15.8.13

Treat Her Right + Cowboy Junkies

La tarea de un correcto morphinólogo es tirar las coordenadas precisas para seguir conociendo a Morphine. La tarea es inabarcable. Nunca se va a terminar la lista de acordes pensados por Mark Sandman (impulsor creativo del inigualable sonido de Morphine; también mártir temprano, como los grandes ídolos del rock anglosajón). Lo poco que nos queda de accesible no son ni siquiera todas las canciones de todas los proyectos musicales que formó Mark Sandman en su vida (más de cien), sino apenas la discografía de las tres más importantes: Mark Sandman como solista, Morphine y Treat Her Right.
Treat Her Right fue el paso anterior a la consagración de Morphine. Es como la noche temprana, antes de perderse en eso confuso que la noche suele ser. Es un momento previo a un respiro que se eleva del suelo; es estar sentado pacientemente en un bar tomando una cerveza sin conocer el futuro. Treat Her Right admite un calificativo burdo: blues. Morphine no acata ni siquiera el más burdo de los calificativos, salvo "música".
La tarea del morphinólogo (o cualquiera de sus colegas con una vocación igualmente inútil) está destinada al fracaso. Nunca se va a poder conocer todas esas cosas que ideó este hombre, inmortal a los 49 años pero por lo mismo personaje mudo. Acaso lo más sensato sea apartarse de la tarea de morphinólogo y tratar de abarcar otras cosas igualmente deliciosas. Pocas cosas pude sentir tan hondamente como Morphine. Siento esa fraternidad creciente que se suele sentir con un autor cuyos libros nos han acompañado en un momento clave de nuestra vida.
Pero ya es hora de prescindir de ese autor; dejarlo ir y mirarlo un poco desde lejos, para estudiar cómo se ve su culo atravesando el camino, y con quién se junta naturalmente. Punto de vista que no se ha podido explotar antes, cuando tiene al autor constantemente al lado. Y he aquí que Treat Her Right coincidió casualmente con otra banda en una lista de reproducción aleatoria, conjunción casual que se ha vuelto indisoluble y estudiable, como esos engorrosos corpus literarios. La banda en cuestión se llama Cowboy Junkies y si bien admite el calificativo burdo de blues, también podría admitir otros si fuera necesario. De todos ellos, el que más me gusta es lo-fi: resume en dos monosílabos la sensación mental producto de escuchar la banda, y también el momento apropiado para evocar esa sensación. No voy a usar una tonta metáfora como la de suspiro elevado del suelo; Cowboy Junkies posee una firmeza y una sobriedad que se ejecutan si uno escucha atentamente, y para esto es más que recomendable estar sentado solo en su casa. Nunca con auriculares en la calle: empíricamente señalo que esto no funciona.

Cowboy Junkies tiene una voz femenina, aguda pero no molesta, como de ensueño. En Treat Her Right suele cantar Mark Sandman: barítono, viril. En un corpus, por lo demás siempre artificial, se exploran estos contrastes, pues es lo único sobre lo que uno puede empezar a escribir.

La recomendación musical se compone así de dos, si se quiere pensar así, opuestos. Que sin embargo suenan a lo mismo. Acaso Margo Timmins y sus hermanos hayan podido compartir pareceres con sus contemporáneos Treat Her Right en un bar; acaso lo hayan hecho, episodio perdido en la marea de momentos que conforman la historia de la música occidental.

thr + cj by Patrick Pilzkönig on Grooveshark

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