19.12.12

Lulu volvió a la ciudad

Hoy:
una recomendación musical. Porque yo seré demagogo, pero también puedo ser psicagogo (y esto es algo un poco más personal), de manera que me gusta ganarme adulaciones simplemente compartiendo lo que me pone de buen humor; lo que, como estamos todos socialmente determinados, generalmente pone de buen humor también a mis allegados.

Primero paso a describir su situación relativa ideal, cosa que no la pasen mal reproduciendo el tema-recomendación en algún momento equivocado (funerales, cenas de recepción, citas con chicas aburridas, etc).

La mañana en Corrientes se caracteriza por ser tan indulgentemente tórrida como todo el resto del día, ya que el sol no discrimina: nos odia a todos por igual. Hoy recordaba esas mañanas de invierno donde el viento arrecia y no te deja peinarte, donde tenés que ponerte una bufanda para tender la ropa o donde (igual que en verano, pero por distintas razones) no tenés ganas de salir de tu casa; hoy no es una de esas mañanas, ya habrá sospechado el perspicaz lector. Y el gran perjuicio que tiene Corrientes a nivel turístico es no tener ni una de esas mañanas en toda la temporada de verano.
Lo que no quita que tenga su encanto, pero es un encanto incomprendido. Lo ames o lo odies, es inexorablemente cruel y si bien nos trae concesiones y alegrías, nos impide hacer otras cosas. Qué argentino no quiere levantarse a las 7 de la mañana con un mate amargo, y no chivar como desgraciado a fin de satisfacer este deseo.
(Es difícil definirlo como deseo, porque leí que la yerba mate está incluida en el costo de la canasta básica de los argentinos. Lo cual hace más grave la cosa, pero no me voy a detener ahora en análisis económicos.)

La cosa es que siempre debiera buscarse la manera de hacer todo más leve. Pero la gente no se da cuenta y se queja. Y aquí entro yo. Porque me molesta que la gente se queje, ya que "el hombre feliz acepta las maneras de lo que le es inevitable": lo mejor que puedo hacer, si usted asiduo lector es una de esas personas, es recomendarse que cierre el pico que el calor siempre existirá y siempre ha existido; más o menos como la corrupción o los platos sucios.
Lo que no siempre existió, y lo que tampoco sabemos si será olvidado en las generaciones venideras, es Thelonious Monk. Que es uno de los antídotos para una mañana desagradable, pero el mundo tiende a olvidarse de los antídotos.

Y mi tarea, más por necesidad que por gusto, del día de hoy, a 5 minutos para las 8 de la mañana de una calurosa y húmeda mañana en Corrientes (que se confunde con la de ayer, con la de mañana y con la del fin del mundo) es recomendarle este tema que tantas veces he silbado en el invierno cordobés para alegrarme. Increíblemente, porque no pasa con todos los temas, tiene el mismo efecto en el verano litoraleño. "Lulu..." de Fats Waller, que según se dice habla con mucho humor de una prostituta; la versión de Thelonious es deliciosamente instrumental así que es bastante difícil inferir una historia.

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