamos parados en la garganta del diablo que la naturaleza le hacía sentir muy pequeña: this is so powerful.
Un rato después me encontré de nuevo con ella en uno de los circuitos; ya había olvidado en parte su sentimiento de impotencia. Estábamos parados sobre el curso de un salto que se llamaba Adán, nombre que en su idioma original significa "humanidad" y no "primer hombre" como dicen por ahí.
Astrid dijo que se sentía tranquila, como en plenitud.
Ayer llegamos a Iguazú después de un viaje de cuatro horas. Descubrí que necesito para inducirme la euforia.
(Esto es, fue y será un misterio salvo por esta pequeña excepción. Por lo demás, todos tendrían que tener anotadita su fórmula en esos papeles amarillos que se pegan en cualquier lugar del escritorio).
Eran las seis de la tarde, estaba tomando mate y estaba escuchando Valerie June.
No es demasiado pretencioso, pero ocurre con la regularidad justa para ser una maravilla cada vez que sucede. Luego le sigue una calma de alta mar. Tengo el fenómeno bien estudiado. No es la primera vez y no será la última.

4. UNA PRIMICIA INCREÍBLE
Me lo dijo una vieja con voz cansada por unos auriculares. Esos auriculares me los puse en una plaza enfrente del polideportivo de las mil que el correntino de ley conocerá.
El correntino observador sabe que enfrente de esa plaza se yergue una extraña casa bicolor, como una especie de bungalow ornamentado cual palito de la selva.
El correntino asiduo sabrá que día por medio ando por ahí a las mañanas. La última vez que fui, me encontré con la señora que me confió el secreto de las señales. Fue ahí en esa plaza.
Hete aquí que mientras estoy escribiendo esta misma entrada, reviso el diario y me encuentro con esta noticia:
En el tanque de la misma casa bicolor apareció una imagen de la Virgen de Itatí, patrona de mis coprovincianos. Señora de voz cansada qué tendrá usted para decir al respecto. La foto fue sacada por un vecino y su dirección figura expresamente, de tal forma que yo puedo inútilmente corroborar algo que ya sé. No soy religioso ni nada, pero no deja de parecerme raro.

Y el hecho de que me parezca raro indica algo más: una incertidumbre, una gravísima incertidumbre que empieza acá y provoca una serie eslabonada de un montonazo de cuestionamientos a mi ateísmo, del que estaba tan convencido.
Ilustro con el ejemplo opuesto.
Una mujer comenta "agua, jabón y se terminó el problema".
Sí, el de la mancha de humedad. Pelotuda muy segura de soi même.

¿Qué hago con mi incertidumbre?
Esta mancha generó en mí una impresión más honda que no se limpia con agua y jabón, casi diría impresión intocable. ¿Acaso el año nuevo demanda un cambio?
¿Acaso simplemente un vecino tiene que hacerse cargo de sus manchas de humedad?

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