2.5.13

Voyeur

felipe frente a la Casa.
¿quién vivirá ahí: un marqués, un ingeniero? cuatro ventanitas chiquitas forman los barrotes en cruz de su ventanal ocre, dentro percibiéndose el movimiento continuo de la cortina crema acariciada por el vaho del aparato AC y detrás de su recelosa opacidad el soñador adivina su inventario:
estudio quedo, sutilmente iluminado por tres focos amarillos de 75 w. tras respectivas sombras cilíndricas ubicadas paralelamente y a lo largo de la pared y opuestamente a los amplios espejos. escritorio nogal. vidriado y supra: fotos de hijos. recuerdos de egresado. cita con el médico. teléfonos de interés. puestos arriba: libros de medicina, revistas de arquitectura, guías, howto's, índex (no excluyentes). portarretratos vertical 25x18 la esposa en algún lugar del caribe venezolano, del mediterráneo griego o de lo que llaman oriente; sobrio esquema completado con tres sillones tapizados de fieltro marrón oscuro con finas líneas beige sostenidos por sendas patas de madera ejerciendo un equilibrado contrapeso perpendicular al piso de parquet (tiras de tronco oscuro colocadas en diagonal: configuración espejada cielo-tierra de otro sobrio esquema). encerar dos veces por semana. una puerta y (como se ha dicho) un imponente ventanal dividido en cuatro por barrotes en cruz, juiciosamente colocado en el vértice enfrentado a la puerta, cuyo haz de luz se desploma sobre la acera de roca compacta y tempranas briznas silvestres a pocos pasos de donde el soñador observa en silencio.
- ¿qué mirás, felipe?
los puntitos de la piel de gallina suben en congregación curva desde el bajovientre a la nuca al cálido roce de la mano de su esposa. isla de calor en un viento frío, inmóvil y pusilánime. oscura tarde invernal.
-nada, mi amor.
felipe frente a la Casa: las cortinas crema balanceándose al calor del AC doble función, las cuatro ventanitas color ocre. cuesta desviar la mirada (puntitos en helada congregación) menos real que creíble.

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