30.10.12

Sobre las nuevas medidas de seguridad

Decidí (y esto se lo digo a mí mismo, por ahora) restringir la seguridad del blog a una lista selecta de lectores, que por razones como que no sé configurar tal cosa, será simplemente un blog para mí mismo.
Esto no tiene ánimos de ser permanente ni nada; es simplemente haber invitado a un cierto número de gente que ahora no soporto, y querer echarlos de mi casa con la escoba tras la puerta, momentáneamente tan sólo, para estar solo un rato indeterminado, abandonándome a mis propios pensamientos; a un soliloquio que tiene tanto de privado como de poco sistemático y de ahí el pudor a ser leído.
De cualquier manera, es bien evidente que el blog había llegado a un punto de retroceso del cual no quiere salir; después de pensar razones por un tiempo descubrí que se debe justamente al riesgo de ser leído (y juzgado según estándares ajenos) por cualquiera. Para suprimir a este molesto complemento agente, más molesto porque indeterminado, tomé esta medida de seguridad que no sé si será efectiva.
Quiero ver, por otra parte, cuándo empiezan a aparecer los primeros reclamos por las renovadas medidas de seguridad. Seguramente, tarden muchísimo o nunca se produzcan. Tan así ha sido la decadencia de este noble espacio.
Por lo pronto voy a dedicarme a escribir impresiones, totalmente mías, que han sido juzgadas en otro contexto pero ahora (en mi afán de ser todopoderoso) no podrán ser juzgadas más que por mí mismo, y por mis posteriores; los que, en algún arranque similar al que tuve hoy a la siesta, podrán leer una vez que decida aflojar las medidas de seguridad.

Creo que no hay nada más profundo que lo totalmente privado, como sostenía N. Senada, y es por eso que este pobre ensayo (que tiene todas las promesas de resultar) de revivir este blog, se produce justamente hoy y es desesperado, pero eficiente.

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