21.3.13

Las palabras del punk

Con motivo de un video que me publicó Raymond en Facebook (y esos chispatazos que te tira el inconsciente cuando estás aburrido en clase) me puse a escuchar, con todo el apuro que tengo ahora mismo, un par de bandas si se quiere de música "punk" que escuchaba hace unos años sin mucha pasión pero viendo que despertaban muchas pasiones ajenas. Estas bandas, pese a ser las dos "punk" (y ¿qué significa "punk"? he leído que significa "vago", "vagabundo", "clochard", "irresponsable") son muy distintas. Estas bandas son Casualties y Embajada Boliviana. No creo que su diferencia radique en su país de procedencia, aunque se sabe que el punk más famoso de nuestro país es en alguna medida un poco más hedonista y un poco más quedo en eso de los problemas sociales. Lo que me llamaba la atención del "punk" es que los propios punks vean la necesidad de involucrarse en los problemas sociales, siendo que en principio la palabra designa a un vagabundo y a un irresponsable. Esto es lo que quiero desarrollar hoy, brevemente. Las pasiones que despertaban esta banda eran disímiles aunque muy fuertes; desde la mayor dejadez y el mayor desdén a los proyectos futuros de vida (así haya muchos: icónico es el caso de la muerte de Ricky Espinosa en el 2002) hasta la militancia más voraz y excesiva que pasa a la violencia desmedida, no se sabe si a un régimen, a un scheme o al enemigo que está más adentro de uno (el video de Raymond).
Todo esto me hizo sospechar en su momento, puesto que siempre fui un novato y siempre lo seré en esto de los movimientos colectivos, que había muchos matices contradictorios (capaz de sumir en la confusión existencial a un inocente mancebo como era yo) agrupados dentro de la categoría "punk", si bien se reconocían estos matices como parte de un mismo grupo, por la estética o por lo que sea. Sospeché de algo todavía más grave, que recuerdo haber reprimido bastante bien. Esta lectura la hago hoy, fuera tanto de la militancia excesiva como del nihilismo fatal.
Cierta vez estábamos con un amigo anarquista (que ahora es budista y filósofo) en la vereda de su casa y queríamos tomar una Coca. Yo no hacía ninguna objeción a sus decisiones, porque siempre fue una figura de autoridad para mí. Dos años mayor, había confrontado a sus padres con éxito para adoptar la estética punk y le hacía frente continuamente al colegio religioso donde los dos íbamos para conservar esa cresta de la que estaba tan orgulloso. De manera que cuando dijo Coca y a mí me resonaron, obviamente, todas las pancartas anti-capitalismo que él mismo enarbolaba (a veces), yo no dije absolutamente nada. Y fuimos al kiosco, y el kiosco tenía solo Pepsi. Y le dije "y bueno, comprá una Pepsi, las dos tienen el mismo sabor". Me respondió vehementemente: "¡NO CAIGAMOS EN EL CONFORMISMO! EL CONFORMISMO ES LO PEOR QUE TE PUEDE PASAR". El problema se resolvió caminando un par de cuadras más. Lo cual es una medida saludable, que hubiera adoptado también hoy: ad astra per aspera, cocacola.
Y recién escuchando Embajada Boliviana y prestando atención a la letra de un tema, el primer tema de su disco Soñando Locuras, escucho "no me importa una mierda, soy conformista, vivo de fiesta..."
Creo que estoy en condiciones de, lejos de los miedos adolescentes que son miedos tiernos si uno se pone a repensarlo, suponer que estas palabras que los punks usan para expresar sus sentimientos hacia la vida en realidad también son palabras vacías. Me dio mucho miedo pensar esto, porque en este caso es una nimiedad, pero me preocupaba que lo fueran cosas un poco más graves. Por supuesto que el lector las conoce mejor que yo: libertad, amor, y ante todo anarquía.
No me siento cómodo para desarrollar todo lo que la anarquía significó (a fines prácticos) para mí, y sigue significando, así que lo voy a resumir en una sola palabra: nada. Nada me unió a la anarquía, y nada me unió a los punks en realidad, que cuando dejaron de ser punks para mí se convirtieron en mis amigos y vi que había en ellos una humanidad que no podía sino ser fruto de la mejor cepa de nuestra generación, y no eran un puñado de renegados sociales como se querían hacer ver en principio. Supongo que cuando uno deja de ver al otro como el extranjero inalcanzable (me pasó en todos lados: con porteños, con europeos, con punks, con militantes políticos o con chicas hermosas) es cuando está en condiciones de conectarse verdaderamente con otra persona. Y ya lo dijo Linklater: la conexión real va más allá de las pobres palabras.

1 comentario:

  1. Anarquía es una palabra que una vez usó alguien para escribir una canción y se fue reproduciendo onda snowball, pero eso no es en realidad "Anarquía". Anarquía es organización, colectividad, trabajo, igualdad y sobre todas las cosas, conciencia del otro. Eso de "me hice linyera, ¡TOMÁ PAPÁ! ¡TOMÁ MAMÁ! Soy anarco-punk" es puro bolazo. Vos solo no sos anarquista. Zaratustra no era anarco. Bakunin podría ser, pero El Prinicipito no. Si te cortás solo no sos. Eso nomás quería decir, muy bueno tu programa, llegué acá gracias al Reader (ojalá que no desaparezca nunca). Abrazo!

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