2.5.13

Barthes

La comodidad

Hedonista (ya que se cree tal), aspira a un estado que es en suma el confort; pero este confort es más complicado que el confort doméstico cuyos elementos fija nuestra sociedad; es un confort que él mismo se organiza, que se fabrica con sus propias manos (como mi abuelo B., que al fin de su vida se había armado un pequeño estrado a lo largo de su ventana para ver mejor el jardín mientras trabajaba). Este confort personal podríamos llamarlo la comodidad. La comodidad recibe una dignidad teórica [...] y también una fuerza ética: es la pérdida voluntaria de todo heroísmo, aun en el goce.

(Roland Barthes, Roland Barthes par Roland Barthes)

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