30.11.11

Guano rain

Con esta lluvia termina un encierro maratónico de tres días y tres noches en rincones fríos, los pocos que quedaban, los que menos se usaban, los menos corrompidos;
los rincones, claro está, eran míos y yo los administraba eficientemente,
me di cuenta al segundo día que cada rincón mío tenía una temperatura, un olor y una música distintos a los rincones de los demás, que estaban abarrotados de gente que iba y venía y se quejaba por el calor, porque hacía mucho calor en esos rincones.
Bueno, pasar de un rincón a otro era un traslado muy molesto. Diríase que quedan muy lejos uno del otro, digamos, en dos puntas distintas de la misma ciudad
pero no importa, siempre buscaba la manera de irme. La cosa es que un encierro maratónico de tres días sólo tuvo una pausa de media hora para buscar un teléfono
y en esa pausa casi me matan. Parecían salidos de la Odisea de los hermanos Coen estos tres tipos, que habían subido al colectivo en la cárcel
y se miraban nerviosamente con sorna, gritaban a las mujeres por la ventanilla
y se cambiaban de asiento a cada rato. Demás está decir que en un momento dado terminaron los tres alrededor de mí
y yo que todavía tenía que decidirme entre si bajar cómodamente en mi rincón
o bajar en algún infierno del centro para buscar un teléfono
me quedó bien claro que tenía que bajar en los infiernos del centro
y bien infernales eran: crucé con dos o tres demonios que había conocido de mis días de frecuentar demonios
-ahora, claro está, sólo frecuento neófitos, o DIABLOS, o directamente me encierro tres días y tres noches a no frecuentar a nadie-
ahora con la lluvia terminó todo este encierro
y con esta lluvia apaciguadora de pasiones, tengo planeado buscar un paraguas que funcione
empresa nada fácil porque en esta casa todos los paraguas son como paraguas de la Maga.

29.11.11

Satunnaisuus

Hay una pila (vertical) de diez libros en el tercer estante de vidrio
pasáme uno. Cualquiera.
Ya sé cuál vas a agarrar.
El que tiene dedicatoria a lápiz.
(—Lápiz... me suena a lapislázuli)
Sí, a mi me suena a primaria, maestra gorda, dale, pasámelo.
A ver.
Te leo la dedicatoria.
"Para una persona que está muy lejos..."
¿Qué, de qué te reís?
Si fue escrita en su momento, ya sabés...
Pará un poco, dejame que prosiga.
"...te mando este libro de mi pai..."
Sí, sigue siendo mi pai.
Es... sí, el libro que pensaba que me ibas a pasar
Claro, te digo, porque hay dos o tres libros muy parecidos a éste
pasa que venían con el diario La Nación o no sé qué diario
y salían todos iguales porque la intención era formar una biblioteca
valga la aclaración, de libros iguales.
Bah, obviemos la dedicatoria, en este momento es redundante
de cualquier manera, todo es mentira
él no es mi padre y vos no estás lejos... el resto se desprende todo de eso así que es lo mismo.
A ver, señalé algunos pasajes con lápiz.
Lázuli.
Sí.
A ver, te leo uno.

Lo señalé porque pensé que te iría a gustar...
no, no por eso, lo señalé porque sí
sé que sobre esto de la poligamia no estarías de acuerdo
pero por eso es mi pai y no el tuyo
que tu madre sea Elsa Bornemann o Isabel Allende,
la verdad a mí poco me importa.
Señalé otro.
Es de un conjunto de poemas escritos en Nairobi, Kenia.
Yo me acuerdo, cuando era chico, que Kenia era mi país favorito
Qué carajos, no es mi país favorito, nunca lo fue
pero tiene un nombre tan lindo, Kenia
y el monte Kilimanjaro, todavía hay gente que no puede creer que haya nieve en África,
tantos esfuerzos hizo África para mantener a lo largo de siglos su reputación de selva y desierto,
¿no es cierto?
En fin... también, hay muchos pasajes señalados de esa parte.
Bueno, nada que ver, pero pasemos
hay una parte del libro en la que el libro se hace horizontal,
¿loco, no? pero sabés que mientras lo leía
a saber: lo leí en cinco días a todo el libro
es de poemas y poemas en prosa, tampoco wow,
vos podrías leerlo en tres o cuatro días
seguro le pondrías más pilas que yo porque es un libro regalado.
La cosa es que cuando me lo compré lo leí en orden
en orden quiere decir que no salté una página
ni para adelante ni para atrás y recién cuando estaba por la mitad del libro
me aventuré a pispear los títulos de los poemas en el índice;
qué titulos más lindos le pone este tipo...
pero yo estaba convencido de que la sorpresa se venía
sin querer hojeé y vi que el libro se ponía en horizontal
entonces dije "me va a sorprender en algún momento con algún otro invento"
y pequeña sorpresa la mía cuando vi que el libro se ponía en horizontal
y más todavía cuando el libro se hacía MANUSCRITO,
ahora vas a ver. No se le entiende nada, pero es tan encantador.
La historia corrija mi pensamiento de que estaba borracho cuando escribió esos poemas.
Acá hay otro pasaje señalado.
Vos fijate cómo habla él como si él fuera viejo
y él murió mucho más joven de lo que la mayoría de la gente muere
ya sé, los abuelos podrán alegar de que el estilo de vida... que el pucho y el Jack London
perdón, el Jack Daniels
bueno... ya se entiende. No eran nada bueno
Por supuesto que no eran nada bueno pero estaban dentro del corazón de este tipo
que realmente, es infinitamente bueno, entonces no sé a quién juzgarle.
¿Qué?
¿Que no estás acá, ahora?
¿Que ya abandonaste la casa?
Pero si estás acá.
¿Qué te pasa?
Te estás haciendo transparente.
A ver, decí lapislázuli. Dejame ver tu lengua
Roja. "Vaticinada y roja". Ja, ja.
No, en serio.
A ver, parate.
¿No podés?
¿Qué te pasa?
¿Ya te vas? ¿Es eso?
Ya sabía. No podíamos esperar demasiado
que nos hagas esperar sería una redundancia.
Tomá. Llevátelo. Para qué lo quiero.
No, no, no, tomá.
Me gustaría haber servido café, yo sé que te gusta
pero bueno, pasas que cosan;
me gustaría seguirte también
pero sé que no tenés ganas
aparte puedo ser bastante saturante,
¿así se dice? ¿saturante?
Ahora no mariconees y llevate el libro que lo compré pensando en vos.
Mentira, lo compré pensando en mí porque lo busqué merodeando dos semanas y lo encontré de casualidad y no pude pensar en nadie más que en mí
pero las anotaciones a lápiz, y las exégesis estúpidas, todo fue pensando en vos.
Así que es más tuyo que mío
y va a ser más tuyo mientras más tiempo pase;
fue un gusto, espero que volvamos a vernos pronto.
Andate que perdés el bondi, dejame pensar en la nimiedad.

27.11.11

Y sonidos

[subtítulo a la entrada: "porque no hay que tenerle miedo a la cultura"; no lo incluí en el título porque era antiestéticamente largo]

En noviembre del 2007 Raymond me regaló un disco.
También me regaló el permiso casi ilimitado a una carpeta que no aproveché bien, ahora no sé por dónde andará; de ella me acuerdo pocas cosas, entre ellas, una caricatura de Beck Hansen y la palabra MOLOTOV escrita con los colores de la bandera mexicana.
También me regaló conocer a Santa Fe y Talcahuano, una esquina que menciona Benedetti en mi cuento favorito, cuando se lo dije a Raymond dijo "ah, bueno" y siguió caminando. Me regaló la Bond con la que soñé un par de años más hasta que volví a ir, en el 2009, y era lo que esperé, un poco mejor. Lástima que... lástima que fui solo y era joven.
¿Qué más? Bueno, me regaló dos discos Raymond. Uno de ellos es muy lindo y ya lo había escuchado antes, y se lo agradecí sobremanera. El otro también es muy lindo pero en su momento fue muy nuevo, ahora es casi un clásico, y casi casi que me memoricé cada acorde, recordemos que fue hace 4 años y ya nos estamos poniendo viejos, yo, usted, asiduo lector. Es el disco "Ever Fallen in Love: Buzzcocks' Finest", el de la imagen siguiente.
Lo estoy escuchando y es verdad que estoy pasando por un momento de muchísimas dudas y muchísimas incertidumbres que me pesan porque a quién no, pero también es verdad que es una tarde de domingo de la reputísima madre, nadie me está obligando a nada, hay sol afuera, hace calor pero no tanto y tengo un café con leche preparado hasta el borde en su temperatura justa. Y este disco, por supuesto, que no me lo olvido. Y que suena, y que me hace sentir mejor.
A vivir, que la vida es una sola. (Probablemente no, pero eso ya no es de mi incumbencia)

Clic para una recomendación musical casi personalizada

Más imágenes


Loco citato

Fotografía #1: El piso de mi pieza, con algunos elementos foráneos

Esto me hace sentir bien
esto me hace pensar en absolutamente nada
(entiéndase por esto, POR FAVOR, los libros, la literatura, todos esos estereotipos)

Fotografía #2: Nadie quiere verla convertida en un montón de libros viejos...

Parche de aire ("we hope you come back soon")

Hola.
En el marco de un diálogo extenso -días y noches... seguramente-, quiero publicar la que creo que va a ser la más personal entrada de este blog; todavía no sé si publicarla.
Cuando presiono las teclas del asteroide B-612 o cuando agarro una birome por un patético impulso "artístico", siento un bienaventurado frío que me señalaron el otro día. Un frío que me impide, me desaconseja, cuestionarme mi realidad, seguramente por mi gigantesco ego como dicen algunos, y cuestionar más bien la realidad de una Escandinavia del siglo XV o de una banda de drogadictos anónimos en 1972.
Hoy, no quiero cuestionar nada de cosas ajenas a mí: las luces están puestas en mí mismo.
Y son muchísimas luces, más de las que yo pensaba: luces que pensaba que alumbraban a lugares distintos de mi persona, pero en realidad, alumbran todos a mi persona, qué diferencia hace a qué historias o a qué aspectos; ya me quedó muy en claro, por suerte, que soy yo el problema y que yo soy el que tiene que cambiar, un cambio mucho más drástico que algunas actitudes efímeras, insignificantes. Por eso es de ahora en adelante inviable la frialdad, remedio divino para soportar los tiempos y contratiempos.
Es el momento de respirar hondo. Hay que preparar algunas conversaciones que van a ser un poco incómodas, con muchísimas personas que tienen las cosas más claras que yo; es el primer momento en seis meses para pensar que yo podría estar equivocado. Es momento de afrontar, finalmente, las cosas personales. Porque vienen épocas donde no es conveniente tener cabos desatados.
Tomé una clara determinación de alejarme de un tiempo de la gente secundaria; acercarme, principalmente, a los protagonistas, los primordiales. Es un filtro el que tengo en mente, un filtro que va a desviar las intenciones malintencionadas, un filtro que me va a hacer volver al norte, si es que tengo norte. Si el norte es el que yo pensaba, entonces estoy muy equivocado en hacerlo. Pero si todas las luces coinciden en un solo lugar, es muy probable que yo esté equivocado.
(House podría solucionar muy bien estas cosas; comprender la navaja de Occam quizás aclare algunas dudas, pero no es momento.)
Quiero más que nada pedirles perdón; hay muchísimos entretelones de los cuales yo no soy consciente e hice llorar a una persona o dos por razones sinrazones, todas conectadas, todas convergentes en un solo punto: mi mierda personalidad. Después hay perdones muchísimo más complicados, muchísimo más rebuscados, que debería pensar dos o tres veces antes de formularlos expresamente, porque por ahí, puedo incluso estar errando mis perdones -peor aún quizá que errar las actitudes que los desencadenaron.
Leí eventualmente (mal y remedio el libro) que la virtud comienza donde se tiene la más mínima intención de hacer el bien. Ya tenía muy olvidada esa frase; pensaba que la virtud simplemente requería una apatía gigantesca hacia el mundo y una centralización en la propia persona. Ahora veo que nunca se puede ser virtuoso pisando la cabeza de los demás: actitud muy baja, por lo demás, hacer sangrar la cara del otro queriendo arañar la gloria.
Sé que mi destino está muy lejos de acá, y este lugar me enferma cada vez más (es lo único que no tendría que rectificar al menos ahora, porque es mi convicción más profunda), espero que estas palabras tengan al menos la intención de enmendar algo... al menos hacer que esa persona, una de las que más sufrió injustamente por mi egocentrismo, por lo que sea, piense un rato en blanco; son muchas cosas, todas juntas, y me gustaría pensar que estoy en las puertas de una transición, por lo menos para solucionar dos o tres problemas.
Salud, su más humilde servidor.

25.11.11

Pasas que cosan


Borges y el amor

Esto redacté hoy en la biblioteca. Me tomo algunas libertades. Los detalles están en el propio texto.

[...]

A propósito de estos aspectos quisiera transcribir un texto de un fascículo de la Informateca, aparentemente, una revista de la Encyclopaedia Britannica; E-314 expresa por toda pista o inventario. De errar por los estantes de la biblioteca me llamó la atención una alta pila de estas revistas. Un poco por su nombre, más porque había estado leyendo unos artículos de Georgie Borges en Sur que bien podrían ser entradas de este mismo blog. Al azar abrí uno; qué pudo haber sido (ahora no me sorprende) sino fragmentos de la traducción al español de una biografía de Jorge Luis Borges a cargo de Emir Rodríguez Monegal (1921 - 1985), originalmente redactada en inglés.
La biografía es relajada y con lujo de detalles. Transmitía claramente muchos aspectos del estilo borgeano que usualmente no se dejan ver. Particularmente su relación con el amor y el sexo (cuya ausencia siempre me pareció curiosa). De un apartado cuantioso titulado 'el amor como tema', rescato el siguiente fragmento.

A pesar de su reputación como intelectual, Georgie era terriblemente susceptible a las jóvenes hermosas. Constante y brevemente se enamoraba con locura.
La propia visión de Borges sobre la pasión del amor es ambigua. En una entrevista de 1964, Gloria Alcorta, una vieja amiga, procuró hacerle hablar de ello:
Alcorta: ¿Por qué en tu obra hay tan poco, o nada, sobre el amor?
Borges: Quizás yo estaba demasiado preocupado por el amor en mi vida privada para hablar de él en los libros. O quizás porque lo que realmente me conmueve en la literatura es la épica. Por ejemplo, nunca he llorado en el cine excepto con películas de piratas o de pistoleros, nunca con una película sentimental...
Alcorta: Te he visto rodeado de mujeres.
Borges: Entonces si no escribo sobre ese tema será por modestia...

Todo continúa de manera muy interesante, pero no me interesa reproducirlo.
Todo esto pasó hoy, y no otro día.
Considérese casualidad¹ a lo que quiera considerarse; preferencia puramente personal.
Ya que fue tomado sin permiso, no es mi derecho reclamar que no lo copien. Distribúyase libremente.


¹"La casualidad no es, ni puede ser, más que una causa ignorada de un efecto desconocido."

Quique

[...] Realicen chicas, lo que pasaría si empezáramos a hablar de verdad, en lugar de repetir koinos topos. "Mucho gusto en conocerlo", y maldito el gusto que tenemos en conocer a ese señor, señorita, conferenciante para señoras gordas, maestro normal, o censista que nos viene a enmerder. Variantes verdaderas:
—Tengo cierto gusto en conocerlo (señor, señorita, profesor, sargento).
—No tengo ningún gusto en conocerlo.
—Tengo menos gusto en conocerlo que el que experimenté hace dos meses en la casa del amigo Medrano en conocer al Profesor Caminos (al obispo Barbagelata, al jockey Leguisamo).
—Usted, señor, no me resulta ni fu ni fa. Perdóneme, no quiero ofenderlo.
— ¿Por qué no me hace el obsequio de irse al mismísimo carajo?
—Le mentiría si dijese que tengo mucho gusto en conocerlo. También sería un exagerado si le dijera que no tengo ningún gusto. En realidad, estimado señor (y paso por alto por el momento, para no complicar más las cosas, la palabra estimado) usted me resulta más o menos como esas comiditas para enfermos, esos purés, esas sopitas de cabello de ángel.
Otras fórmulas a rever: "Mi más sentido pésame". Variantes serias:
—Un cierto sentido pésame (habla la señorita Sagan).
—En cierto sentido, mi pésame.
—Un poco de pésame, caballero (señor, señorita, monseñor).
—El 26,5% de pésame de lo que le correspondería si su hijo (yerno, concuñado, padre, consuegro) hubiese sido un buen tipo. (Variante para espíritus matemáticos, o para poseedores de computadoras.)

(de Abaddón)

Golpee sus dientes, aplauda con sus labios

Buenas.
En el día de la fecha (no sé qué día, y no sé qué fecha) quiero hablarles de un aspecto de mí mismo más joven.
Tenía (tuve) 14 años. Era la época de muchas cosas. A los 14 años se descubre el mundo como se descubre una lámpara que se prende. Y al principio encandila un poco. Después se procede a examinarla con prolijidad. Entonces descubrí creo el deseo erótico (hoy estaba hablando de eso, con toda la naturalidad del mundo, con la bestia incólume que lo desencadenó con un globo en la mano totalmente 'ucrónico' y un vestido rojo que me hacía doler los ojos con su belleza); descubrí también una faceta del mundo que no tenía, la faceta de Raymond. Pensé que eran dos mundos distintos, el de Raymond y el de mis abuelos. Ahora de grande veo que hay por lo menos tres mil más.
Pero todo esto lo recuerdo siempre. Hoy recuerdo otra cosa un poco más específica.
Me gustaba mucho Peter Capusotto y sus Videos. En ese entonces era la primera temporada, la temporada por excelencia de los sketchs absurdos y sin continuidad, no existían casi los personajes fijos (salvo Juan Carlos Pelotudo y algún otro que no me acuerdo), y lo pasaban en la TV Pública, eso no deja de sorprenderme. Entonces no era una cosa tan de masas, pero un poco de masas sí... bah, no sé si de masas, más la proporción de vigilantes entre masas finas y facturas con crema pastelera (¿qué?), la cosa es que, como hoy, pasaban muchos videos entre los sketchs, y pese a que siempre imagino a los modernos y a su costumbre de cambiar la señal cuando comienza un video de Humble Pie o Mott the Hopple, yo los veía, y me asombraba: parecían del mundo de Raymond también, pero con unos toques taninos-merlot un poco raros, y a Raymond realmente no le interesaban.
Hubo sin embargo un video que (salvedad de la metáfora totalmente vulgar) me voló la cabeza, literalmente. De una banda que me obsesionó ya entrados mis 15 pirulos, es decir, año 2008; su evidente conexión con las drogas y con los Beatles, con Penn Jillette (nada que ver), todo eso sumido en la oscuridad más temible y con una despersonalización irónica, los héroes anónimos de mi adolescencia.
Se llaman los Residents. Existen desde aproximadamente el año 1971 y siguen en vigencia. Hoy por hoy hay mucha luz al respecto de sus identidades, pero imaginaos el año 1971: quién carajo sabía nada, y a quién carajo le importaba, realmente. Es mi blog y puedo jactarme de toda la erudición que quiera sin ser llamado un pedante, pero quiero transcribir solamente dos o tres curiosidades. Los Residents son una contracultura en sí mismos... más allá de que su "Teoría de la Oscuridad" (formulada por el misterioso N. Senada, tipo que ni siquiera se sabe si existió o no) implicaba no tener contactos artísticos para no deberle, artísticamente, nada a nadie y formar lo que llamaban el arte puro, tuvieron mucha influencia de bandas que me gustaban y no tanto, como los Beatles o la famosa Magic Band de Captain Beefheart (que recién descubrí hace pocos meses y me gustó mucho, véase la radio Schwammerlkini a su izquierda). Su primera cinta grabada para la Navidad del año 1972, 'Santa's Dog', fue un fracaso rotundo: vendió solamente 40 copias. Procedieron a enviárselas (dice Matt Groening en su crónica) a ilustres destinatarios como Frank Zappa o Nixon (y aquí me comentó una chica uruguaya, siempre más erudita que yo, que no son casualidad esos nombres: Groening AMA a Zappa y ODIA a Nixon). Todas, o casi todas, volvieron sin abrirse. Los Residents se sentían frustrados.
Entre pito y flauta hoy los Residents son una auténtica banda de culto y mantengo contacto con alguno de sus allegados. No voy a hacer un resumen de su historia porque no me interesa y no conozco ni el 1% a pesar de todos los aires que me doy, pero este video del cual estoy por hacer un enlace en cualquier momento, en cualquier momento, en cualquier momento, es del Mole Show o algo así del año 1976, ya con cierta fama adquirida, algún que otro limado zarpado en ácido iba a verlos, y bueno... supongo que veía todas estas cosas raras, también lo supuse cuando el 2008, pero sigo teniendo poca y ninguna experiencia en ácidos psicotrópicos.
La canción se llama Smack Your Lips (Clap Your Teeth) y sólo escuchar sus dos primeras notas me hace sumergirme en un tsunami de nostalgia, sahumerios y té de durazno La Virginia. Vale aclarar (para que este menjunje quede más o menos organizado) que es el video que vi en Peter Capusotto. Si le habré escrito líneas alabándolo... y creo que éstas son las definitivas, acabo de concluir una etapa en mi vida.
Que la paz sea con ustedes.

No creo haber mencionado que su anonimato
 se debe a estas excéntricas máscaras que usaban
 con forma de globo ocular. La leyenda dice que
 al de la calavera le robaron la máscara
 de globo ocular. Pero hay tantas leyendas...

24.11.11

Un piercing en el verso drexlerului

Está bien loca
loca como... ¡ah, ya sé! como una guitarra demasiado distorsionada o como un pelo a la mañana
peor que un pelo a la mañana
un pelo a las 4 de la tarde cuando se han dormido doce horas,
sí, así de loca
y escucho a veces su voz por los rincones porque hablaba tan fuerte
que quedó como adherida a los zócalos su golosa
sí, tanto
y lloraba tanto también, que ahora sus lágrimas forman un río
ah, no, el río ya estaba, te lo debo. Entonces ella no aportó en nada
pero sí, lloraba mucho
a veces veías caer cataratas de vodka desde un noveno piso por la calle San Lorenzo
y en buena hora porque era invierno y el vodka se congelaba
se volvía a derretir en verano
y desaparecía porque casi cayó en un saco de fuerza, pero zafó con las últimas fuerzas.
Era insistente como un aneurisma
ruidosa como un martillo hidráulico
voluminosa como la cebra gorda más linda del mundo
y entendía a las personas desde lo más profundo, como si las perforara
pero en realidad lloraba porque creía no entender nada.
Todos se daban cuenta y a veces la dejaban sola.
A veces volvían.
A veces ella se iba.
A veces nadie se iba, pero se quedaban como esos dos viejos amigos que se encuentran en la parada de colectivo y no saben más de qué hablar.
Era amante de los parques, supuestamente
pero yo siempre la encontraba en los bares.
Era amante del día y de los animales
pero la playa en la noche es la última imagen que asocio con ella.
Por momentos se la extraña.
Por momentos, ¿quién mierda fue?
Una cosa que fue y vino.
Y no dejó rastros.
¿O si?
A veces aparecen.

Hablaba de otros estados que yo no estoy por conocer pero me gustaria conocer
y decía que hablaba los idiomas más difíciles del mundo.
Yo nunca le creí demasiado
pero era tan encantadora la forma en que lo decía
que daba ganas de ver la ciencia de los sueños una y otra vez
y seguir sin entender ni un carajo.
A veces ponía baldes de lluvia
y se quedaba sentada en el sillón
mirándome fijo mientras los otros jodían con Lenin
y con lágrimas en sus ojos porque extrañaba su patria madre
su patria tía
y su patria abuela,
y todas las patrias del medio
y la gente que le dedicaba canciones, y el chocolate del hemisferio boreal.
Y me miraba fijo.
Y yo decía
"esto nunca va a ser tan bueno
ya ves que me hiciste misántropo
pero vos me decís que venís del paraíso
a veces me pregunto qué viniste a hacer acá"
A veces parecía no haber en ella ni una pizca de humanismo
y por eso mi desdén era tal
que yo me sentaba enfrente un rato
sólo para verla llorar.
Y en algún momento reía y me abrazaba
yo seguía sin entender
la gente allá hablaba español por momentos
y ella me lo contaba en inglés.
Y se paraba en toda su imponencia
la imponencia del payaso del medio mundo
un payaso inolvidable por lo profundo
de los rastros que no dejó en ninguna parte.
Y me decía "¡borrachos vamos borrachos!"
no usaba esas mismas palabras
pero el significado era el mismo
y tenía que estar ahí para apoyarla,
hundirnos en el abismo de San Lorenzo y Rivadavia
vodka en las paredes de su edificio
extrañar cada hora la madre patria
y la patria de los hijos.

La Heftpistole

Lo que me gusta
es que es un espejo
de mi mismo
y quizás de mis preocupaciones, no sé
creo que no tienen mucho peso,
todavía
veo el sol,
veo sobre todo las nubes
son mucho más fáciles de ver
todavía me hamaco en las sillas y sé prepararme limonada
y puedo expresar mi sencillez
sin mucho trabajo, no como si me estuvieran escuchando,
sino como si hablara conmigo mismo
y eso es lo que me gusta.
Entonces me recibo a mí mismo con la mesa tendida
y una larga jalea de estrellas en el microondas, calentándose
es como si hubiera llegado a mi propia casa
sólo que es también como no haberme ido nunca.
Y el universo
el que decide no hablarme
deliberadamente
como si todo fuera mi culpa
nada es mi culpa
todavía nada es mi culpa
y yo tampoco envío más mensajes.

Si pudiera renacer todos los amaneceres como renací
mi espíritu no entraría en mi cabeza,
ni siquiera en toda mi casa,
y me tendrían que drenar de diez toxinas.
Entonces preferentemente
saco los pies de la frazada
y a riesgo de pasar una noche helada,
vivo las horas como me gustarían.

Nada precisamente mejora

"Sí, recibí tu carta ayer
más o menos a la hora que el picaporte se rompió
cuando me preguntaba cómo estaba,
¿era eso alguna clase de broma?

Toda esa gente que mencionás
sí, los conozco, son bastante idiotas,
Tuve que arreglar sus caras
y darles a todos otro nombre

Ahora mismo no puedo leer muy bien,
no me mandes más cartas, no
no al menos que las mandes
desde la fila de la desolación"

4th St. appartment, 1962

Podría dormir por un millar de años

Ayer (mañana, anteayer) me compré un libro de imágenes. Se llama Salvo el crepúsculo y reúne los poemas póstumos de un autor que me gusta un poco. Fue editado en el año 1984.
Ya le decidí destino y lo comuniqué en forma tácita. Y debería estar llegando en dos o tres semanas, si viento en popa, si veinte mil cosas. Por lo pronto, voy por la mitad del libro, y espero tener tiempo a releerlo; lo dudo muchísimo, el impulso que me provocaría embalarlo, no creo que se pueda paliar.
A todo esto (que no es mucho) se suma una canción de la Velvet Underground interpretada por la banda de la actual compañera de Jack White en Dead Weather, Alison Mockhart; no sé cómo se suma, pero estos dos elementos seguro no suman dos. Ni estoy seguro de que sean dos sumandos.

La cosa es que de esta sencilla aritmética se desprende una pequeña fuga esta noche. No planeo pasar la noche en casa. No planeo... quizás no la pase, quizás ella me pase a mí.
Hoy la cosa está demasiado pesada, más de lo que puedo aguantar, y tengo ganas de salir a tomar una cerveza bajo las estrellas.
Para qué inventamos el verano, si no (porque lo inventamos entre todos, a veces casi no me quedan dudas); para disfrutarlo, como se disfruta un libro lleno de polvo, como se disfruta la voz de Alison Mockhart.

Y de esta fuga quiero transmitir una imagen de este libro.
—en dos semanas alguien se va a dar cuenta del alcance de la cita, del alcance del embalaje
—acto altruista si los hay
chau.

No aceptar otro orden que el de las afinidades, otra cronología que la del corazón, otro horario que el de los encuentros a deshora, los verdaderos. 

22.11.11

Entrada inútil

Quotation no. 39908329083. Representación teórica del monosílabo 'meh'.
"No matter how hard you try, sometimes apathy and indifference is all you can muster. Sometimes, ten thousand monkeys at ten thousand typewriters just couldnt care less."
Si no tenés toda la razón del mundo, me abstengo de destapar un ananá fizz en Navidad; la apatía es un trabajo duro (as seen on IT Crowd!), pero con los gajes del oficio más sufribles de todo el mundo, después de todo, tiene la ventaja de dejarme andar limpiando impurezas por ahí, filtrando las cosas que no valen la pena.
No sabría de dónde es esa frase, precisamente, pero lo de los diez mil monos en diez mil máquinas de escribir (máquinas escritadoras, diría Verena) me hace acordar a una frase de La biblioteca total, un artículo de Borges en Sur, que me hizo reír muchísimo. Lo transcribo a continuación. Total, quote más, quote menos.
"Huxley [...] dice que los 'caracteres de oro' acabarán por componer un verso latino, si los arrojan un número suficiente de veces; dice que media docena de monos, provistos de máquinas de escribir, producirán en unas cuantas eternidades todos los libros que contiene el British Museum.¹
¹Bastaría, en rigor, con un solo mono inmortal." 
Eso es deleitante de la erudición²: no sirve para nada. Cómo relacionar apatía con una biblioteca infinita (creo que es la imagen que menos apatía me inspira, entre otras); no, no tiene ninguna relación... sólo lo de los monos, ejemplo figurado de Huxley y de algún geek por ahí. No importa.
No me podría importar menos.


²La erudición me exhorta también a citar la fuente. Aquí va:
"La biblioteca total", de Jorge Luis Borges, en Sur, Buenos Aires, año IX, Nº59, agosto de 1939.


"I came. I saw. Meh"


R.A.D.I.O.

Pilzkönig les desea a todos

un muy feliz día de la música


realmente, él no sabe qué haría sin ella; sería probablemente una persona sin iniciativa, sin pretensiones, sin objetivos (si los tiene, sino necesita más música). La música existiría, no cabe duda, es como un instinto de supervivencia; inaplicable es la historia contrafáctica, "que pasaría en un mundo sin música". Tal cosa no existe en ningún plano. No es que el universo sea musical. Pilzkönig cree que la mente del hombre lo es. Creativa por instinto, y la música es la más tangible y poderosa de las fuerzas creativas.


Pilzkönig puede limitarse a imaginar su vida sin el papel que la música cumple en ella. Viviría encerrado en sus propios pensamientos, como quien lee un solo libro y piensa que es la verdad absoluta del mundo (tanto más peligroso si lo que se leyó es El hombre mediocre de Ingenieros). Bueno, algo así. No. Pilzkönig espera no ser así, menos alevoso aún: Pilzkönig se esfuerza por no ser así. Que los discos se sigan acumulando; nunca vamos a ir des-conociendo música, de manera que todo lo nuevo sirva para enriquecernos, y cuando lo hayamos vivido al máximo -llega un día para cada canción-, cada pieza que llegó a nuestro ser y que parece haber sido enviada de los cielos -tan profundo puede ser el abismo de un conjunto de fuerzas creadoras-, va a pasar a ser un trofeo de oro, un desgarrador grito que nos va a arrancar lágrimas en los años posteriores; la cultura es eso, la creación humana es eso, y hay que amarla. O ser nosotros y no movernos ni evolucionar.


Y eso es lo que piensa Pilzkönig que no vale la pena. No es ni mejor ni peor que otras formas de morir la vida.


Pequeña alegría. Índice de pequeñas alegrías.

Conclusión de la homeostasis II

Por razones totalmente fortuitas me tocó hoy asistir a un funeral, después de haber escrito anoche sobre la muerte.
Hay algunas cosas que quisiera rectificar sobre lo escrito (no habrá otra oportunidad en un tiempo, porque por suerte no suelo frecuentar funerales).

Primero: no, no sé si preferiría organizar un velorio. Me parece una exageración histriónica de un acto trivial, como lo es morirse. Al muerto no le importa nada de eso y decididamente es la persona más ajena a los pormenores de la organización. Mi derecho de próximo difunto me permite prohibir a mis padres, a mi esposa o a mis hijos de organizar tan perverso evento; demás está decir que la impresión que me dieron esas sesenta personas encerradas en la sala (algunas de ellas ni siquiera estrechamente conocidas del difunto, como tuve la suerte de ser yo) era una competencia a ver quién estaba más afligido: se notaba más que nunca la vieja costumbre correntina de observar y ser observado, juzgar y saber que estamos siendo juzgados.

Segundo: obviamente, al estar en un velorio, no se puede pasar por encima al muerto, ni al hecho de morirse, y si se es una persona un poco más curiosa o un poco más interesada en la dialéctica (por suerte asistí al velorio de hoy con una persona que lo es), se tiende a sacar conclusiones. En un momento de nuestro diálogo rozamos en el acuerdo de que una persona "no instruida" podría dejar el alma del difunto en las manos de 'Dios', y yo expresé mi categórica incredulidad; primero porque no creo que haya tal 'Dios', ni que tenga a bien recibir a tanta gente que muere todos los días, ni hacerse cargo de las tandas de mutilados en la guerra; segundo porque creo que el alma y el cuerpo son una unidad y no es más que materia y espero equivocarme. La persona con la que hablaba me dijo, en efecto, que creía que yo estaba equivocado, pero que era mejor no saberlo porque íbamos a terminar en un estado agudo de locura por estar buscando tantas respuestas. Dijo que prefería consolarse con la idea, después de todo tan infundada como la mía, de que hay vida más allá de la muerte. Aclaré que personalmente me parecía una contradicción.

Creo entonces que el aspecto social de la muerte (visto en el inciso 1.) tiene su antítesis, por lo menos en lo que refiere a apariencias, en el aspecto metafísico de la muerte (inciso 2.). A muchos agradecidos invitados a un velorio, que realmente sienten la falta de ese objeto color púrpura que yace sobre un colchón -ya no sé si es de plumas-, dentro de un cajón de madera, por pura conveniencia estética o costumbrista, realmente no se les da por pensar todo esto más allá del dolor que están viviendo. Y es realmente una emoción que paraliza; o bien una situación límite que podría desencadenar conclusiones. Es en definitiva una vivencia muy subjetiva.

Al margen de un frío análisis (repito que al distraído protagonista del velorio lo vi dos o tres veces en mi vida y sólo escuché de él cuatro palabras: "travesaño palo y gol"), recuerdo un momento del evento que me impresionó especialmente.
Digamos que la familia del difunto (que en paz descanse) no son lo que se dice, personas demostrativas; me ahorré, por supuesto, mi más sentidos pésames, y más tarde transcribiré el humor negro de Quique en Abaddón el Exterminador que abre el abanico de posibilidades a esta trillada frase del pésame. Me limité a permanecer al costado de mi amigo hablando de nimiedades, y la sobrellevamos bastante bien; digamos, nada se destacaba por su anormalidad, salvo las reiteradas conclusiones metafísicas de aquél otro, que me divirtieron escuchar. Sin embargo en un momento quedé solo de amigos en la sala mortuoria llena de gente y me pude poner a observar a los presentes (después de todo, soy un correntino más, y orgulloso?). De modo que mientras duraba mi arriesgada empresa de esperar el baño, pude ver los rostros de los impresionados; he visto situaciones más catastróficas. A través de la muchedumbre entrevía al muerto. Nunca había visto un muerto tan de cerca, pero ahora que recuerdo, me pareció haber visto dos o tres de lejos en alguna ocasión, algún suicida, algún accidente. El señor yacía boca arriba, estaba púrpura, parecía de cera: todas descripciones, muy atinadas, que había leído antes. Haciendo probablemente la fila del baño había otro muchacho, un poco más grande que yo, de ojos azules. Estaban muy hinchados, parecía haber estado llorando, y sin embargo era visiblemente de esa familia de gente poco demostrativa; me llamó la atención un fuerte tic que tenía en la cara. No sé qué relación habrá tenido con el difunto. Sus ojos erraban por rincones diversos de la sala de madera, y cada tanto alguien venía a saludarle. Un hermano o un tío estaba parado a su lado, también muy silencioso, pero sin expresión dolida. Fue increíble ver como, ante un mínimo comentario del otro -creo que el muchacho ni siquiera reparó en que yo estaba ahí-, él asomó una sonrisa, una sonrisa por partes, una sonrisa de esas quebradas, sin convicción, pero que va haciéndose más fuerte. La que comienza sólo por un amague de los labios, un movimiento muscular, una mueca todavía deforme pero regenerándose. Y lentamente, dejó ver los dientes. Dientes blancos. Una sonrisa completa. Sincera. Con los ojos hinchados. Qué habrá sentido, me pregunto. Un velorio. Una sonrisa. Dientes blancos. Dónde estará Horacio ahora. Se desocupó el baño, y la imagen no persistió, pero me pregunto si soñaré hoy que Horacio me confía su escondite en un arrabal de Buenos Aires.

21.11.11

Entrada 101

Me di cuenta que los bellos arándanos de Chris McCandless fueron la entrada 100 (de las que quise publicar), entonces, con ustedes, un pequeño homenaje a la verdadera entrada 101. No encontré ninguna cosa mejor para poner. Ni ninguna cosa mejor para escribir.
Qué diablos, ni que este blog fuera el mejor del mundo.




Mis afectuosos saludos. Sé que soy el número uno.

Conclusión de la homeostasis

Hay cosas que no entiendo;
cómo funciona una cerradura (nunca me lo explicaron)
qué es el efecto Doppler
y ya que estamos, por qué los políticos son tan ruidosos en campaña
y pasan con autitos verdolaga y jingles compuestos por algún poco talentoso genio musical.
Pero no suelo entender la muerte.
La imagino como a un colchón de plumas
donde se cae en un estado u otro
y pesando 21 gramos menos que antes de acostarse.
Como esa cama que te está esperando después de una larga vida de trabajo
o esa cama que no te merecés al morir joven
pero que tenés igual; te apagan la luz del cuarto, alguien sale, escuchás los pasos
-quizás sean los de mamá, o los de Dios-
bajando la escalera y dejándote hasta mañana
(y reencarnar)
o para siempre
(mamá o Dios, quizás vayan al bar de la esquina y te olviden,
quizás vayan para olvidarte,
quizás vayan abajo, se sienten y te lloren
para no olvidarte jamás).
Me confunde pensar cómo puede haber muertes tan dispares.
Muertes que desencadenan el morbo de las señoras jubiladas
comentan la muerte de un trabajador en la ruta
que estaba de espaldas cuando un camión rojo pasó y lo arrolló
"murió en el acto, dice el diario
estaba todo deformado
la familia no lo reconoció";
veo los bellos arándanos azules de Christopher McCandless
y me pregunto cómo debe ser morir de hambre en Alaska, solo
a la vista de nadie sino Dios (si somos panteístas)
sino las montañas (si creemos estrictamente en nihil)
sino los pinos (si queremos rescatar el lado naturista de una muerte terriblemente solitaria).
Sobre todo me intriga lo de Christopher, pero también me inclina
la muerte de Susana-creo-que-se-llama
que murió de un cáncer de páncreas prematuro en Buenos Aires
y cada tanto se me aparece en sueños y yo alucino que no murió
alucino que sigue viva y me confía el secreto de que escapó de la familia
y ahora está viviendo una vida de incógnito en Buenos Aires.
Me dijeron póstumamente que fue una mujer muy inteligente.
Me entusiasma la idea de su aventura y la abrazo, y me invita a conocer su casa.
Nunca necesité jugarle a la quiniela,
me basta con saber que está ocultándose en algún lado.
También me intriga.
Me intriga qué pueden tener en común dos personas que no se conocen
y mueren al mismo tiempo
casi se diría que sus cabezas chocan entre sí cuando se apoyan en el colchón de plumas
casi se podría decir que se quedan ciegas en el momento donde Dios o mamá apagan la luz,
y sin embargo no se miran ni sienten la necesidad de mirarse
porque no se conocen
de modo que un moscovita o un argentino
que mueran al mismo tiempo
salvo la muerte, nunca tuvieron ni tendrán nada en común.
(quizás los budistas me digan que reencarnarán como esposo y esposa
o incluso reencarnarán los dos en la misma persona;
quizás los científicos aleguen que esto último no se puede o se puede y se llama esquizofrenia).
Hay cosas que no entiendo de la muerte.
No sé si la veo como una cosa macabra;
a veces no sé si la veo
a veces prefiero ignorarla,
como esas ofrendas de Caritas
como ese par de medias feo en el cajón.
Cajón.
Ni hablar de los rituales, son tan conmovedores.
Creo que no clarifican nada,
pero es mejor organizar un funeral
que quedarse en la casa
atormentándose por cada rincón todavía con el olor de la persona que expiró
y su ropa todavía para secarse en el patio soleado.
Quizás todo esto sea muy lúgubre
quizás debería irme a dormir,
quizás debería despertarme mañana a la mañana,
sin que nadie me apague la luz para siempre,
sin pensar en bellos arándanos azules
sin pensar en escapadas a Buenos Aires;
sin pensar en la intriga que bueno, después de todo, en algún momento se resuelve.

20.11.11

Beautiful Blueberries


Death's a fierce meadowlark: but to die having made
Something more equal to centuries
Than muscle and bone, is mostly to shed weakness.
The mountains are dead stone, the people
Admire or hate their stature, their insolent quietness,
The mountains are not softened or troubled
And a few dead men's thoughts have the same temper.

(Robinson Jeffers)

Budín de chocolate




—Hugo, ¿qué estás haciendo?
—Budín de chocolate.
—Pero... son las cuatro de la mañana, ¿por qué estás haciendo budín de chocolate?
—Porque perdí el control de mi vida.

Desayuno con Ezra Pound

Me levanto y acá es once y media, y había puesto el despertador a las ocho. Bueno, qué importa, en algún lugar del mundo, todavía son las ocho, y como es un día nublado y ventoso, podría bien imaginar que estoy en otro lugar del mundo. Aparte es domingo, día por excelencia en el que no se cumplen horarios, y como bonus, soy el único ser despierto en mi casa por un rato más. De modo que amén a la proactividad, me levanto y pongo Charlie Parker.


(1885 - 1972)
Comienza a llover de nuevo y yo me preparo un mate. Me levanté con ganas de tomar mate. Y escucho Charlie Parker. Y quiero leer un rato. Me siento y pienso qué podría leer. Hay algunos libros apilados: Bukowski, Hemingway, Cortázar. Pero se me aparece el nombre de Ezra Pound, a quien nunca había leído antes, pero del cual escuché hablar mucho, principalmente en la fila de la desolación de Bob Dylan y en alguna que otra mención en algún libro del siglo que lo tildaba de fascista, pro-KKK, o algo así. Por lo menos es un tipo interesante. Me lo imaginaba mucho más simplista de lo que era -lo quise leer en inglés-, pero abrí su Canto I y me pareció que leía a Homero. Entonces busqué algo un poco menos ambicioso, vale decir, en español. Y encontré este fragmento que hubiera escrito yo mismo con aerosol en las paredes de mi casa, un domingo en el cual no hubiera nadie despierto, y pudiera desayunar a la hora que yo quisiera, con quien yo quisiera -Ezra Pound o el diablo sabe quién-, y nadie me hubiera armado horarios que no respeto ni son de mi interés, porque ahora mismo estoy en la Isla de Pascua. Quise encontrar el poema original, no lo encontré, pero la versión castellana es de un tal Javier Calvo y se titula 'Encargo'.

Id, canciones mías, al solitario y al insatisfecho,
id también al desquiciado, al esclavo de las convenciones,
llevadles mi desprecio hacia sus opresores.
Id como una ola gigante de agua fría,
llevad mi desprecio por los opresores.
Hablad contra la opresión inconsciente,
hablad contra la tiranía de los que no tienen imaginación,
hablad contra las ataduras,
id a la burguesa que se está muriendo de tedio,
id a las mujeres de los barrios residenciales,
id a las repugnantemente casadas,
id a aquellas cuyo fracaso está oculto,
id a las emparejadas sin fortuna,
id a la esposa comprada,
id a la mujer comprometida.
Id a los que tienen una lujuria exquisita,
id a aquellos cuyos deseos exquisitos son frustrados,
id como una plaga contra el aburrimiento del mundo;
id con vuestro filo contra esto,
reforzad los sutiles cordones,
traed confianza a las algas y tentáculos del alma.
Id de manera amistosa,
id con palabras sinceras.
Ansiad el hallazgo de males nuevos y de un nuevo bien,
oponeos a todas las formas de opresión.
Id a quienes la mediana edad ha engordado,
a los que han perdido el interés.
Id a los adolescentes a quienes les asfixia la familia...
¡Oh, qué asqueroso resulta
ver tres generaciones reunidas bajo un mismo techo!
Es como un árbol viejo con retoños
y con algunas ramas podridas y cayéndose. 
Salid y desafiad la opinión,
Id contra este cautiverio vegetal de la sangre.
Id contra todas las clases de manos muertas.

Car

Para vos acá siempre va a haber espacio.
Such is the way of the world / you can never know,
just where to put all your faith / and how will it grow?
Gonna rise up / burning back holes in dark memories
Gonna rise up / turning mistakes into gold


Such is the passage of time / too fast to fold
Suddenly swallowed by signs / low and behold.
Gonna rise up / find my direction magnetically
Gonna rise up / throw down my ace in the hole

Dos barras naranjas paralelas

Todavía me acuerdo
hacía frío pero cada vez más frío
y yo había pasado en tu casa cuatro o cinco horas
tomando café
con frío
era todo demasiado extraño.
Todo era extraño.
Había llegado y no conocía nada
y me parecía conocer todo
como la bola de vidrio en la casa de Michèle
Sí, hacía frío. Lo recuerdo
yo no sabía dónde estaba ni como llegar a dónde iba
pero sabía bien dónde iba
hace cuatro años lo sabía
entonces cuando vi por primera vez el cartel de la calle RG al 2500
y vi que faltaban diez cuadras
casi quise volver. No sé qué me pasó
"mejor dejar las cosas como están", pensé
quizás pensé que te encontraría, pero no quería encontrarte
ya era igual demasiado tarde para volver
y se hacía de noche, y yo seguía sin encontrar el camino
había pasado todas las referencias y quedaba casi campo abierto
y fue ahí donde encontré las 10 cuadras que se me habían perdido
y las seguí. Las seguí como un niño sigue con la vista
una burbuja de jabón
o un avión a chorro
más por inercia que por convicción,
deberías saberlo porque fue la sensación más sincera de mi vida;
golpeé la puerta y no estabas. No había casi nadie
me senté
y los protagonistas de tu vida iban fluyendo
yendo y viniendo
hablando de cosas
yo no entendía qué hacía ahí
no entendía qué objetos había
no entendía que el dibujo de la heladera era tuyo
el perfume era de tu mamá y la estufa la estaba disfrutando yo
no entendí tampoco por qué no estabas
pero era como un alivio
casi dije 'señora, me voy', y casi me levanto
pero la señora no me dejaba irme.
Su café me convenció, y también las imágenes tardías de vos
todavía no te conocía y te iba conociendo tan bien
y sin embargo te conocía mucho
hasta que llegó un auto y nos fuimos.
Atravesamos una avenida larguísima
casi sentí que había atravesado el país
la noche era cada vez más fría
yo no entendía qué estaba haciendo
ni a dónde iba
y cuando pensaba con quién estaba
riéndome de sus chistes y compartiendo el mismo paisaje
todo me parecía una escena surrealista
'J. PINCHAME ASÍ ME DESPIERTO'
no era como lo imaginaba pero nada es como lo imagino,
así que me acostumbré a la idea y seguí adelante.
Me dijeron que iba a ver unas luces altísimas, en un momento
ya cuando los edificios se estaban haciendo más imponentes
y las calles se estaban poblando de gente
pensaría qué pasaría si me tirara del auto ahora mismo
ya que nadie acá me conoce y nadie se preocuparía por mí
de cualquier manera era un taxi y yo ni siquiera lo pagaba.
Miré a los demás pasajeros.
Me señalaron la luz y la vi.
Y se preguntaron dónde podría estar ella
debía estar por ahí, en algún lado
el taxi se iba acercando a las luces inmensas
y yo no quería mirar a la calle
estoy seguro de que ella no quería mirar a la calle tampoco
lo habrá venido venir, supuse
igual que yo. Pero lo mío no fue instinto
lo mío fue escuchar a los pasajeros decir 'sí, está acá'
y yo pregunté 'quién' y me dijeron 'ella'
y yo respondí con un 'ajá' desinteresado como si fuera lo mismo
que me bajaran ahí mismo
o me bajaran en el subfluvial
bajo las luces inmensas y altas
como planetas que giraban sobre mi cabeza
la vi caminar por la vereda
y recuerdo su mirada infinita como si hubiera sido recién
fue una sátira de lo que esperaba,
fue al mismo tiempo
una cosa menos en mi vida y una cosa más.


We can go for a walk where it's quiet and dry,
and talk about precious things,


yo seguía mirando
por supuesto que no entendía
y nadie entendió
excepto el que manejaba, porque era un taxi
los dos bajamos la cabeza
yo puse un pie afuera
y comenzó una semana interminable.
Todavía me acuerdo, creo.

17.11.11

Esa vieja es un país

La última vez que la Abuela viajó a Buenos Aires llegó sin ningún diente, como un recién nacido. Yo hice como que no lo notaba. Graciela me había advertido, por teléfono, desde Montevideo: "Está muy preocupada. Me preguntó: ¿No me encontrará fea, Eduardo?"
La Abuela estaba hecha un pajarito. Los años iban pasando y la encogían.
Salimos abrazados del puerto.
Le propuse un taxi.
—No, no —le dije—. No es porque crea que te vas a cansar. Yo sé que vos aguantás. Es que el hotel queda muy lejos, ¿entendés?
Pero ella quería caminar.
—Escuchame, Abuela —le dije—. Por aquí no vale la pena. El paisaje es feo. Esta es una parte fea de Buenos Aires. Después, cuando hayas descansado, vamos a ir juntos a caminar por los parques.
Se detuvo, me miró de arriba a abajo. Me insultó. Y me preguntó, furiosa:
— ¿Te creés que yo miro el paisaje, cuando camino contigo?
Se colgó de mí.
—Me siento agrandada —me dijo— bajo el ala tuya.
Me preguntó: "¿Te acordás cuando me llevabas alzada, en el sanatorio, después de la operación?"
Me habló del Uruguay, del silencio y del miedo.
—Está todo tan sucio. Está tan sucio todo.
Me habló de la muerte:
—Yo voy a reencarnar en un abrojo. O en un nieto o bisnieto tuyo, yo voy a aparecer.
—Pero, vieja —le dije—. Si usted va a vivir doscientos años. No me hable de la muerte, que usted tiene para mucho todavía.
—No seas perverso —me dijo.
Me dijo que estaba harta de su cuerpo.
—Dos por tres le digo, a mi cuerpo: "No te soporto". Y él me contesta: "y yo tampoco".
—Mirá —me dijo, y se estiró el pellejo del brazo.
Me habló del viaje:
— ¿Te acordás cuando te estaba matando la fiebre en Venezuela y yo me pasé la noche llorando, en Montevideo, sin saber por qué? Todos estos días yo le venía diciendo a Emma: "Eduardo no está tranquilo". Y me vine. Y ahora también pienso que no estás tranquilo.

2

La Abuela estuvo unos días y se volvió a Montevideo.
Al tiempo le escribí una carta. Le escribí que no se cuide, que no se aburra, que no se canse. Le dije que yo bien sé de dónde viene el barro con que me hicieron.
Y después me avisaron que había tenido un accidente.
La llamé por teléfono.
—Fue culpa mía —me dijo—. Me escapé y fui caminando hasta la Universidad, por el mismo camino que antes hacía para verte. ¿Te acordás? Yo ya sé que no puedo hacer eso. Cada vez que me voy, me caigo. Llegué al pie de la escalera y dije, en voz alta: "Aroma del tiempo", que era el nombre del perfume que una vez me regalaste. Y entonces me caí. Me levantaron y me trajeron aquí. Creyeron que me había roto algún hueso. Pero hoy, no bien me dejaron sola, me levanté de la cama y me escapé. Salí a la calle y dije: "Yo estoy bien viva y loca, como él me quiere".

(en Días y noches de amor y de guerra, de Eduardo Galeano,  año 1978)

Fotografía

las señoras me ven pasar con la curiosidad morbosa que las caracteriza
los señores aprovechan la oportunidad para decirme que estoy equivocado
los intelectuales se burlan porque no hago uso de una métrica precisa
el folklore de corrientes implica observar y ser observado

las princesas radiantes
sueltan sus pelos al sol
los musicólogos caminantes
fuman alguna coliflor
¡son tal para cual los maleantes
percibo tal dosis de amor!
acaso el sábado acaso antes
compartamos el mismo colchón.

el empresario bohemio firmó con la muni para que no haya más faso
se cortó con los pibes, así ganóse su infinito y terco desprecio
pero el empresario conoce el camino para estos jóvenes obstinados
y sin embargo les deja fumar porque no puede vivir sin su respeto.

S'endormir

"Yo me duermo al lado de una mujer: yo me duermo al lado de un abismo."
(Eduardo Galeano, 1988)

"No hay como compartir una almohada, eso aclara completamente las ideas; a veces hasta acaba con ellas, lo cual es una tranquilidad."
(Julio Cortázar, 1954)

"Basta estar enamorado para pensar que el otro, o la otra, es ya su arquetipo."
(Jorge Luis Borges, 1984)

Bukowski

imagen traslúcida
escribe el hombre sin moverse
toma su vaso de vino tinto
blandiendo una recomendación literaria
y trescientos dólares ganados en el hipódromo
a su lado Parker toca el saxofón
Henry lo mira fijo
y toma otro trago de vino
que emborracha su alma como todos
los árboles de Navidad muertos del mundo
citó algún criollo adverso
Henry escribe apurado
recita historias de perras
Hollywood este y bares salados
cómo la calle ilumina su cara
y hay camisas sucias en el piso
cómo su cocina desordenada
y su espiritualidad intachable
van a conmocionar al mundo
Bukowski sonríe,
¿parece importarle un carajo?

16.11.11

Little Bird's Plateau

"Pero tres meses después de las explosiones en Hiroshima y Nagasaki,
Oppenheimer dijo al presidente Truman:
Siento que mis manos están manchadas de sangre.
Y el presidente Truman dijo a su secretario de Estado, Dean Acheson:
Nunca más quiero ver a este hijo de puta en mi oficina."


I call my mother, she lives in the desert
somehow we're sitting for the detonation
there are operas and dances in town
it's not precisely boring, as you may ask
but I've heard some things of this Henry Farmer
I'm just a lady and I can't know too much


Oppenheimer told me we're responsible
of an overcoming tragedy on Far East
and we're dancing and laughing
how are we gonna live in the aftermath?
there are no phone posts, unless
we want to talk to Washington D.C.
and that hateful Franklin Delano


I know we're stuck here in New Mexico
and how can I run when I see things have turned down bad
perhaps this rocket will explode in my dining room,
perhaps it's all some kind of a Farmer's delirium
and this nuclear winter doesn't exist but in Norway
this Little Boy I've heard about,
is it forbidden to name a son?
or is it that we've arrived to the book of Revelations?


if so, I might die along with my mother
after all life's not luxurious in Los Alamos
and this desert two-weeks-away-from-Otowi-bridge
is indeed starting to put me down
how can we have isotopes but no laundry service,
how can I keep my trailer clean
God, have mercy, finish this war soon,
or we're gonna die all dressed up of Otto Frisch.

Sobre lo que inspiró al conde de Saint-Exupéry para su obra magna


Antoine conoció al Principito en dos argentinas que se burlaron de él. El mito de mi infancia nació en un páramo de Entre Ríos, con un avión en panne, y dos princesas que se burlaban en francés —hoy leí la historia; años más tarde Antoine edificaría bellezas grandes como baobabs, que perforarían mi cabeza y la harían estallar. Sonriendo, mirando su libreta, desaparecería del cielo francés. Hoy quiero saber qué fue de esas princesas.


Suzanne y Edda encontraron a un excéntrico extranjero cerca de San Carlos. Él se quedó entre estupefacto y malhumorado —dice sobre eso Silvina G. G.—, y cuánto de imaginación y cuánto de técnica habrá habido en ese momento para traer al mundo, paralelamente al encuentro imprevisto con las francófonas French Valon, asteroides con reyes, clasificadores de agujas, faroleros, ecos de montaña. Prosigue Silvina:


"Valientes y sinceras, de ojos vivaces y amigas de los animales, lo enfrentaron con preguntas con la misma curiosidad y firmeza que caracterizaron [...] a ese niño rubio, enigmático, que encontró en el desierto".


Tomber en panne! Y otra vez pienso en la historia contrafáctica: y más aún no puedo creer que el mito estelar haya nacido tan cerca, por estos cielos que sobrevoló el excéntrico francés. Es como decir que el asteroide B-612 haya traído su rosa a crecer a la Mesopotamia.


No sabré nunca si el hombre caminó de vuelta a su avión y desapareció, aunque temporalmente. Tampoco si les gritó a las princesas que traigan ayuda y ellas le pidieron, más bien, que dibuje un cordero. Pertenece todo esto a una historia extraña que se mezcla con la realidad car elle est âgée de tant ans, invade paisajes que ya conozco, siembra historias que también son yo mismo.

14.11.11

Improvisación na catálogue concesionarija

there are times in which we need
loneliness, we need art,
we need spiritual connection
jazz or not
just to vibrate

Dylan tiene razón con
sus misterios - todo aquél que
está predestinado a tener razón, merced a un mundo inmutable,
no debería tener permiso de escribir,
deberían ser ignorados - por suerte el mundo nos deja
ser revolucionarios, y sigue habiendo
gente que quiere ser revolucionaria 

8.11.11

No coraçao da Republica

bueno, yo lo digo, quizás. yo lo especifico, yo lo pongo explícito, yo soy el que queda con los ojos rojos, de tanto estar despierto, desvelándose, quizás otrora, quizás no coincidimos, quizás somos las gaviotas, las ballenas, los escorpiones, las cigüeñas, busquémonos en la ciudad grande, en la ciudad de las veredas evasivas, en los jardines de la escuela, en las vías del tren que va a Rosario, hey, busquémonos en algún lado, busquémonos, en cada café, en cada casa, en cada cama, en cada canción, en cada cajón, en cada garita, en los ojos de cada gato que queda observándonos mientras nos buscamos, detrás de cada muro, de cada pared y de cada columna, y de cada estante de la biblioteca que multiplica los mundos posibles, los mundos donde nos vemos tanto a mí como a vos, escondiéndonos de cada uno, en el medio de Troyas, en el medio de Huckleberry Finns, de historias de Coaliciones Cívicas y de Zarathustra que predica lo mismo una y otra vez, por puro amor a la recursividad, qué diablos, busquémonos también en lugares donde nos buscaríamos, no en el orbe, sino en lo particular de cada día, dónde paseamos, dónde vimos llover, en qué esquina vimos la sequía, en qué esquina la felicidad, en qué esquina la muerte, en qué esquina consumimos azúcar y en qué esquina quedamos para pensar qué íbamos a hacer con nuestra felicidad, quizás consumimos nuestras fotografías de plástico, quizás quemamos muy de golpe los sahumerios afrodisíacos y quizás no vimos suficientes amaneceres en la cama llena de plumas de los prójimos que nos rodeaban, qué diablos, quizá no bailamos, quizá no cantamos, quizá no rezamos, quizá no alabamos, quizá no sembramos, quizá no crecimos, y nosotros buscando respuesta a la pregunta, quinta pata al silogismo, lado experimental del científico tan honrado pero tan, tan cuadrado, qué diablos, quizás no pegamos la ciudad, quizá no pegamos el tiempo, quizá no atinamos a hacer lo que queríamos hacer o quizá no explicamos bien de qué se trataba, quizá sólo estamos del otro lado del mundo teniéndonos tan cerca y no pudiendo avanzar más allá de las nimiedades como quien compra un diario para leer la portada, quizá no éramos quizá no fuimos quizá no somos quizá sí y quizá no hay que perder la esperanza, quizá no sos vos quizá no soy yo, quizá sólo somos nosotros, quizá es el kitapena,,

Mi blog es un quilombo de quotes

Libre interpretación. Pacifismo. Flema.

"siendo interrogado sobre cómo se podría lograr la paz espartana perpetua, el rey Licurgo responde: 'siendo pobres y no deseando tener más poder que el otro'".

"y la cucaracha, ¿qué nos enseña? nada de particular... salvo que el vivir en paz y en humildad, atendiendo exclusivamente a los propios asuntos, parece producir fruto en el curso de 350 millones de años".


Blátidos/espartanos.

7.11.11

Fragmento de Rayuela/Hoy también soñé con la Tonada Yanomaminista

Horacio Oliveira: (op. cit., cap. 48)


"Hubiera sido tan fácil organizar un sistema coherente, un estilo de vida, una armonía. Bastaba la hipocresía de siempre, elevar el pasado a valor de experiencia, sacar partido a las arrugas de la cara, del aire vivido que hay en las sonrisas o en los silencios de más de cuarenta años. Después uno de ponía un traje azul, se peinaba las sienes plateadas y entraba en las exposiciones de pintura, en la Sade y en la Richmond, reconciliado con el mundo. Un escepticismo discreto, un aire de estar de vuelta, un ingreso cadencioso en la madurez, en el matrimonio, en el sermón paterno a la hora del asado o de la libreta de calificaciones insatisfactoria. Te lo digo porque yo he vivido mucho, yo que he viajado, cuando era muchacho. Son todas iguales, te lo digo yo. Te hablo por experiencia, m'hijo. Vos todavía no conocés la vida."¹


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Soñé con algún hombre invisible en una biblioteca de Adrogué, un hombre que existe en 1915 (pero tiene sus serias dudas).
Aquel hombre es un arquetipo extraño de un hombre, porque vi 17 fotografías de él y no puedo reconstruirlo: me hace pensar que en realidad su esencia no está en el cuerpo como en la mayoría de nosotros, sino en sus letras. Qué complicada operación el imaginarlo escribiendo(se), ya que prescinde de manos, que no son él; posee únicamente su genio y así trascendió un siglo hasta ubicarse, ubi, acá, a mi lado, año MMXI.
También puede ser que sea porque se trata de un hombre que fue ciego: yo no puedo imaginarme ni dar fe de haber vivido en un mundo neblinoso, y hasta qué punto eso nos puede llevar a olvidar las apariencias del mundo, la superficialidad: hacerse valer por lo que somos y no lo que parecemos (mérito raro, legítimamente suyo). Operación, si se quiere, infinita.²


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¹ No sé por qué Cortázar, en una entrevista en la televisión española, habrá declarado que no esperaba que su libro fuera leído por jóvenes. Tampoco sé qué define esencialmente al ser joven, pero creo que una de sus características que resaltan (o por lo menos, la más citada) es su rebeldía, definida de distintas maneras: ya sea sencilla objeción a la autoridad que pasa a ser obediencia sin más y son, maybe yes hopefully not, los más de los casos; o bien, como en mi caso, y por eso mi reiterada alabanza al libro, una sensación de que la vida no se está desarrollando en el lugar correcto y se necesita ampliar los horizontes, siempre "en aimant sa maison", siempre, asimismo, contando con una conexión sentimental fuerte con una persona (Lucía), un grupo (la Serpiente), o un amigo (Traveler)... una coherente complementación del que viaja para explorarse y del que necesita tener alguien a su lado pendant les adventures.


² Borges. Tras leer el Informe de Brodie.

5.11.11

El nordeste es nordeste hasta que diste la vuelta al mundo

Mirá, justo hoy me toca guardar los vasos con sal en los bordes
como el campesino que limpia sus prados testigos de una batalla;
ahora volvió mi soledad tornasolada,
ahora quedan sólo residuos de mi sosiego sobre la mesa.
Tu sonrisa falsa te queda bien, entonces, como arena en los ojos, como perjuicio devorado, como tranquilidad ahogada en Resero.
Tené cuidado de no estar pudriéndote por dentro.

Yo siento que mis piernas me llevan a la sala
donde me dijeron que es hora de despedir a los invitados
¡váyanse!, grito, bailando de lado al lado,
llegó la hora de quedarme solo.
Después de todo, son las seis de la mañana, pienso en una métrica extraña, y mis manos tiemblan sosteniendo el trapo rejilla,
¿quedó vino tinto en la mesada? pasén por otro vaso.

Qué me parecen los acordes de ese piano
que canta como la lluvia triste de noviembre,
rimas dulces como el olor a curtiembre,
ya pasé la época del amor, después de todo,
no me preguntes mi opinión si no querés comerte un desacato, no me invites a tomar sin antes haber desayunado, no me pidas acción lógica
no me hagas tomar el subte en plaza Miserere si querés en realidad verme bien lejos.

Entró agua en los paneles de mi casa,
y mi cabeza está como pinchada, yo veo las fluctuaciones
me consuelo con que de cualquier manera no eran lógicas mis acciones
ahora menos que mis pensamientos caen como plomo a los costados.
Si hay gente mendigando un abrazo, a esta altura ya me es indiferente, yo caí también para atrás, sintiendo los labios de Dios llenos de whisky,
tiré un colchón en el piso, y desde ahí veo el amanecer, a medias //

(aplausos y ovación), @Harveybirdmaan