18.9.13

El complejo de Bloom

El capítulo 13 del Ulises de Joyce, Nausicaa, empieza así: "El atardecer de verano había empezado a envolver el mundo en su misterioso abrazo".
Según la tradición, Nausicaa es la mujer que Odiseo encuentra a la mitad de su viaje de vuelta a su casa, hija de un rey, con la cual mantiene algún tipo de relación amorosa. En el Ulysses, Nausicaa haría referencia a esta mujer con la que Bloom se topa, también en la mitad del libro, en el atardecer del 16 de junio de 1904.

Un poema de Bukowski traducido al portugués (idioma mucho más musical que el español, pero menos fiel al original porque los traductores se toman muchas licencias) dice así:
ela escreve: você vai
se lamentar e se queixar
em seus poemas
sobre como eu trepei
com 2 caras na semana passada.
eu te conheço.*
*N. del A.: "Ella escribe: vas a lamentarte y quejarte en tus poemas sobre cómo me acosté con dos tipos la semana pasada. Te conozco".

Amantes.
Esa figura irresponsable, difusa, digamos libre si por libre entendemos que no ha sido atada a nada todavía. La condición de amante puede mantenerse sólo si hay una persona de la que se escapa, porque es a lo que el amante se opone: mujer celosa y vieja, cuya belleza ya ha sido roída pacientemente por las termitas carnívoras que conforman la costumbre. Esa esposa, otrora algo inédito y novedoso, se ha transformado en lo que adivinamos detrás de la puerta cada vez que volvemos a casa: desde Homero hasta el 16 de junio de 1904.
Amantes.
Esa figura irresponsable. Bukowski suele decir: "cuando el espíritu se desvanece, la forma aparece". Cabe pensar si el matrimonio fuera sólo posible como forma para cuando las personas se han dejado de amar, y han tenido que certificar su amor por escrito. Costumbre que también se está difuminando porque ha probado ser una falacia. Esto sería lo opuesto a la clandestinidad, esa belleza que seduce desde siempre; ¿o Penélope sabía que Odiseo tuvo tiempo de treparse a tres mujeres, entre ninfas, mortales y semidiosas, en su fervoroso camino de vuelta? Si le preguntamos a Odiseo, probablemente diga que todo lo que quiere es estar junto a Penélope. Pero, ¿estará mirando a Esquiria mientras responde?

"Ella escribe: vas a lamentarte y quejarte en tus poemas..." pues claro, hombre. Porque si no se tiene nada, tampoco se puede esgrimir el bastón de una relación, de un noviazgo, de un matrimonio: pataleos inútiles si los hay, pues la clandestinidad no rige regla, la clandestinidad es (quizás) la ausencia de reglas. (Quiero recalcar este quizás, porque no estoy seguro). Como dicen acá, "a Magoya": "vas a lamentarte y quejarte en tus poemas sobre cómo me culié a tres tipos la semana pasada", no tenés a quién más recurrir, hombre. A tus poemas. A esos papelitos que escribís, tan inútiles son (papelitos que bien podría usar la musa para limpiarse la concha en el baño), pero que a la vez (por esos artificiosos métodos que usa el destino para tirarnos de la oreja) expresan tanto de uno. Pues no hay nada más íntimo que un poema, sobre todo para Bukowski, que ha vivido con estilo, ha muerto buscando un estilo.
¿Qué objeciones le podés hacer a una amante? Si la llamada "doble vida" está en la base de esta relación - de este intercambio; una base hedonista, una base irresponsable, una base (si se quiere) floja, pero por lo mismo tan llamativa. A esa gente a la que no le atrae lo inestable, bien podría venirle un matrimonio, con todo lo que eso implica; por supuesto, asegurándose previamente de que su esposa es de la misma especie, y no va a estar culiándose dos tipos cada semana. Sólo "por las dudas", frase que gustan usar los aficionados al Planeamiento.

La infidelidad es un tema jodido. Ayer estaba viendo en la tele una mujer que murió de un ataque al SNC provocado por el óxido de su cinturón de castidad; el hombre cuidaba tan celosamente de su mujer que acabó por matarla con su propia herramienta, como si Thor se golpeara el pulgar tratando de clavar un clavo. La infidelidad es un tema jodido. Hoy parece más jodido engañar a una persona que ser infiel a una religión, a un partido político, más todavía a un principio abstracto de esos que nadie entiende: "justicia", "libertad", "nación" o lo que mierda signifiquen estas palabras. Parece tanto más grave, o parece tanto más atractivo, o parece tanto más terrible.

La entrega total que tanto nos incomoda es la entrega que, desde los albores de la humanidad (esta expresión es del todo falsa, pero es tan hermoso atribuírsela a Homero) a pesar de que elegimos revolcarnos con las ninfas del camino, siempre hay una mujer atando y desatando un hilo en casa para cuando lleguemos. Pretendientes de todos lados, lo que hoy llamaríamos terratenientes o incluso chacareros, empresarios, millonarios, jeques y reyes, pueden venir a reclamar su mano y ella siempre pensando en nosotros. ¿Pensaremos (pregunta a los energúmenos del sexo masculino) que ella piensa en nosotros mientras yacemos en el lecho de Nausicaa, inocente hija del rey de los feacios? Bloom parece ser un pusilánime; acaso nosotros también lo seamos. Todos queremos escapar de algo. Y nadie tolera que escapen de uno, nadie tolera que le sean infiel; esto lo prueba la sangrienta contienda en la que Odiseo deshuesa como un pollo a todos los pretendientes a la mano de Penélope (y ella, enamorada, pensando "mi héroe"). Los celos son un placer culposo que sólo quiere disfrutar uno, porque cuando el otro siente celos estamos en un problema. Aquí ni siquiera se trata de entrega total a una persona, sino de un terco deseo de controlar su conducta de todas las formas posibles. Incluyendo desde luego un cinturón de castidad oxidado.

A estos mismos energúmenos pregunto (y me pregunto yo también) si ven a la infidelidad como una solución o un escape que, secreto como es, permite tolerar con menos volumen el desastre quedo de una convivencia aburrida. Si lo ven como una aventura, un affaire (como gustan decir las películas eróticas ochentosas) o más bien como una necesidad apremiante. En el camino que indefectiblemente nos llevará hasta la puerta tras la cual espera la esposa (desde Homero al 16 de junio de 1904) nos encontraremos con ninfas, mortales, semidiosas; en el mejor de los casos, amenazarán con volvernos chanchos si no tenemos sexo con ellas, cosa que nos deslindaría de toda responsabilidad. En la vida real no es tan así, siempre hay una cuota de culpa. ¿Todo esto es falso? Por favor, háganmelo saber y urgente. Desperdicié media hora escribiendo esta entrada. Tiempo que bien podría haber empleado leyendo el Ulises o descubriendo yo mismo la respuesta a todos los interrogantes que me hago.

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