16.11.12

Icho Cruz, 22 km.

Como soñar es gratis, o por lo menos muy barato, estoy soñando con un momento en el cual haga otro viaje a dedo (posiblemente este mismo sábado) con el parcero Alonso y/o con cualquiera que quiera adherir a la causa. Digo otro en conmemoración al segundo, mucho más largo y extenso que el primero (una simple travesía a Jardín América en Misiones); un largo camino a través de todos los lugares y todas las situaciones más bizarras y aleatorias de la Patagonia, vistos desde los ojos de tres adolescentes ya crecidos pero en muchos aspectos muy ingenuos, egresados recién del desenfreno de la escuela y ya decididos, o más o menos, por un camino vital en particular. Menos yo, pero no importa.
La experiencia de este sábado puede ser un poco distinta a esta, pero no lo suficiente como para que no traiga recuerdos. Estoy viendo el camino que tengo que recorrer en teoría (es una ruta de dos horas a través de una carretera escarpadísima para llegar a Mina Clavero, una localidad de montaña en Traslasierra); haciendo todos los esquemas que mentalmente me servían y mucho en esas épocas de vagabundeo constante. Un viaje de dos horas, e incluso un viaje de cuatro, jamás en la vida nos hubieran asustado: y si la noche nos sorprendía con el camino a medio hacer, era cosa muy mala pero que sucedía en cuanto uno cerraba los ojos (y uno acostumbraba extenuarse muchísimo con esas travesías); en contraste a esos momentos, donde la casa era la propia cabeza, acá avanzaremos (seguramente) a un destino en particular con cuatro paredes y un techo y mucha gente que estará esperándonos, previa decisión y muy sabia de tomar un colectivo para llegar en hora y media o dos pero pagando el correspondiente precio.
Quiero compartir para no olvidarme esta hazaña por-realizarse que seguramente costará su tiempo y su dinero (aunque la idea es que no tanto); no sé si se haga efectiva o no pero de que no es riesgosa no cabe ninguna duda ya; después contaré, para que figure en actas, si la cosa funciona y se hace o si al final fue todo un delirio de una imaginación exhausta por la absorción indiscriminada de conocimientos inútiles que representa la época de parciales, tan benigna y tan sádica a la vez para el estudiante promedio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario