27.12.11

Quemándome las córneas

El hombre más sabio de la ciudad me extendió su monólogo dos veces
y dejó de confiar en mí un día, me aparece. Entonces no hablamos más.
Pero recibo noticias de él cada tanto.

Yo soy un adolescente.
Yo no tengo ninguna pretensión de ser adulto, ni mucho menos anciano. Ganas no me faltan (pero si me falta lo que los adultos por regla general tienen: familia, casa propia, seguro de vida); y más todavía de ser un adulto-adolescente (¡al diablo con la Babilonia!, dijo el señor de 50 años y se fue a vivir a la playa viviendo de cocos y pescado, es decir, vivió como a él le gusta).
Yo -alors-, soy un adolescente.
Yo tengo 18 años.
Yo no sé nada de la vida, o sé muy pocas cosas: sé que el fuego quema y el hielo enfría y que las personas a veces te desilusionan. Sé que soy yo mismo y los demás; no me siento una unidad como otro, ni estoy seguro de la homogeneidad de la especie: hay diferencias abismales entre humano y humano tomado al azar de dos puntos del mundo. Entre mis hermanos y yo hay diferencias abismales. No sé si eso cuenta como conocimiento relevante ni mucho menos como sabiduría, sobre todo si no estoy seguro de saberlo, y he ahí por qué estoy escribiendo esta entrada: a pesar de mis 18 años de vida y de estar tratando de definirme día a día, todavía no sé si puedo decir qué soy ni mucho menos qué quiero ser; habida cuenta de que hay tantas cosas que se puede ser o peor, que podría ser en este momento, y no me doy cuenta.
Con esto digo:
¿quién sabe si soy un revolucionario y no me doy cuenta?
Primero:
¿ser un revolucionario se hace o se nace? Las dos posibilidades son una incomodidad.
Si soy un revolucionario que nació: todavía no revolucioné nada. Quizás no sea revolucionario. Quizás esté destinado a ser revolucionario, pero quizás no sea revolucionario; quizás tenga TODAS las potencias para revolucionar y aún así TODAVÍA NO LO HAGO. Y eso sería un gigantesco fracaso.
Si soy un revolucionario por hacerse: Esto es peor todavía. Acaso (no veo por qué no) si yo soy un revolucionario por hacerse, todos seamos revolucionarios por-hacernos, lo cual podría llevar, en una de esas, a una revolución, y una revolución cambiaría muchas cosas del mundo (que sé que están mal y no hago nada al respecto). Ergo, sería un mundo mejor. Demanda esfuerzo, cómo no, pero casi todo en la vida demanda esfuerzo; y yo no me veo esforzándome en ningún momento del día. Parece un negocio redondo, simplemente apoyarse en el hombro del otro, gritar, caminar, perseguir algo que rehuye pero que algún día se alcanzará; sólo con esfuerzo. Y no lo hago. Y poca gente lo hace. ¿Y por qué?
¿Tiene límites mi egoísmo? ¿Tiene límites este nihilismo nada-original?
Porque vamos a lo que más o menos tengo claro: mis aspiraciones QUIEREN SER originales. Más allá de que no tengan absolutamente nada de originales, esta idea recién está en su origen; todavía no hago nada original y seguramente no lo haga, pero es lo que quiero. Y si la originalidad que persigo reside, cómo no, en el bien del mundo, y aún en su mal; ¿por qué no estoy trabajando para el bien o el mal del mundo? Noto ya mi hipocresía: no soy original. Digo que quiero serlo, pero no lo soy, ni hago esfuerzos para hacerlo.
Mis producciones no son originales, y yo no las considero arte; las considero una catarsis. Y no considero que romper una mesa (catarsis por convención) sea arte: catarsis no es arte, quizás el viceversa pero también tengo serias dudas. Entonces no estoy aportando nada al mundo más que un deleite pasajero. No persigo un ideal, no persigo un estilo de vida propio, ORIGINAL, no persigo el bien del mundo, no persigo siquiera el mal. Y estoy tan a la deriva... como tanta otra gente que está a la deriva, y la soledad del mundo a la deriva, del sol que me quema en altamar... está comenzando a desesperarme.
Este sol se llama Walter y por ahí dice vivir en Chiapas. Yo le creo, pese a nunca haber estado en Chiapas y sin embargo, haber visto a Walter con mis propios ojos.

Las córneas duelen (pobre al que no).

Por lo pronto

me duele comprobar que mi blog ya no es tan fructífero como antes.
¿Carencia de inspiración?



Prefiero pensar que es más bien el síndrome de los tres chiflados
y tengo muchísimas cosas para decir y sobre todo muchas plataformas.


(Ah sí), mis disculpas al asiduo lector, (que no existe) todavía (esto no es un éxito y no lo será)-

La mejor imagen navideña que vi en mi vida

P/D.: mis días de bibliotecario terminaron y quizás tenga algo que ver con eso.

Mescalina estúpida

Charlie -uno de los mejores extraterrestres del planeta- me recomendó un día que estaba sentado a dos cuadernos de distancia de mí en San Rafael, que deje de escribir sobre chicas.
Lo decía mientras escribía sobre una francesa que conoció en Villa Traful. Así que aquí vamos.

Hay una persona que nunca entendí. Voy a morir sin entenderla porque se esmera en hacerse cada día más incomprensible. Es un negocio redondo, si yo no estuviera perdiendo millones ¡que nunca aposté! y los pierdo igual
me dijo un día que el disco que le presté estaba debajo del álbum blanco
¿o algo así?
me está esperando y no me voy a buscarlo porque tenga miedo de que me muerda como una flor
yo dormido hasta que amanece
porque no doy más del sueño;
hacía un frío de cagarse y Argentina había jugado ese día a las once de la mañana. Dormí en toda la semana cinco horas.
Como para no excusarse.
Mientras ella hablaba, nadie estaba drogado ni nada, sólo hablaba, hablaba y mucho. Y hablaba sobre cosas que me interesaban.
Pero ¡perdón!, el sueño no puede contenerse
pregúnteselo a millones de películas que me vieron entrecerrar mis ojitos
y a los discos que me hacen dormirme día a día
cuando el sol está alto y la gente se levanta a preparar mate.
Ella hablaba, me miraba, detrás de los barrotes
nadie se decidía a irse
ni nadie se decidía a quedarse
entonces nos sentamos uno de cada lado de la pared azul
-que ahora es roja porque las circunstancias cambian-.
Tan cerca y.
Había flores amarillas. Arranqué una y le puse un subtítulo.
Che, así están dadas las cosas.
Yo recordé una parte de la noche
pero no toda.
Nos divertimos bastante.
Como dos viejos amigos o compañeros de manicomio.
Ni hablar de las veces que ella había tomado ácido y yo me la cruzaba en los bailes de la vida social.
¡Uh!
Leer sus respuestas a gente que no conoce es casi deportivo.
Y si sos su novio, no te podés poner celoso.
Es un amor. Todo es un amor.
Estás guardando un tesoro que se guarda solo.
Es algo que jamás alcanzaré a comprender
quizás necesite dos madrugadas más
y el misterio se devele solo;
quizás todos mis esfuerzos de recuperar mis álbumes, mis horas perdidas y la plata que gasté en cerveza
sean
dios no lo permita
inútiles.

22.12.11

Mbira, mbila, mbira huru, mbira njari, mbira nyunga

Miren.
Cuando el ruido es tal, en una tarde de verano, no se puede hacer mucho. ¿Callarlos a todos? Qué estupidez. Como si me escucharan a mí, en primera instancia. No lo hacen de malos -pero creen que ser útil es hacer todo el tiempo cosas que no nos gustan y ésa es la verdad de la vida, y por eso sus vidas son tan amargadas, y a veces hasta dan lástima, porque sacrificarse ad infinitum por las personas que no lo notan, no es algo sagrado, es algo cotidiano. Figúrense qué sufrimiento. Pero razones aparte, todos gritan, todo el tiempo, todos alterados. La casa parece un gallinero de gente que entra y sale y si a eso le añadís unas gotas de calor solar (durante todo el largo día hubo unos 40 grados de sensación térmica, y la luz del sol entra por todos los rincones), es algo realmente exasperante. Y de nuevo: nadie tiene la culpa, y todos a la vez; es como una epidemia.
El mundo, elección personal, hundirse en la ola levantando los brazos en exhibición suicida, o apartarse y dejar que todo corra hasta la hora en que se van todos a dormir, soñando con sus quehaceres, soñando con unas Navidades estresantes. Yo siempre sugiero que la gente descanse, pero la gente no quiere descansar: tralalá bajo el sol y no los culpo, no se puede culaparlos. Yo, ¿qué hago? Me sumerjo en lo contrario; pienso de otra manera, y quiero estar solo un rato. Qué envidia poder irse a vivir solo, me dijeron recién. Sí... qué envidia estar solo en este momento, pienso yo, es casi lo mismo; no hace falta estar solo todos los días. Pero en momentos cómo este, sí. Y cómo se escapa a las malas vibraciones (se debe plata a acreedor x, la ropa está sucia, los familiares están llegando, los nenes corren de lado a lado, la casa está mojada y desordenada por donde la mires, hace demasiado calor); con un instrumento musical llamado científicamente 'piano de pulgares', y un poco de Lisandro Aristimuño, artista que nunca me molesté particularmente en escuchar (sobre todo porque me lo habían vendido casi como una mercancía), pero que en estos momentos, es un tarro de pintura de colores, de esos que abren los portales hacia las cuartas o quintas dimensiones.
Hola, sí, tengo en mis manos un kalimba, miren. Es un instrumento precioso, realmente hermoso. Y el sonido que despide es algo fenomenal, de otro mundo, o de este mismo mundo pero muy lejos, que es donde yo quisiera estar. Es como si trajeran sonidos de olas a mi pieza, sin inundarme, sin desordenar nada, Dios me crea que es lo último que en esta casa se quiere. Y si a eso le sumamos unos sahumerios, fresco, y algo de sueño apacible... realmente es la escapatoria más eficaz a este circo de locos que la lengua castellana en su infinita sabiduría ha sabido llamar casa.

20.12.11

A hermit rotting

Siembra más de lo que ilumina, la lámpara.
Hay polvo en los rincones por puro amor a la descripción gráfica
y ni hablar de lo difícil que se hace respirar en invierno
cuando dejo las ventanas cerradas para que la mesa no se llene de nieve.
La mayor parte del día están las persianas bajas
y la luz apagada,
excepto por la lámpara.
Entonces es un hogar dulce hogar
y se hace tan difícil estudiar
y sólo me queda una media pinta hasta que las veredas se descongestionen.
No me asusté de la vida.
Pero me tiro sobre el parqué para que las cosas no se hagan más difíciles.
Y casi ni me ensucio la espalda ya
porque tengo siempre el mismo lugar
marcado entre los mares de polvo gris que cubren el piso de madera;
islas aisladas de mis pasos yendo a buscar una cerveza
una y otra vez,
una y otra vez.
Y para recibir las visitas, que son esporádicas, cada vez menos
La plata y el alcohol llegan solos,
de tal manera que no necesito abrir las persianas
ni hacer arte.
Y me entero si es de día o de noche por pequeñas rayas naranjas en el piso.
Las noches son levemente más largas
por el silencio que hay.
A veces se filtran los ronquidos del tercero.
Qué vida.
Y esperándote a vos pacientemente
para que vengas a iluminar todo,
me sirvo otro vaso.
Sé qué harías a tu llegada;
las persianas se abrirían casi solas
porque tu mirada es a veces hasta intimidante
y el polvo se barrería solo
iría a esconderse a otro rincón del mundo.
Y el viejo alcohol de mis vasos
que siempre es reemplazado casi por nuevo
pero permanece;
todo eso desaparecería solo, también.
Vos te encargarías de tareas algo más difusas.
Traer sonrisas a mi cara
iluminar los ambientes con tu perfume
dejar entrar la luz del día
que es tímida porque hace rato no la invito.
Y la mesa se llenaría de nieve
que luego usaríamos para decorar árboles ajenos.
Y los libros del estante
se leerían.

17.12.11

Factotum, cap. 24

Encontré un trabajo como empleado de almacén en una tienda de modas para señora. A pesar de que estábamos en mitad de la segunda guerra mundial y se suponía una escasez general de hombres, había siempre cuatro o cinco solicitantes para cada trabajo (por lo menos para los peores empleos). Aguardamos con nuestros impresos de solicitud rellenados. ¿Nacido? ¿Soltero? ¿Casado? ¿Estado militar? ¿Último empleo? ¿Últimos empleos? ¿Por qué los dejó? Había rellenado tantos impresos de solicitud por aquellos días que ya me tenia memorizadas todas las respuestas correctas. Como que me había levantado bastante tarde aquella mañana fui el último en ser entrevistado. Un hombre calvo con extraños mechones de pelo encima de cada oreja estaba esperándome.
— ¿Sí? —me preguntó, observándome por encima de la hoja de papel.
—Soy un escritor temporalmente bajo de inspiración.
— ¿Ah, un escritor, eh?
—Sí.
— ¿Está seguro?
—No, no lo estoy.
— ¿Qué es lo que escribe?
—Relatos cortos, principalmente. Y estoy en mitad de una novela.
— ¿Una novela, eh?
—Sí.
— ¿Cómo se titula?
La gotera en el grifo de mi destino.
—Oh, eso me gusta. ¿De qué trata?
—De todo.
— ¿De todo? ¿Quieres decir, por ejemplo, que trata sobre el cáncer?
—Sí.
— ¿Y qué me dices de mi esposa?
—También aparece.
—No me digas. ¿Por qué quieres trabajar en una tienda de vestidos para señora?
—Siempre me han gustado las señoras en vestido de señora.
— ¿Estás exento del servicio?
—Sí.
—Déjame ver tu cartilla militar.
Le enseñé mi cartilla militar. Me la devolvió.
—Estás contratado.

Prólogo superfluo

Sabrá el asiduo lector —ya sean los aficionados a mi biografía o simplemente los seguidores con un poder de deducción considerable—, que estoy en Córdoba. La noticia es que estoy hace casi una semana, y a esto sería interesante añadir que no he tenido tiempo de producir sino más bien de consumir. A propósito de esto les dejo un capítulo de una novela de Bukowski que busqué en Rosario y encontré acá. Y me gustó.
Las vacaciones, de lo más relajadas. Por eso son vacaciones. No puedo creer tres cosas: la libertad que tengo acá, la nostalgia que me ataca a veces y las sorpresas que esta ciudad todavía parece depararme.

10.12.11

Precórdoba

Bueno, asiduo lector: estoy a una hora y diez minutos de viajar para Córdoba Capital, la ciudad donde vive la gente más divertida del país, y la más creativa (¿han visto ustedes esos enormes aros redondos del Parque Sarmiento? qué delirio, Timoteo...); creo que la voy a pasar bien.
Es muy lindo lo que siento por Córdoba. Escribí muchas cosas sobre Córdoba, especialmente últimamente; la última visita fue algo bastante shockeante. Es complicado llegar a la conclusión de que descubriste una ciudad donde podrías ser feliz de una manera muy distinta a la que sos en este momento. Es una larguísima discusión con vos mismo, sobre qué podría suceder y qué no, si son todos los días bellos como los vive un turista -hasta ahora no fui más que un turista en todos los lugares donde estuve, excepto quizás Virasoro, la ciudad más linda de la provincia. Creo que en definitiva, no debería ser una discusión tan larga; si se está decidido a abandonar la ciudad donde uno vive, la cuestión es sólo decidirse dónde y eso es más que nada una cuestión de impulso.
Eso sí, el buen humor que tengo en este momento, eso sí que no lo cambio por nada: atardece lentamente en Corrientes, una lentitud dubitativa de esas tardes de verano llenas de dudas, llenas de hojas de mirto y de esas chicharras molestas que te indican que hay que armar la pelopincho, así, dubitativamente armarla. Acaso en Córdoba las cosas están un poco más aceleradas, acá hay una tranquilidad de pueblo, de suburbio, una calma que antecede al domingo, incluso al sábado a la noche. Me constaría que hay mucha gente peinándose, digo me constaría porque yo no los veo. Y estoy a punto de trepar a un bondi.
Por lo demás hoy fue un día larguísimo: estuve en lugares de examinación de inglés (sí, ese órgano que todos creemos tener y que a veces funciona o no, y a eso van estas examinaciones), todo el día con la duda increíble que todavía no se soluciona de que si la palabra decisión se escribe desition o decision porque la he visto hasta en el infierno mismo escrita de cualquiera de las dos maneras; todo el día con gente divertida, pero con un sueño del recarajo y un hambre que se alimentaba sola para seguir creciendo, y es el camino de la autosuperación emerger de unos pasillitos con aire acondicionado, no hay tu tía. Ayer dormí muy mal y comí peor porque estuve solo en casa, como puede apreciarse en "Ánimo indigo..." O ALGO ASÍ, pero ya estoy tranquilo, Córdoba se viene y también se viene una larguísima noche de caminata, caminata caminata en un compacto asientito semicama quizás con una monja al lado que oh demonios. Llevo tres, sí, tres libros de Cortázar para el camino, por algún espacio en mis vigilias ya que de sonidos adolezco, llevo también uno de Borges y uno de Hemingway y me gustaría haber cargado los Cien años pero lamentablemente los presté, a todos y cada uno; igual no lo iría a leer, era como un sostén sentimental porque me trae muchos recuerdos de Córdoba ese libro, Córdoba cuando la segunda vez, o tercera, cuando era una flor de la cual yo sólo conocía los pétalos, y ése día, me mostró el corazón.
Carajo, cuanto sentimentalismo. Córdoba también tiene veredas sucias, y gente indeseable.

9.12.11

Manecillas de uranio

"¡Tengo un pequeño gallo rojo
muy perezoso para cantar a la mañana!
¡Te-engo un pequeño gallo rojo,
MUY perezoso para cantar a la mañana!
Deja a todos en la granja
molestos, en toda manera."

Gallo gallo repicoteando click, click, click, click
al unísono del reloj al cual le brillan las manecillas como si estuvieran hechas de uranio
click, click, va también
emite opinión
yo no puedo pegar párpado
y si pudiera, lo haría por tres años
clickclick.




Que la soledad infinita de mi casa no sea excusa
para quedarme dormido por tres años, click.
Sino que sea más bien un tónico para mantener los párpados separados
cuando tenga que hablar a los ojos al examinador aquél que no me conoce
-caprex-

"Hello. I'm ________. This is my colleague _______, she'll be just listening to us. And your name is...?"

-CLICK CLICK- Slim Shady.

¡Sí, pero quién nos curará del fuego sordo!
¿QUIÉN? NO, PARÁ, VIEJO
CURAME DEL EXAMEN PRIMERO, a ver
sonreíme para la foto
pegala en tu prontuario
y vamos a ver si salís con el orto ileso de ésta.
El mundo laboral te espera
vos y tu diplomita
depende de las grandes autoridades de Cambridge, de la Providencia
y de que salga el número favorable en la lotería.

Click, click. Pero estos flashes de destrucción y éxito
los estoy imaginando con antelación-
me falta todavía rendir
despertarme para rendir
dormir para despertarme
dejar de escribir para dormir
respirar para dejar de escribir,
decidirme por un cierre interesante.

7.12.11

Ánimos para estacionar color indigo


nada. estoy a horas de quedarme solo, solo durante una semana
la próxima vez que vea a mi madre será
¡en otra ciudad!, qué cosa absurda, ¿no?

y juntos iremos a luchar por la emancipación de los que no se la merecen.

y al sol nos meceremos los dos en un castillo
                                              mientras el sol alumbra la yerba y la bombilla
oh, el paraíso.

sí, bestias incólumes
imberbes, malditos, desquiciados
que me traen, don Nemesio, es que me jode

preparativos para un viaje, tengo la crema de afeitar y los australes moneda curso legal
y los sándwiches de jamón crudo
que compro por Funes

"sí, pero quién nos curará del fuego sordo..."

la señora avanzó en rojo pronunciando improperios contra los motoristas
mientras el repartidor de periódico contagiaba
del sentido de paranoia
a los señores que paseaban sin portafolios
y les arruinaba la vida a tres con cincuenta menos clasificados.
el indigente sacaba su botella de escocés
que le regaló alguna persona recién salida de la licorería
buscando más porque no se había decidido.

Ah esta ciudad, esta ciudad
no huele bien, pero el aire puro de las sierras
limpia todo el hollín de mis fosas nasales
y la hace oler antiséptica
como las alas de un ángel
o como la poca lluvia que cae por dentro del túnel del Ave María o algo así.

qué de princesas que fuman a los costados del teatro griego
mientras la ciudad a mediodía se cierne por detrás y por los costados
y los charcos de agua se secan cuando uno les salta por encima

qué de árboles que sombrean el boulevard donde estaciono mis cosas
para subir tres pisos de escaleras porque no hay ascensor, puto consorcio.
y traigo una cesta llena de libros y una cesta llena de pañuelos sucios de mi madre.
y atardece. acá y donde los indigentes.

primer día de paz
cada día tengo menos pulseras
cada día me cuesta más atarme los cordones.

el sahumerio

todo me habla de isis esta noche
la música
                       morfina para mis oídos
el sahumerio
                       nardo desinteresado
                       silvestre, azul, lacónico
                       que arde lento
y la semioscuridad
                       que también arde lenta.
y el bucle sin fin de mis pensamientos
que van y vienen
desde el olor a cáñamo de mis cuadernos
hasta la habitación donde isis duerme.

Lección 456: Libera tu mente de caprichitos


-Perdón por la poca producción. Hoy siento el humor gráfico en mis venas.
(Gracias Coco)

6.12.11

Mangonade


Si te sentís siniestro

"Las canciones son como cosas aburridas como
salir con chicas y romper con ellas.
Cosas cotidianas, como la 
depresión y el clima."

Hay algo bellísimo en la voz de Stuart Murdoch
que me retrotrae.
Aparte de retrotraerme hace llover sobre mi cabeza
nublándome los ojos
y sobre todo los oídos
a lo que no sea la voz de Stuart Murdoch.
Comienza a llover en mis rincones
una lluvia pacífica, parsimoniosa
y sobre todo silenciosa
cuando todos los demás quedan en silencio
y los anaqueles en la biblioteca reflejan la luz de las nubes
porque Stuart Murdoch hace iluminar a las nubes
con su primitiva luz gris
que ya desaprendimos a ver. Y entra música por las ventanas
que no entiendo por qué viene
y se juntan Cortázar con los genes en el zaguán
todos para verme mirarlos, consternado
comprendo sin comprender, comprendiendo.
Y la soledad me parece un fruto dulcísimo
de la mezcla entre bellas y sebastianes
un mundo que ya se hundió en el laconismo
de las flores de Glasgow de los holgazanes.

Hay algo agridulce en la voz de Stuart Murdoch que me retrotrae.
Profundo como su armónica
que embarra los caminos de entrada al paraíso, pero también los embellece.


4.12.11

Americano idiota

Como un blog es, a veces, un espacio de opinión; y como para opinar de algo hay que estar debidamente informado porque de lo contrario se vuelve muy tedioso de leer, hoy me gustaría escribir sobre un tópico muy viejo, y decididamente más golpeado que la pera de box de Mickey Rourke.

Ayer me dijeron que soy joven... por supuesto, comparándome con personas más viejas que yo. Hablaba con un señor de 28 años, si es que puede llamársele señor, que al ser mejor y más viejo que yo, dice escuchar Green Day desde esos viejos '90's, que tan en el recuerdo de las masas están. En algunos casos, es un recuerdo imaginario, borroso; tal es el mío y el de mis contemporáneos. Todo el mundo sabe que ese Green Day de los '90's fue un icono cultural de su época: una banda comercialmente exitosa que encima (y esto es algo que hoy es raro de ver, no sé por qué) hacía, dentro de su época y en mi opinión, arte salido de una técnica aplicada y de letras del corazón, y nacido de muchísima energía. No porque los haya visto pero la música tiene la ventaja de dejar mucha evidencia auditiva que después podremos juzgar con nuestros estándares del tercer milenio, donde ya las cosas han cambiado, comenzando por el color de pelo de Tré Cool y siguiendo con una lista más larga que la misericordia divina.

Ahora bien: si es de público conocimiento la calidad musical del Green Day noventoso, más aún lo es su discutidísimo giro en el año 2004 con la que algunos llaman hasta 'el mejor disco de todos los tiempos' (no voy a citar porque no tengo ganas, pero es un productor musical o algo así, que dijo más o menos con estas palabras 'Fuck the Beatles. Fuck the Rolling Stones. American Idiot is the best album ever. Period.'). Razones para alegar que Johnny Rotten tiene razón, nos sobran: también sobraron las acusaciones de que el Green Day que conocíamos, después de un período oscuro y de fracaso comercial, se había vuelto una banda 'mercadotécnicamente adolescente' (por citar a este veterano del punk que en mi opinión merece poco respeto como artista). Su éxito fue masivo, como es natural; pero se veía muchísimo fanatismo pasajero que tarde o temprano se disolvió, cuando Shakira reemplazó a Green Day en Billboard y que esto no sorprenda a nadie porque es el ciclo de los mercados. Y a mucha gente no le cabe ninguna duda que el gigantesco éxito comercial esta vez sí tuvo su contracara en el empobrecimiento musical y artístico de la música de Green Day; yo los conocí en esta era a fines del 2004, y lo que en su momento me inspiró una adolescente apoteosis, se volvió la sombra añejada de lo que había sido antes: Dookie, Insomniac, el álbum con-ese-número-y-el-nombre-larguísimo-que-en-realidad-son-tres-álbumes, no cabe duda que son obras muy distintas, sería absurdo negarlo. Mucha gente dice que no existe la dicotomía entre el Green Day de 'ahora' y el de 'antes'. A nivel persona, muchísima gente puede ser 'antes' y 'ahora'; el crecimiento (o encogimiento) de la calidad musical de una banda no puede ser una excepción, no se puede mantener estable, y es lo más natural del mundo de que haya un momento en el cual todo cambie bruscamente. Ese momento fue el año 2004, con el punto más alto de Green Day en su historia (arrasando con los VMA's de un MTV que sigue siendo chupaculos de las celebridades, seis veces platino en EEUU y en Inglaterra, y aclamado como el mejor álbum de la década por la Rolling Stone). Los greendayólogos creían necesario preguntarse, después de una eventualidad de tal magnitud, cuál había sido el precio del repentino tsunami de dinero y estatuillas de astronautas. Todos los conservadores llegaron a la conclusión de que Green Day había cambiado, y yo (neófito, disidente, quinceañero) dije en su momento ¡sí, American Idiot es una mierda!

Punto aparte, ya pasaron cinco años. Las apoteosis no existen, hoy lo veo; son totalmente inútiles. El mero fanatismo es una cosa perversa, que nos obliga a tirarnos ciegamente hacia ideales o productos que podrían estar muy lejos de ser la última verdad o incluso la primera incipiente. Y es tan cierto esto para los que de repente 'amaron' a Green Day a pesar de su conversión a Hollywood o gracias a ella, como para los que los 'odiaron' por la misma razón; y esto en 2004 como en 1994, diez años antes, con el lanzamiento de Dookie, la firma con Reprise, la expulsión del 924, todas esas cosas. No hay que cerrarse en una simple opinión, mucho menos en una banda; a nivel personal, mis amigos ven que cambié porque de repente Django Reinhardt me produce los escalofríos que en su momento sentía con las catorce iracundas piezas de Insomniac, y quizás devino también en un cambio de carácter. Pero esto a nivel personal. Hoy estuve escuchando este disco, quién sabe por qué razón;  y ya me parece innecesario tomar una postura sobre los mismos pisoteados temas. Es innegable que American Idiot, el famoso/infame disco del año 2004 de Green Day, es una obra maestra. Conlleva una gran responsabilidad cultural defenderlo como tal, sobre todo si se pelea contra la palabra santa de John Lydon, paladín de la incultura y lo deliberadamente infame; pero no me queda ninguna duda, a cinco años de su lanzamiento, entre tantas fluctuaciones. Tiene una impecabilidad técnica sorprendente. Las letras... bueno, reflejan cosas que quizás Jack White no diría que son 'reales' (entendiendo por reales las letras anti-racismo, anti secesión, anti-Guerra Fr; por supuesto que están lejos de los temas que abordaba el jazz o el blues, a pesar de que Green Day se jactaba de que algunas bandas bluseras habían sido influencia para éste y para el álbum siguiente (que tuvo menos repercusión pero que fue prácticamente lo mismo). Por el contrario, reflejaba temáticas en su momento actuales y bastante de moda, como el odio a Bush y el repudio a la guerra de Irak. Pero más allá de que hubieran querido acaparar a toda costa la emoción de los adolescentes que viven con sus padres rebelándose contra el sistema desde un estudio de Warner, podría jurar por mi vida que los críticos que denuncian a American Idiot como puro guano, no podrían hacer un álbum mejor, ni han visto uno mejor logrado en algún tiempo; por supuesto depende de gustos personales, pero hay que ser objetivos: Green Day siempre fue una banda con muchísimo potencial en lo que respecta a música.

Por otro lado, sus estrategias comerciales últimamente se volvieron menos y menos alevosas, también en un mundo donde la alevosía se hace cada vez más alevosa; conciertos para japoneses en DVD, y campañas benéficas a gran escala. Por eso no estoy muy al tanto de lo que hacen, ni ellos ni sus hijos, que también parecen ser poseedores de un legado musical promisorio; creo que quizás la época de rebelión ya haya pasado y que están buscando a toda costa seguridad para envejecer en la sobriedad y en la autoridad que nos brinda la experiencia, muy lejos de los explosivos en los puentes, la masturbación compulsiva o las letras de amor pequeño, adolescente, local. Creo que Green Day ya no va a volver a ser el mismo, pero probemos con la empatía: sería estúpido declinar seriales contratos multimillonarios, con la intención de volver al living de la casa a tomar cerveza y comer papas fritas en patas, y a sacar fotos en la playa con una cámara estenopeica pobre; ojalá todos pudiésemos tener 16 años para siempre y me incluyo. Antes del lanzamiento de su último disco de estudio, leyendo la teoría que me habían mandado los más fanáticos y las especulaciones en cuanto al estilo (que decían que iba a ser distinto al de American Idiot y terminó siendo más americanamente idiota aún), tenía la secreta esperanza de que me iban a sorprender. Por supuesto que están actuando de acuerdo al ritmo del siglo y esto les quita toneladas de impredictibilidad. Ya no hay sorpresas en los elefantes que ya envejecieron; creo que la última solución es construir a base de ellos, llámese plagio o influencia, una 'tercera oleada del punk', ser adolescentes creativos, rebeldes, nihilistas, ganarnos el orgullo de nuestros padres (o el desprecio, que también es suficiente reconocimiento), rogar nunca envejecer o morir jóvenes y devenir en iconos pop como Cobain. "Los tiempos, e-están cambiando". Calidad y fama pueden no venir de la mano, pero quizás sea dolorosamente cierto que una vez servido, el poder es inevitable y se aprende a prescindir de culpas.


Mosca de bar



"Baby, what we had was just green corn."

3.12.11

Ha lugar

Tanto árbol derramado sobre la ciudad
perdiendo espuma
espesa espuma
azul, de metileno
Metileno S.A.
abre todos los días a las nueve de la mañana, y una oleada de hombres de traje entran con su portafolio anexado
dejan en la oficina y se van a bailar, vida posible
mientras hay un saxofonista por terraza
que en conjunto, derraman a los árboles.
Vida.
Cómo transmitirte la imagen.
Es eso, homeostasis
es eso, espiritualidad
inspiración divina,
simple búsqueda del sentido de nuestras vidas.
Dice el árbol que yace sobre el asfalto, con su savia derramada.
Tan inútil... tan impune.

Tanta taza de café, sublevan los saxofonistas
que prefieren encerrarse en sus azoteas
y luchar libremente contra la libre expresión
porque no es suficientemente libre.
Díganme qué no entienden del mundo que se los explico
dijo el niño, parado sobre una caja de manzanas.
Los señores, en vez de desautorizarlo, se sentaban a escucharlo.
Y con toda la ansiedad del mundo, las adolescentes apagaban sus televisores.
La grama crecía en los centros comerciales
y la gente la miraba y la pisaba
tratando de esquivar las baldosas amarillas.
Y un hombre de mediana estatura, solo
trataba de entender al mundo
exento de la creencia tonta en el niño de la caja de manzanas
en los árboles derramados;
necesitaba que alguien le diga lo que creía no saber
para sentirse contenido, abrazado.
Ahí vinieron los periodistas.
Supieron leer de la multitud feliz la necesidad del individuo consternado.
Entonces fueron a él, no a las masas.
A preguntarle qué le sucedía.
"¿Qué pasó con los crímenes del mundo?", sollozó de repente el Honesto
tras un largo silencio meditativo
"Las cárceles, tan bellos lugares, van a quedar tan vacías
y tanta gente sin empleo, sin darle de comer a sus familias
los policías que patrullan la calle,
son bellas figuras de autoridad
con sus trajes azules, con sus emblemas intachables."
"No se preocupe", saltó Edward Hoffmann de la KLGN 400 MhZ AM
"siguen matando gente. Se lo juro"
Y el Hombre incrédulo le transmitió una larga mirada.
El niño seguía predicando. Y familias enteras se acercaban
los niños traían de las manos a sus padres, que ya habían apagado los televisores
diciendo "¡Ya me cansé de ver siempre lo mismo!"
Y todos se apoltronaban también, alrededor del árbol derramado
queriendo sentir la savia sobre las puntas de sus zapatos
hasta que se sacaban los zapatos y con los pies desnudos
se refrescaban en la naturaleza muerta.
Nadie se preocupaba por la ropa sucia
y los recaudadores de impuestos estaban tendidos en la playa
bronceándose al sol.
"La sociedad es un caos", dijo el aindiado conservador
"nadie trabaja... todos disfrutan... no tengo a quién venderle
aspersores para el césped, muebles de caoba lustrados
televisores de pantalla plana, microondas digitales
y robots domésticos para limpieza, lavado y orden.
Artículos varios de domótica.
El mundo se está haciendo pobre."
La gente seguía escuchando al niño, atentamente.
Estaban sentados sobre cajas de madera, a su vez.
Y comían manzanas, que venían de no muy lejos.
Y la grama salía de los centros comerciales
Y los saxofonistas se cansaban de tocar, y se juntaban en una azotea
igual de grande que las otras, por ende, debían hacer espacio
o fiestas distintas.
Y llorando todos juntos, miraban a las estrellas;
ya se habían apagado las luces de la avenida principal
y la Vía Láctea fluctuaba. No entendía, no planeaba abrazar un cambio.

Herencia básica

Algunos abandonan la lucha, otros la comienzan
literalmente me imagino a mí legando una toalla sucia
manchada
muy, muy vieja
y la miro...
mi predecesor me dice "conservala, es tuya"
"para nada", le digo, "es cosa de innovar"
y la tiro. Me siento a escribir libros
así veo una lucha
mi predecesor ya sentado en un sofá milenario
con su nueva mujer
y un vino tinto que se ganó, entre ganar muchas otras cosas
y yo mismo, sin mucho en mis bolsillos
diciendo "ahora mis planes son éstos y éstos,"
la lucha se da por turnos y en un momento dado se abandona
¿es esa la verdad de la vida?
¿mi viejo estará cerca de jubilarse
cuando yo por fin salgo a enfrentar el "mundo"?
(o lo que llaman mundo. algunos llaman mundo a una sola ciudad,
algunos al mercado común del sur
algunos a todo el universo, pero para eso hay que manejar cualitativamente la física)
las toallas se heredan
pero se cambian
nada sigue de manera muy lineal, o quizás las toallas
se reparten a migajas por entre los herederos
para que los herederos lo malgasten en un bar
o creen un imperio que supere las expectativas del oso mayor
que también comenzó con nada y construyó su modesto imperio;
y ahora vuelve a poseer nada
sentado en un sofá milenario.

1.12.11

"Be kind"

we are always asked
to understand the other person's
viewpoint
no matter how
out-dated
foolish or
obnoxious.

one is asked
to view
their total error
their life-waste
with
kindliness,
especially if they are
aged.

but age is the total of
our doing.
they have aged
badly
because they have
lived
out of focus,
they have refused to
see.

not their fault?

whose fault?
mine?

I am asked to hide
my viewpoint
from them
for fear of their
fear.

age is no crime.

but the shame
of a deliberatly
wasted
life

among so many
deliberately
wasted
lives

is.

(Bukowski)

Toda la música del mundo

Raymond una vez me habló de un amigo suyo que quería escuchar toda la música que había en el mundo.
Por supuesto que me pareció imposible, y se lo dije con tal convicción que el no asintió, y comencé a dudar. Entonces me puse a pensar. Pensé por tres años y todavía lo sigo pensando: ¿será posible o no?
Habría que ir a un ritmo aceleradísimo, jamás darse el lujo de repetir una canción que nos gusta, siempre estar avanzando a algo distinto. Y utilizar dos métodos: alternar Tchaikovsky con Miley Cyrus de canción a canción y resultar en un colapso cultural causado por contraste (lo que los científicos insisten en llamar CCCC); o fluctuar lentamente de artista en artista, dependiendo de nuestro estado de ánimo o de los estilos musicales, esto es, de las recomendaciones que se desprendan de cada uno que hemos conquistado, a saber, relacionar Parker con Edgardo Cantón via Cortázar. Implica escuchar todo lo que se haya grabado e incluso lo que se esté grabando de leyendas vivas del flamenco o de bandas de cumbia de barrio; empresa semejante a esa que precisaban que se necesitarían como tres milenios para poder leer todas las páginas de Internet, una por una, empresa que usted si escribe y yo mismo, a pesar de mi cacofonía, vamos enterrando todavía más en la inviabilidad; algo parecido debe suceder con los músicos, con cualquier sádico aventurero que quiera engendrar dos o tres acordes en continuidad sobre una guitarra criolla de cuerdas oxidadas.
En dos mil ocho le pregunté, "¿y cómo va tu amigo que quiere escuchar toda la música del mundo?"
"Bien", me dijo Raymond, "ahora está escuchando música celta..."
Creo que nunca más hablamos de él.

Me acordé de esto recién porque estoy escuchando una versión libre en música celta de temas conocidos y no tan conocidos de Led Zeppelin, banda por demás icónica de la música occidental; creo asimismo que si fuera posible la magna empresa de conocer toda la música compuesta y grabada de la historia (que ya no estoy en condiciones de comenzar, porque tengo 18 años), sería un buen cruce de gustos para pasar del rock de pelo largo a la música folklórica de las islas de la perdición.

Aquí vamos. Pieza si no admirable, por lo menos ingeniosa.

Diciembre

Feliz diciembre
hojas de mirto en los vasos
y sidra en la vereda de la calle
asfalto que te quema los pies

Suerte en Navidad
cada vez somos menos
cada vez menos sillas para poner
cada vez menos cubiertos que lavar

Y año nuevo
y se nos va diciembre
pero el árbol sigue armado
y los nenes lo ven y dicen "ya se viene marzo"

Y todos aplauden por las vacaciones
vienen los perros
que ya no existen porque todos murieron
y sacan las mangueras del patio

Diciembre es distinto
lo veo distinto
pero a mí también me veo distinto, qué diablos.
Todos nos estamos poniendo viejos y masticamos decepciones con el clericó.

Semilla de manzana

Manejábamos el diálogo en dos o tres niveles distintos
(con paréntesis)
[con corchetes]
y cada uno era una tergiversación de la pasión que nunca se dio
porque nadie se puso suficiente perfume
vaya a buscar las causas y sobre todo las consecuencias.
Manejábamos nuestro propio dialecto.
No vamos a terminar muy distintos en la vida
y así y todo somos muy distintos ahora;
en lo oscuro de sus ojos que iban y venían cada siete minutos
me vi a mí mismo reflejado de una extraña manera
muy detallada
sobre una hoja de papel coloreado
casi diríase que en el cuadernito rojo guardaba una obsesión, un abrazo.
Las cosas no funcionan ahora.
Porque todos somos distintos, somos todos crecidos
de una misma semilla de manzanas salieron ramas que yo ni reconozco
y bueno, está bien, porque para eso están los meses del medio
para hacer crecer ramas, sino seguiríamos todos en el mismo lugar;
ella, en un supermercado que no representa su alma y sí,
yo, lamentando el hecho de perdérmela todas las mañanas
y saliendo a esperar si tenía noticias de ella en los recreos.
No, nada.
Y bueno.
Mío es el imperio, mías son las ganas de seguir,
mía es la fría indiferencia que también es tuya,
la comparto.