18.9.13

Cuanto puede desearse

Sumercé Mordekai:

Tan productivo... no, tan bueno... no, tan lindo...
No... no encuentro un adjetivo apropiado. Está bien. Nunca se espera que lo que escribe uno de pie a más de un "sí, estoy de acuerdo". Me gusta que estas cosas sucedan. Uno no espera que lo que escribe desencadene una consecuencia. Ahora mismo me estoy acordando de una frase de Cicerón que estaba pegada en la puerta de la biblioteca donde alguna vez trabajé:
"Leer y entender es algo, leer y sentir es mucho, leer y pensar es cuanto puede desearse".

Viejo Cicerón ingenuo, no: lo mejor que puede desearse es que lo que escribas inspire a una persona para escribir otra cosa: el combustible de un fuego nuevo.
Escribo esto para seguir con la cadena por un eslabón más. Me ha puesto muy feliz que hayas leído lo que escribí y lo hayas analizado desde tu perspectiva (cualquier perspectiva es igualmente valiosa). Pero lo que más feliz me ha puesto es que te hayas tomado el trabajo de cincelar una respuesta elaborada; me alegra mucho, también, que la entrada te haya hecho pensar, para hacer honor al viejo Cicerón. Es una entrada desordenada, y no se le puede pedir coherencia. Sé que los pensamientos que se detallan allí también son desordenados, difíciles de entender porque tienen oraciones muy largas porque son subordinadas porque ellas dificultan al texto porque lo hacen menos accesible porque lo hacen más complicado porque lo hacen más detallado porque lo hacen más descriptivo porque lo hacen muchísimo más personal pero el acumulamiento de las oraciones y de las palabras no puede llevar a nada bueno porque las oraciones largas son demasiado difíciles porque no hacen más que amontonar palabras, y amontonar y amontonar y amontonar donde no es necesario para nada.
Muchísimas veces las palabras son, como dice el principito de Saint-Exupéry, "una fuente de malentendidos". Tanto en la vida cotidiana como en esa enorme biblioteca llena de polvo que llaman "literatura", sucede que las palabras están amontonadas al pedo, creando aire, diciendo a secas nada.
En contadísimas excepciones, las palabras hacen pensar a uno. (Si consideramos la cantidad de palabras al pedo que decimos a lo largo de todo un día, veremos que las palabras que realmente importan son más bien pocas. A veces no escuchamos nada relevante en todo un día o una semana, cosa que es muy significativa).

Concretamente respecto a tu respuesta. Una vez que me puse a pensar lo que había escrito lo primero que se me vino a la mente fue algo que (sorprendentemente) dijiste vos también: "machista". Puede ser. Me di cuenta que en mi genealogía no ha habido, digámoslo así, matrimonios estables; o si los hubo, se mantuvieron a fuerza de una costumbre que los carcomió, regalándoles algunos chispazos de felicidad entre largos almanaques llenos de decepciones.
Somos lo que nuestros padres fueron, en alguna medida. Pero creo que lo más valioso que podemos hacer nosotros (como jóvenes, vos y yo) es preguntar por qué. No vamos a llegar a ninguna respuesta nueva para el mundo ("no hay nada nuevo bajo el sol"), pero la respuesta a la que lleguemos, sea la que sea, va a ser nuestra, bien nuestra, bien dada por la maestra de las maestras: la experiencia.
Ahí nos volveremos un poco más sabios. Jugend hat keine Tugend, dice un librito en alemán que tengo en casa.

Es de especial valor ese poema que hiciste, en el cual conservaste sólo las preguntas. En la entrada que escribí, que manipulaste creativamente y de forma exquisita, son preguntas retóricas. No sirve contestarlas. Nunca vamos a saber si Odiseo miraba a Esquiria o no; ni siquiera sabemos con certeza si Odiseo existió alguna vez.
Pero al ponerlas una debajo de la otra, tan cautelosamente, se desenvuelven una serie de interrogantes que, aprovechando el fondo mítico, nos interpelan violentamente a nosotros. Esas preguntas tampoco exigen respuestas, pero en cambio, nos hacen pensar que en realidad sabemos muy poco. El poema todo es una lección de humildad: cualquier respuesta que intentemos a cualquiera de esos interrogantes tiene que enfrentarse a un juicio final, terminante: "¿todo esto es falso?". No podemos responder ni sí ni no. Me animo a decir que nunca podremos.
Todo esto sólo pudo expresarse de la forma en la que vos lo expresaste. Decís que cercenaste una parte de mis escritos, como si hubieras usado mis palabras. Supongo que las palabras no son de nadie. Lo que enunciaste es totalmente original, por lo menos para mí: dicen que no hay nada nuevo bajo el sol, pero tenemos poco más de 20 años: carajo, TODO EL MUNDO es nuevo para nosotros. Incluyendo los consejos que nos podamos compartir.

No te aburro más. Gracias de nuevo como tantas otras veces. Esta respuesta a tu respuesta a una entrada es algo que jamás hubiera pensado que escribiría al final del día, con un vino horrible en la mano limpiándome los dientes con un palito. Escribir esto me hace sentir un poco menos ogro. Los ogros dicen ser solitarios.
Comunicarse realmente con alguien es romper este maleficio del que dice querer estar solo.

¡SALUD!
R.

No hay comentarios:

Publicar un comentario