29.6.11

El método, 3

A tres pueblos hay un río. Podría levantarme temprano un día, cortar fiambre, poner la mayonesa y una tira de pan flauta junto con alguna verdura y el repelente, y abordar el primer fonobús que salga a Sinsacate o a La Granja, o a algún pueblo de nombre un poco más exótico: Mayú Sumaj; o a uno cuyo nombre sugiera, eficientemente, que a pesar de la belleza del paisaje no somos más que un alma presa de un cuerpo, que pugna por alcanzar la eternidad y no sabe cómo: a saber, Salsipuedes.

El mejor horario para hacer un poema en el río es de 8 a 11; luego se llena de turistas que acuden a mojarse las patas sin consideración alguna por el artista que busca allí, en la arenilla, le mot parfait. A mediodía, además, empieza el calor. O sea que, en tres horas, hay que componer un bello soneto de rima consonante que tenga valor de epifanía. O mejor sería volver en otoño.

"¿Quién diría —pensó Lucio entonces— que el oficio del poeta es un oficio a contrarreloj?"

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28.6.11

el tomacorriente de la máquina

¡hola!
hoy una imagen inspiradora

















¿qué tiene ese chico de valiente que nosotros no tengamos?
¿la respuesta, oh hermanos, está volando en el viento?


¿qué necesitamos, si no para la paz mundial, para saber pacificarnos entre nosotros mismos?
porque carisma no tenemos, y para convencernos de nuestras creencias tenemos que apagar la televisión.

24.6.11

Symns

Pertenecer al under es formar parte de un campo de resistencia de las creencias donde no se respetan las leyes. Mejor dicho, no hay leyes ni saberes, ya que el saber es combatido como una forma de opresión. Ser una leyenda es una aspiración muy grande. La vida no te satisface jamás. Al contrario, te golpea cada día más.
Enrique Symns

17.6.11

Nabokov y la inspiración

La lengua rusa, aunque relativamente pobre en términos abstractos, define dos tipos de inspiración: vostorg y vdokhnovenie, que pueden parafrasearse como "rapto" y "recuperación". La diferencia entre una y otra es sobre todo de intensidad; la primera es breve y apasionada, la segunda fría y sostenida. Hasta ahora me he estado refiriendo a la pura llama del vostorg, al rapto inicial, que no se propone ningún objetivo consciente pero que es importantísimo a la hora de conectar la disolución del viejo mundo con la construcción del nuevo. Cuando llega el momento y el escritor se pone a escribir su libro, confiará en la segunda y serena clase de inspiración, en la vdokhnovenie, compañera fiel, que ayuda a recuperar y reconstruir el mundo.
V. V. Nabokov, El arte de la literatura y el sentido común

Nabokov y el sentido común

1.
Es conveniente, por numerosos motivos, mezclarse de cuando en cuando con la multitud, y debe ser bastante tonto o miope el autor que renuncia a los tesoros de la observación, el humor y la compasión, cualidades que el autor puede adquirir profesionalmente manteniendo un estrecho contacto con sus semejantes. Además, para esos autores desorientados que andan buscando a tientas temas morbosos, puede ser una buena cura dejarse seducir por la apacible normalidad de sus pueblecitos natales, o conversar en apostrófico dialecto con los recios hombres del terruño, suponiendo que existen.
Pero en general, yo recomendaría la muy denigrada torre de marfil, no como prisión del escritor sino sólo como dirección estable, provista naturalmente de teléfono y ascensor por si a uno le apetece bajar un momento a comprar el periódico de la tarde o pedirle a un amigo que suba a jugar una partida de ajedrez, cosa ésta sugerida en cierto modo por la forma y la textura de la morada. Es un lugar fresco y agradable, con un inmenso panorama circular, y cantidades de libros y de aparatos prácticos. Pero antes de construirse uno su torre de marfil debe tomarse la inevitable molestia de matar algunos elefantes. El precioso ejemplar que pretendo capturar para beneficio de aquellos que pueden estar interesados en ver cómo se hace es, casualmente, una increíble mezcla de elefante y caballo. Se llama: sentido común.
2.
El sentido común ha pisoteado a varios genios bondadosos cuyos ojos se habían deleitado en el temprano rayo de una luna demasiado prematura perteneciente a una verdad demasiado prematura; el sentido común ha coceado los cuadros más encantadores porque su bienintencionada pezuña consideraba un árbol azul como una locura; el sentido común ha impulsado a feas pero poderosas naciones a aplastar a sus hermosas pero frágiles vecinas.

El sentido común, en el peor de los casos, es sentido hecho común; por tanto, todo cuanto entra en contacto con él queda devaluado. El sentido común es cuadrado mientras que las visiones y los valores más esenciales de la vida tienen siempre una hermosa forma circular, son tan redondos como el universo o los ojos de un niño cuando asiste por primera vez al espectáculo de un circo.
3.
Y cuanto más brillante y excepcional es el hombre, más cerca está de la hoguera. Stranger rima siempre con danger. El humilde profeta, el mago en su cueva, el artista indignado, el pequeño escolar inconformista, todos comparten el mismo peligro sagrado. Y puesto que es así, bendigámosles, bendigamos al monstruo; pues en la evolución natural de los seres, el mono no se habría convertido en hombre si no hubiese aparecido un monstruo en su familia.
V. Nabokov, El arte de la literatura y el sentido común

y dejando que brille la luz de la luna plateada

descubrí que la solución a todos mis problemas,
(y OJO que es una frase grosa, ¿cuántos días por semana ustedes descubren cuál es la solución a todos sus problemas?)
y acá cito problemas de cualquier índole, según sean provocados por el descaro de un gordo desgraciado que hace sufrir a mis amigos más cercanos, así como la descomposición de los núcleos afectivos lentamente pudriéndose como níquel sin hongo... o mismo como neuquinos sin hongos... se entiende,
en fin, problemas de toda índole, financieros un poco, amorosos otro poco, un ingrediente infaltable de una incertidumbre hacia tiempos futuros y nunca exentos de una cuota de nostalgia ínexorable,

pero ¡no!, lo que descubrí hoy es que la solución a todos mis problemas es IRME,
¿y a dónde? a ver... más allá de que tengo diez mil destinos posibles distintos en la gama que aparece desde Trondheim, Noruega hasta el barrio San Pedro Pescador a la bajada del puente Manuel Belgrano, hace falta aún decidirme un destino.
y exento no tanto de influencias exteriores sabias por el sólo hecho de existir, la decisión no debería ser tan difícil, entonces paso al paso siguiente que es soñar con irme, y en efecto,

estoy soñando con irme libre en la carretera escuchando un tema como éste, viendo pasar pinos descarados si al final elegí la Patagonia, o plantaciones de soja si elegí un Santa Fe de inmigración secular tantos años añorado.

lo único que tengo por seguro y con esto voy cerrando, es que por fin, POR FIN, sabré sentirme libre fuera de la asquerosidad pegajosa de todos los giles con los que convivo.