18.7.13

Conversación en Puerto Rico

— ¿Te quedarás aquí para siempre? —pregunté, mirando a Chenault.
Ella sonrió.
—No lo sé. Renuncié a mi trabajo en Nueva York. —Levantó la vista hacia el cielo. —Lo único que quiero es ser feliz. Con Fritz soy feliz... así que estoy aquí.
Yo asentí con aire pensativo.
—Sí, me parece razonable.
Ella rió.
—No durará. Nada dura. Pero ahora estoy feliz. 
—Feliz —murmuré y traté de concentrarme en esa palabra. Pero es una de las palabras que, como Amor, nunca pude entender del todo. Casi todas las personas que trabajan con palabras tienen poca fe en ellas y yo no soy ninguna excepción, en especial con las importantes como Feliz y Amor y Honesto y Fuerte. Son demasiado elusivas y demasiado relativas cuando se las compara con otras más triviales como Punk y Vulgar y Farsante. Yo me siento cómodo con estas últimas, precisamente porque son endebles y fáciles de entender, pero las grandes son difíciles y hace falta ser sacerdote o tonto para emplearlas con alguna dosis de confianza.
Yo no estaba preparado para ponerle una etiqueta a Chenault, así que traté de cambiar de tema.
(The Rhum Diaries, Hunter S. Thompson) 

No hay comentarios:

Publicar un comentario