12.2.13

Folio #46

(otros recortes periodísticos)

LA ENERGÍA ES COMO una flor blanca como el benjuí y cuyo aroma suave, o mejor dicho, la inspiración de este aroma, provoca la apertura al mundo y la consecuente convicción de que uno es por fin alguien en la Tierra infinita.
Cualquier página perfumada con su olor es fácilmente reconocible: abrir la flor milenaria, extraer su polen y saber traducirlo en la koiné de los hombres no es un trabajo de un día y su noche. La flor delicada puede parecer de cemento sin la apertura primaria del espíritu y del intelecto. Creo que eso explica aproximadamente por qué mucha gente permanece toscamente insensible al inconfundible olor del benjuí.
Su medicina cala hondo en la pluma del que la conoce. Para bien o para mal, el único oficio comparable a escribir bajo su tutela es sentir nacer la propia santidad a partir de las palabras de los otros.

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