1.11.13

bràthaireil

] Feliz noviembre a tutti!
En 2009 una encuesta realizada por OnePoll.com, 5 mil mujeres participantes aseguraron que el acento del inglés irlandés era el más sexy del mundo, seguido por el italiano, el inglés escocés y por último el francés.



Hace un tiempito venía obsesionado con la lengua celta.
Esta obsesión se remonta a cuando en un libro del lingüista André Martinet leí que la palabra glas (de la que deriva Glasgow) hace referencia a una ambigua gama de colores que va desde el verde a el azul, sin cubrir totalmente el espectro de ninguno.

La rama celta tiene muchas manifestaciones individuales.
El Ulises está plagado de pasajes en irlandés, que reivindican un folklore de cuyo deterioro se acusa a los ingleses y a los judíos. La música bretona es pródiga en referencias muy poéticas a cataratas y a barcos perdidos en la neblina. Tolkien se basó en estas lenguas para crear el élfico, lengua artificial con una morfología única. Uno esperaría que la versión de blackbird en gáelico sonara remotamente similar, pero no; surge la sospecha de lo diferente que es el celta del inglés.

El pueblo celta es un pueblo que alguna vez ocupó una zona amplia de Europa occidental; hoy recuerdan esa época con más o menos efervescencia revolucionaria.
Ejemplos: la mítica I.R.A., o la williamwallaceana frustración de los yonquis de Trainspotting que frente un sublime paisaje alegan que Escocia es una mierda colonizada por unos imbéciles.
Los curas bretones tienen fama de ser gordos y salvajes. El bretón mismo tiene fama de ser una lengua de provincia, vulgar y soez. Se adivina un imperio bajo la tierra (los lingüistas lo llaman 'substrato', como el humus que alimenta las flores que uno ve sobre la tierra), milenario pero conquistado, forzado con los siglos a ser fiel a una herencia que viene de unos lares no lejanos, pero ya muy distintos.

Hace un tiempo me pregunté cómo es que en Europa no hay indígenas.
¿A ver...?

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