9.2.13

Folio #55

La tranquilidad de espíritu estadual no es mejor en el (ya llamado) "espacio cibernético".
El fotolog de una ferviente evangelista, a la que llamaremos V., cargado de una fuerte dosis de ironía que complica el análisis hermenéutico, detalla (trad.):
Trainspotting es uno de los filmes más inspiradores que vi. Lo recuerdo siempre en muchos momentos de mi vida, para convencerme a mí misma de que ésta podría ser peor, pero Dios así no lo quiso.
Trainspotting me ha ayudado a superar difíciles momentos de aprensión que tenían que ver con situaciones incómodas o degradantes. Recuerdo que el año pasado, cuando quise ingresar al equipo federado de handball del Litoral, me pidieron nada menos que ¡un análisis de sangre! Ojo, chicos* (olhar, gente) este terrible obstáculo para la vocación deportiva de una. Los que me conocen saben que siempre he tenido miedo a las agujas, no por su fuerza penetrante (dice el Apocalipsis que la palabra de Dios también lo es) sino porque considero sacrílego quitar de lugar mediante procedimientos de dudosa fe aquello que colocó Dios en su infinita sabiduría.
Sin embargo, previa promesa de correspondiente penitencia, lo hice. Y no puedo negar que recordé las varias escenas de este sublime filme donde los héroes se inyectan ese poderoso estimulante (sic), ni tampoco puedo esconder que el recuerdo de la música de Lou Reed e Iggy Pope (sic) sirvió también de estímulo, que Dios los tenga en su gloria. Pude pasar la prueba de fe, y no los voy a decepcionar, chicos: esa misma noche acaricié las cuentas azules del rosario. Mi determinación tuvo sus frutos: Dios quiso que gracias a ella fuera colocada en el plantel del equipo confederado de handball del litoral como titular y capitana, y la semana que viene salimos desde Xangri-Lá para competir en el primer partido contra Curitiba.
¡Que la paz sea con ustedes, galera
 

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