22.10.13

Chanson du bateleur

Necesito una compañera, una socia, una cómplice, una punta, una sidekick, alguien que sea hidalgo y escudero a la vez, con personalidad, con una maliciosa arrogancia, con tendencia a no callarse, con soberbia calculada, con alguna dosis de humor negro, con cierta predisposición para el alcoholismo. Sólo de esta forma los dos nivelaremos nuestras expectativas lejos de exigencias estilísticas, de normas artificiales, de trabajos sórdidos, de plazos vencidos, de bohemia hipócrita, de delirium tremens. Y quizás en la misma sintonía los dos llegaremos a entendernos, a confrontarnos, a pelearnos, a complementarnos, a querernos, a alcanzarnos. Porque tan difícil es llegar a conocerse por imposiciones exteriores, por esa gente soberbia, por esa exigencia de la rutina, por ese poco espacio para el ensayo, para la palabra, para la entonación, para la fiebre creadora, para el cortejo, para el aliento, para el jadeo, para el gemido, para el aullido, para el desgarro, para el ladrido, para el murmullo, para el estilo, para el susurro, para el orgasmo, para el silencio. (Y se detiene.) Para nuestro próximo truco necesitaremos...
 (B. B. Th.)

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