5.2.13

Rosetta Tharpe

Una señora, que de alguna manera estaba conectada con ella, alegaba que ella creció escuchando discos de Bessie Smith, pero su familia de cristiana formación no le permitía cantar "the blues" (que en Bessie Smith se asocia, prematuramente en la historia del adolescente nihilismo, a cerveza y marihuana); y aunque lo admirase, no renunciaría a su fe sino bien lo contrario: se animaría a cantar por ella. Y aunque uno sea ateo, y sea todo lo reaccionario que quiera, si no se quiere caer en un fanatismo idiótico es inevitable reconocer la calidad magistral de las voces gospel. Y la Hermana Rosetta Tharpe es una. La misma señora alegaba que, de la misma manera que Bessie, Rosetta fue una herencia para su infancia.
Y daba muchísimos detalles sobre todo lo profundo que calaba el sonido penetrante de su voz. Que hoy no discuto, sino que quiero aleccionar a conocer.
Y si no conozco mucho de música gospel, ni mucho menos soy un experto en la biografía de este personaje, no puedo evitar recomendar atentamente su escucha. Porque de cualquier manera, como todas las sensaciones, Rosetta es una más no muy distinta para el escucha sentimental a aquella que pueden trasmitir Billie Holiday o la propia Bessie. Y si de esto queremos extraer conclusiones más históricamente contextuadas añadiremos que ella era la primer mujer que salía a tocar, virtuosamente por cierto, la guitarra en sus shows. Su voz no queda atrás, ni tampoco su poderosa decisión de dejar atrás lo que unos podrían ver como las limitaciones de su credo para transformarlas en potencia creativa.


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